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Bifar

A

fora

es sin duda el automóvil. La necesidad de

transportar la silla determinó la invención de

la silla plegable. En 1932 el ingeniero Harry

Jennings construye en Nueva York la primera

silla plegable para su amigo parapléjico Her-

bert Everest. Juntos fundan Everest & Jen-

nings, una compañía que monopolizaría las

ventas de sillas de ruedas durante muchos

años. Fueron los propulsores de las sillas de

ruedas de uso común hoy en día.

Las últimas dos décadas han supuesto

un enorme avance, tanto para las manua-

les como las eléctricas. Nuevos materiales,

mejor rendimiento y sobre todo la posibili-

dad de personalizar las sillas de acuerdo a

las necesidades individuales de cada per-

sona.

HANDBIKE

Un claro ejemplo de estos avances en el

mundo de las sillas de ruedas son las bici-

cletas de manos o handbike. Son bicicletas

de tres ruedas que se propulsan, se dirigen y

se frenan con los brazos. Está indicado para

todos aquellos que tengan algún tipo de dis-

capacidad en las extremidades inferiores y/o

en el tronco: lesionados medulares (paraplé-

jicos y algunos tetrapléjicos), amputados,

polio, etc. Es decir, para quienes, debido a

algún tipo de discapacidad en las piernas y/o

en el tronco, no puedan llevar una bicicleta

propulsada por las piernas. Existen muchos

modelos: de montaña, de paseo, y de com-

petición. Igual que ocurre con la bicicleta

genérica, se utilizan estas bicicletas para el

transporte, el ocio, o la competición.

Existen diferentes modelos de handbike en

el mercado; para las vías urbanas, lo más

recomendable es utilizar dispositivos manua-

les que se acoplan a la silla de ruedas por su

parte frontal. Constituyen el modelo de hand-

bike más básico y adaptable a la realización

de las actividades de la vida diaria. Además

no necesitas realizar ninguna transferencia,

basta con acoplar tu propia silla de ruedas a

la handbike y, a partir de ahí, a rodar.

a primera silla de ruedas

se realizó con el obje-

tivo de transportar a

una persona, y con

un diseño similar a las sillas

actuales, fue fabricada en

1595 para el monarca español

Felipe II por un inventor descono-

cido. Estaba equipada con cuatro

ruedas pequeñas, reposapiés e incluso res-

paldo reclinable.

Pero si buscamos los primeros inicios de la

silla de ruedas debemos remontarnos unos

cuantos miles de años atrás. Se cree que el

primer intento de instalar unas ruedas en una

silla fue alrededor del año 4000 AC, coinci-

diendo con el invento de las primeras sillas y

ruedas. La primera representación gráfica de

una silla con ruedas la encontramos en China

y data del año 525 AC. Este antiguo grabado

muestra lo que parece un sillón con tres rue-

das destinado a ser impulsado por terceras

personas. Sin movernos de China, pero dan-

do un pequeño salto cronológico al Siglo III

DC, descubrimos la carretilla, inventada por

los chinos para transportar a sus enfermos.

Avanzando en el tiempo, en las crónicas grie-

gas y romanas nos hablan de cómo se trans-

portaba a personas enfermas al exterior para

tomar aire fresco en dispositivos con ruedas.

Después de estas crónicas prácticamente ya

no hay referencias hasta el citado año 1595

en el que un artista dibujó un borrador del

rey español Felipe II sentado en una silla que

tenía pequeñas ruedas montadas al final de

cada pata. La silla del rey no era auto-pro-

pulsada sino que dependía de otra persona

para empujarla.

Éste fue el siguiente invento. En el año 1665,

el alemán Stephen Farfler, un joven relojero

Pasado y futuro de

las SILLAS de ruedas

Rosa Navarro Bonilla.

Presidenta de AFORA (Asociación de Farmacéuticos Ortopédicos de Aragón).

parapléjico de solo 22 años cons-

truyó el primer vehículo autopro-

pulsable para su propio uso.

Construyó una silla sobre un

chasis de tres ruedas. Sujetas

a cada lado de la rueda frontal

había manivelas que Stephen

giraba para impulsarse hacia

adelante.

En 1783 aparece la Silla “Bath”, inventada

por el fabricante John Dawson en la ciu-

dad inglesa de Bath, donde muchas perso-

nas con discapacidad viajaban para beber y

bañarse en las aguas del balneario. Durante

el siglo siguiente fueron añadiéndose mejo-

ras, pensando sobre todo en la comodidad

del usuario, como respaldo y reposapiés

ajustables. Entre 1867 y 1875 se siguieron

añadiendo mejoras, como los aros de pro-

pulsión (que mantenían las manos limpias)

y ruedas de goma. Cabe destacar, que gran

parte de estas mejoras se produjeron gracias

a la invención de la bicicleta en el siglo XIX.

En 1916 se fabricó en Londres la primera silla

de ruedas motorizada.

Otro invento que ha influido decisivamen-

te en la evolución de las sillas de ruedas,

Desde las primeras carretillas para transportar

enfermos hasta las actuales bicicletas de mano,

pasando por las sillas de ruedas autopropulsadas,

plegables, eléctricas…, en este artículo

vamos a descubrir la evolución de las sillas

de ruedas durante los últimos 2.000 años.