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Bifar
S
HEPATITIS C:
El experimento egipcio
José Manuel López Tricas
y
Ángela Alvárez de Toledo y Bayarte.
Farmacia las Fuentes.
te años, décadas incluso. En
algunos pacientes la infección
se resuelve de modo espon-
táneo, pero es más común
que el virus se acantone, la
infección se torne crónica,
dañando el tejido hepático de
modo progresivo e irremisible.
Egipto es el lugar del mundo
donde la infección se halla
más arraigada, con aproxi-
madamente 150.000 nue-
vas infecciones cada año,
debido principalmente a la
reutilización de jeringuillas,
pinchazos accidentales, y usos
de dispositivos médicos contami-
nados durante intervenciones invasivas;
pero también por asuntos tan banales
como intercambio de cortaúñas y cepi-
llos dentífricos entre miembros de una
misma familia.
Como promedio se considera que cada
infectado egipcio con hepatitis C actúa
de vector para otras tres personas,
según el
Egipt’s National Liver Institute
,
que integra alrededor de 50 centros de
tratamiento por todo el país, y consume
la tercera parte del presupuesto nacio-
nal de salud.
La preocupación ha llegado a las popu-
lares barberías de El Cairo, hasta el pun-
to que muchos clientes traen sus pro-
pias navajas de rasurar, incluso tijeras y
guantes. Sin embargo la infección está
tan extendida que el virus permanece
viable en los fómites días después del
contacto con un infectado.
La prevalencia de la infección alcanza sus
tasas más elevadas en las poblaciones
del delta del Nilo que rodean a El Cairo,
donde casi la mitad de todos los hom-
bres de más de 50 años están infectados.
A
lo largo de varias
décadas, más de
seis millones de
egipcios contra-
jeron hepatitis C durante
las campañas dirigidas a la
erradicación de la esquisto-
somiasis en las que una mis-
ma jeringuilla servía para pinchar
a varios pacientes. El virus de la
hepatitis C se expandió insi-
diosamente. Egipto tiene hoy
día la mayor incidencia mun-
dial de hepatitis C, alrededor
de 9 millones de personas,
un 10% de la población.
Las multinacionales farmacéuti-
cas planean vender los nuevos y costo-
sos medicamentos contra la hepatitis C
a precio de coste en países con bajos
niveles de renta, mientras mantienen su
lucrativo negocio en los países desarro-
llados.
Una experiencia que se está llevando a
cabo en Egipto puede servir de mode-
lo para el futuro suministro de costosos
medicamentos a países pobres. El pro-
yecto en curso, de apenas un año de
trayectoria, es esperanzador.
Un paciente egipcio con hepatitis C reci-
be s
ofosbuvir
(
Sovaldi
®), el más paradig-
mático de la nueva hornada de medica-
mentos contra la hepatitis C, a un coste
de 900 dólares por tratamiento. El mis-
mo tratamiento tiene un coste de 84.000
dólares en Estados Unidos; y 60.000
euros (valor promedio) en la Unión Euro-
pea.
La hepatitis C es un problema de salud
global. La prevalencia mundial de la
infección se estima en 150 millones de
personas, cuatro veces más que las
infectadas por VIH. La mortandad anual
se estima en 500.000 personas, debido
a cirrosis y cáncer hepático.
El virus de la hepatitis C es un enemigo
resiliente, transmitido por contacto con
sangre contaminada con el virus. La
infección puede ser asintomática duran-
Década de 1960 durante un estudio sobre la esquistosomiasis en Egipto. Una misma aguja podía ser
usada en distintas personas, contribuyendo a la expansión de la infección por hepatitis C.




