BIFAR 114 - page 41

Mariano Giménez
Vicepresidente
del COF de Teruel
COF
Teruel
El que de nosotros esté sin pecado, que tire la primera piedra
Juan, 8:2-11
E
n una terraza de la bellísima plaza de San Carlos de Turín
contemplaba la estatua ecuestre de
Filiberto de Saboya
.
Me tomaba un capuchino y aprovechaba para reflexionar
sobre el origen de aquella nación, surgida de la mente de
dos visionarios: El rey
Vittorio Emmanuelle de Saboya
y el
conde
de Cavour
. Me parecía curioso que no se dedicara la plaza a ningu-
no de ellos, o en su defecto a
Garibaldi
, el hombre que llevó a cabo
el sueño de la unificación, del Rissorgimento que dicen ellos. Yo había
ido a Turín para conocer el lugar donde nació Italia, para entender su
origen, y el enigma se me escapaba.
Recorría con la memoria hitos históricos como el uso del apellido
de
Verdi
, un acrónimo que hacían significar
Vittorio Emmanuelle
Re d’Italia
. Lugares como el campo de batalla de Caporetto, cuyo
escenario sito en Eslovenia había visitado yo el año anterior, que cau-
só 500.000 muertos y 250.000 prisioneros, una estéril lucha que no
llevó a nada, “Tutto per niente” que dicen ellos. El azul profundo de
la Costa Amalfitana. La singular belleza de la catedral de Siena, de
mármol rosado, que al contemplarla provoca síndrome de Stendhal.
Al revés de los grandes países anglosajones, como Estados Unidos,
Reino Unido, Países Bajos, e incluso Francia, me atrevo a decir que
Italia es un país artificial, unido por una historia común muy antigua,
que nada tiene que ver con el país moderno, un poco como suce-
de hoy a muchas Autonomías españolas. Pero algo tenía que tener
un país que nos ha dado en el último siglo genios como
Visconti
o
Moravia
.
En realidad su historia no comenzó con el Imperio Romano, sino en
el Tratado de Verdún, donde los hijos de
Carlomagno
se repartieron
el Imperio paterno. Desde entonces, será permanente la lucha en-
tre Güelfos y Gibelinos, la doble dependencia del Papa y del Sacro
Imperio Romano Germánico. La Italia moderna se formará a partir
de pequeñas pero poderosas ciudades estado, Florencia, Venecia,
Génova, Amalfi; de la pertenencia por siglos a grandes monarquías
extranjeras, como la española en el Sur y el Milanesado, la austriaca
en el Norte, de
Napoleón
, históricamente el primer rey de Italia.
Como consecuencia de su artificiosidad, su régimen democrático
tiene muchas carencias, han tenido a
Mussolini
, los años de plomo,
Berlusconi
¿Quién puede creer en la democracia allí?
¿Alguien piensa que las elecciones italianas durante los años pos-
teriores a la Guerra Mundial, y hasta la caída del Muro de Berlín no
estaban amañadas? Varios gobiernos al año con tal de que no en-
trara en ellos el Partido Comunista. El asesinato de
Aldo Moro
, y los
demás de las Brigadas Rojas, ¿no eran un medio para evitar que el
comunismo llegara a uno de los más importantes países de la Europa
Occidental? ¿Quién puede considerar democrático el país de
Bettino
Craxi
, que murió de viejo, impune en Túnez?
Lo peligroso es que Italia es el resumen de Europa, es un país fa-
bricado a partir de una idea y de una historia lejana. Como la Unión
Europea, como la mayor parte de las autonomías de España. Como
España misma, diseñada desde arriba por el Rey y no pocos políticos
que soñaban con hacernos llegar a la democracia.
Los españoles nos asombramos de que ahora se vote en Italia a
Gri-
llo
o Berlusconi; yo entiendo que se asombren los alemanes, o los
ingleses, pero no que lo hagamos nosotros, que no somos mejores
que los italianos, quizás lo que nos falta es experiencia. Y conoci-
miento de nuestra propia historia.
Aquí hemos tenido varios intentos de democracia, tan artificiales
como el italiano: el de la Constitución de 1812, que solo duró mien-
tras enfrente estuvieron los franceses de Napoleón. El del general
Riego
, que acabó arrastrado en un serón, y colgado en la Plaza de
la Paja. El del general
Prim
, que nos trajo a
Amadeo de Saboya
, y
terminó en aquel desastre absoluto que fue la Primera República, con
aquellos cantones que tanto me recuerdan a nuestras comunidades
autónomas. La Restauración de
Cánovas
, que nos trajo régimen ca-
ciquil y falso, cuya verdadera dimensión se vio en los desastres de
Cuba y la Guerra de Marruecos. Solamente le puso solución la llega-
da del General
Miguel Primo de Ribera
, cuyos éxitos y carencias
serían muy largos de relatar aquí, y que los españoles echamos de
España en cuanto pudimos, para volver al desastre anterior, ¡Lo que
a nosotros nos iba! Por fin, la Segunda República, que no consegui-
mos, por así decirlo, los españoles, sino que nos llegó por la dimisión
del Rey, sorpresiva, sin haberse ganado en las urnas. Se nos inten-
tan ocultar, pero sus carencias democráticas fueron enormes, ni se
quería que votaran las mujeres, ni se aceptaron los resultados de las
urnas (la victoria de la derecha en 1934 trajo la revolución de Asturias
y la declaración del Estado catalán), por fin, que el Presidente de la
República fuese neutral, resultó imposible.
La España actual es también un diseño artificial de
D. Juan Carlos y
Adolfo Suárez
, acompañados, eso sí, por otros políticos como
Feli-
pe González, Santiago Carrillo, y Manuel Fraga Iribarne
. Pero la
mayor parte de ellos no están ya, y a partir del Pacto de Tinell, se han
dinamitado, con aplauso de casi todos, los consensos fundamen-
tales de la Transición. Yo, con gran pesar, me rasgo las vestiduras.
Hemos declinado deberes fundamentales, tales como defender el
pluralismo, el derecho a expresarse y a ser respetado de los contra-
rios, la lucha sin cuartel contra el terrorismo, la defensa de la unidad
de España, la igualdad de los españoles, independientemente del
lugar de origen o residencia, y ¡tantas cosas importantes a las que no
las consideramos como tales!
Los farmacéuticos también somos víctimas de esta situación: Dieci-
siete recetas electrónicas, carísimas e ininteligibles entre sí, no sea
que parezcamos ciudadanos del mismo país. Ahora sufrimos un
corralito. Dinero que es nuestro, no podemos disponer de él. Esta
medida, que afecta también a otros sectores, causa un daño a la
sociedad enorme, solo el tiempo nos lo dirá. Tenemos leyes dignas
de regímenes no democráticos, resultado del abuso del Decreto Ley
(¡Qué arma para el Estado!). De manera que de la noche a la mañana
se transforma el estatus de ciudadanos en súbditos, y a veces incluso
en rehenes de luchas partidistas. Como consecuencia, el deterioro
del estado de derecho es tal, que carecemos de
habeas corpus
, la
prueba está en que en muchas comunidades autónomas, nuestros
colegas no se han atrevido a defenderse.
Por fin, para entenderlo todo, tendremos que saber quien fue Filiberto
de Saboya, el hombre cuya estatua ecuestre preside la plaza de Turín,
él fue el General que mandó a las tropas españolas en la Batalla de
San Quintín. Los italianos, ante décadas de transgresiones a la de-
mocracia, ante el constante menoscabo de su dignidad, han votado
a los payasos, confieso que empiezo a tenerles envidia.
CORRALITO en Aragón
Los italianos,
ante décadas de
transgresiones
a la democracia,
(…) han votado
a los payasos,
confieso que
empiezo a
tenerles envidia
Bibliografía :
La piel (Curzio Malaparte) con Película de Liliana Cavani
La Italia de la Edad Media y La Italia del año 1000 (Indro
Montanelli)
Cristo se paró en Eboli (Carlo Levi)
Episodios Nacionales (Benito Pérez Galdos)
Los prometidos (Alejandro Manzoni)
El gatopardo (José Tomás de Lampedusa) con Película
de Visconti
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