Los nuevos anticoagulantes no presentan
interacciones con los alimentos, a este respecto
tienen un perfil más seguro
Bifar
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os anticoagulantes orales (en
adelante ACO) clásicos (ace-
nocumarol y warfarina) son
fármacos que hacen que la
sangre tarde más tiempo en coagular
impidiendo que la Vitamina K pueda ser
utilizada por el hígado para formar cua-
tro de los trece factores de la coagula-
ción, por lo que también se les conoce
como antivitaminas K.
Para saber la cantidad de ACO que hay
que administrar se utiliza el tiempo de
protombina, pero su resultado se expre-
sa como INR (International Normalized
Ratio). Este parámetro se puede ver
alterado por diversos factores entre los
destacan las interacciones de los anti-
coagulantes con otros medicamentos y
con alimentos ricos en Vitamina K que
pueden llegar a contrarrestar el efecto
de los ACO con el consiguiente riesgo.
Existen tres tipos principales de Vitami-
na K (también llamada antihemorrági-
ca): La Vitamina K1 o filoquinona que
proviene de la dieta, la Vitamina K2 o
menaquinona normalmente producida
por las bacterias intestinales y la Vitami-
na K3 o menadiona de origen sintético.
La deficiencia de Vitamina K es muy
rara, y el 40-50% provendrá de la dieta
(Vit K1), y encontraremos un mayor con-
tenido de la misma en alimentos como
verduras y hortalizas de hoja verde (es-
pinaca, lechuga verde, coles…) aunque
también estará presente en otros ali-
mentos como fruta, carnes y pescados,
huevos, aceites de vegetales, cereales
y lácteos. El paciente anticoagulado
no tiene “alimentos prohibidos”, puede
comer de todo evitando los excesos y
principalmente realizando una dieta sin
grandes variaciones, teniendo especial
Resumen de la ponencia impartida por la vocal Ana María Mateos en
la Asociación Anticoagulados de Aragón bajo el título “Interacciones
Alimento-Anticoagulante. Herramientas para un mayor control”
Interacciones
alimento-ANTICOAGULANTE
Ana María Mateos Lardiés.
Vocal del COF de Zaragoza
antioxidante y antimutagénico de los polifenoles:
catequinas y teaflavinas (derivado de la fermenta-
ción de las catequinas y presentes en el té negro).
Las catequinas presentes en el té verde que dan
este efecto son: Epicatequinas (EC), epicatequina
galato (ECG), epigalocatequina (EGC) y la epiga-
locatequina galato (EGCG). Particularmente esta
última inhibe la urokinasa, enzima relacionada con
la proliferación tumoral (pruebas “in vitro”).
A nivel metabólico disminuye el colesterol total, los
triglicéridos y mejora el cociente LDL/HDL
En cuanto a su acción lipolítica, los extractos de té
verde con un contenido en catequinas del 25%, in
vitro inhiben potentemente la lipasa gástrica y en
menor medida la lipasa pancreática impidiendo la
absorción de grasas a nivel digestivo. También al-
teran la emulsión digestiva de la grasa necesaria
para la acción de la lipasa lo cual evita también la
esteatorrea.
Por otra parte el té verde actúa sobre la termogé-
nesis por acción de la cafeína y de las catequinas
(EGCG) que prolongan la vida de la noradrenalina
aumentando la interacción con receptor
β
del adi-
pocito para que se inicie la termogénesis.
Incrementa la actividad de la insulina, que no se mo-
difica por la presencia de limón o leche.
Por último, el té negro tiene un efecto astringente
por la presencia de taninos, que además, forman
complejos con la cafeína disminuyendo su veloci-
dad de absorción que origina un efecto estimulante
menos intenso pero más duradero.
Los taninos son los que más tardan en infusionar
por lo que si queremos una acción astringente de-
beremos mantener la infusión durante 10 minutos.
Hay que tener precauciones con el té, si bien al
hablar de infusión la concentración de principios
activos es mucho menor que en un extracto, por
lo que deberán controlar su consumo personas
hiperexcitables, personas en tratamiento con anti-
coagulantes y personas con déficit de hierro pues el
té inhibe la absorción de este catión.
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cuidado en los cambios de temporada
(primavera-verano) en el que el consu-
mo de alimentos con alto contenido en
Vitamina K se aumenta y en el momento
de iniciar una dieta para la pérdida de
peso.
Especial cuidado habrá que tener con
el zumo de pomelo que actúa como in-
hibidor enzimático del citocromo P450,
3A4 lo que conlleva un aumento de los
niveles de ACO en sangre, con el consi-
guiente riesgo de hemorragia.
También habrá que prestar atención a
los productos a base de plantas o her-
boristería que pueden llevar en su com-
posición componentes con Vitamina K.
Productos como el Hipérico (inductor
enzimático del 3A4), Gingko biloba,
manzanilla o Ginseng, que interaccio-
nan con ACO, HBP y antiagregantes au-
mentan el riesgo de hemorragia.
En lo que se refiere al alcohol, habrá
que tener en cuenta además de su efec-
to vasodilatador, que el consumo agudo
es un inhibidor de las enzimas hepáti-
cas, inhibiendo el metabolismo de los
fármacos y el consumo crónico conlleva
una activación de las enzimas. No hay
que dejar de mencionar el consumo de
tabaco, no sólo como factor de riesgo
evitable cardiovascular, sino también
por su contenido en Vitamina K, lo que
puede antagonizar el efecto de los ACO.
En cuanto a los nuevos anticoagulantes,
no presentan interacciones con los ali-
mentos, lo que conlleva a este respecto
un perfil más seguro, sólo habrá que te-
ner en cuenta el zumo de pomelo y el
Hipérico en el caso del Rivaroxabán y
Apixaban, debido a su metabolismo por
el Citocromo P450 3A4.
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