su guía o en la de
Robert Parker
, vinos de
50 euros en adelante, vinos de literatura, de
goce y disfrute
pero sólo al alcance de unos
pocos. Continuó la cata haciendo referencia
a los vinos de 85-90 puntos, dignísimos e im-
presionantes y no cuestan más de 3-5 euros,
como el Borsao de Borja (87 puntos Peñín
y 90 puntos Parker), el Evohé de Lécera (87
puntos Peñín y 90 puntos Parker). Auténticas
maravillas que uno puede utilizar para el día a
día en su casa y disfrutar como un auténtico
privilegiado por una cantidad de dinero más
que discreta.
Se cataron media docena de vinos de los que
se quedó con tres. Uno de ellos, el cava Gran
Ducay Brut Nature Reserva. Dieciocho meses
de reposo en las cavas de Cariñena le dan
un aroma y una estabilidad en el paladar bas-
tante por encima de lo que nos suele llegar
de otras zonas. Un cava interesantísimo y a
un precio por botella al alcance de cualquie-
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Bifar
Buenas
costumbres
H
ace unos días me llamó mi buen
amigo y audaz restaurador,
José
Luis Borán
, para contarme que
D. José Peñín
(el de la Guía Peñín
de Vinos) visitaba Zaragoza con el objetivo de
realizar una cata de vinos y una posterior cena
en “su casa”, el restaurante “La Scala”, en la
calle San Clemente, y que si me apetecía ir.
¡Leches!, cómo no me va a apetecer ir a ce-
nar con la persona más influyente de España
en el mundo del vino. Me venían a la cabeza
infinitas curiosidades: ¿Cómo comunicará un
tipo que le pone 96 puntos a un vino y hace
subir su precio un 25%? ¿Sabrá tanto de vinos
como parece? ¿Qué le gustará a esta gente?
Las poquitas veces que he tenido la suerte
de mezclarme con algún personaje así, te das
cuenta de que tienen un patrón común: son
gente normal, sencilla, pero muy inteligentes.
Arrancó Peñín su visita gastronómica hablan-
do de los vinos que alcanzan los 97 puntos en
Las poquitas veces
que he tenido la
suerte de mezclarme
con algún personaje
así, te das cuenta de
que tienen un patrón
común: son gente
normal, sencilla, pero
muy inteligentes
Antonio Alfonso Casas.
Vicepresidente del COF de Zaragoza
Una cata con
José PEÑÍN
ra. Seguimos con más garnachas, variedad
por fin reconocida en su justa medida, como
suele pasar la han tenido que alabar al otro
lado del charco para que nos creamos aquí,
de una vez, que es una maravilla.
Hacemos un alto en el camino para explicar
el 801, un vino de autor a la francesa,
coupa-
ge
de diversas variedades y diversas añadas,
algo muy poco usual en el mundo del vino
en España. El resultado: un vino con unos
aromas a frutos rojos maduros, torrefactos y
balsámicos. Con una estructura y un final que
hace que estuvieras bebiendo ese vino copa
tras copa.
Y para acabar la sorpresa de la noche, el
Sierra de Viento moscatel de Alejandría,
vendimia tardía, ¡qué pasada! Vendimiado a
principios de diciembre, con la uva ya algo
pasificada, extendida unos poquitos días
más al sol si se terciaba y luego a la bodega.
Los aromas dulces de pasas y de botrytis re-
cuerdan a los más nobles blancos dulces de
Francia y a los mejores Malvasías de Madeira
a partes iguales. Un vino para flipar aún más
si lo combinamos con un queso azul, un foie
o un buen postre, y nada menos que de aquí,
de Cariñena.
En la cena le di un poco la tabarra al buen
señor Peñín y acabamos hablando del aceite
de oliva del Bajo Aragón. Se pueden ustedes
imaginar, con lo quejicosos que están los del
mundo de vino –que para todo tienen–, nos
llevan 25 años de ventaja a los del mundo
del aceite de oliva. Asintió el Sr. Peñín, ¡Cómo
verá la cosa!
En resumen y para acabar, una magnífica y
constructiva velada. Porque con personajes
así no puedes hacer otra cosa que aprender.
Muchas gracias a mi anfitrión José Luis por
organizar este acontecimiento y ahora a po-
ner en práctica las conclusiones que de allí
salieron.
Salud y a disfrutar