Bifar
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con el polonio-215 (Po
215
)
11
que mayoritariamen-
te se desintegra (emisión de partículas
α
) hasta
convertirse en plomo (Pb); aunque una mínima
proporción se desintegra (emisión
β
) hasta con-
vertirse en ástato
12
.
El descubrimiento de la conversión de unos ele-
mentos en otros mediante la emisión de partí-
culas subatómicas maravilló a los científicos de
su tiempo.
Los rayos X, descubiertos por
Wilhelm Rönt-
gen
13
, producidos mediante flujos de electrones
acelerados, habían representado una gran inno-
vación científica. Muchos médicos quisieron apli-
carlos en el tratamiento de enfermedades como
la tuberculosis y el lupus
14
. En el libro escri-
to por Marie Curie
Investigations on Radiactive
Substances
se describían prometedoras espe-
ranzas para el radio, tales como la curación de
heridas (se llegaron a implantar cápsulas con
radio en heridas quirúrgicas de pacientes con
cáncer –incluyendo las células Henrieta Lacks
usadas hoy día en investigación–). Pero el radio
también se empleó en la formulación de cremas,
tónicos e incluso caramelos. En un artículo sobre
el radio en la Enciclopedia Británica, escrito por
Marie Curie e Iréne, su hija, sugerían la posible
utilidad del radio para mejorar la calidad de los
suelos. Y todo ello no obstante las descripciones
acerca de la radiactividad realizadas por Henri
Bequerel en el año 1901, quien describió extra-
ñas quemaduras en las manos tras manipular
viales conteniendo radio; un tipo de quemaduras
que afectaron también al matrimonio Curie. Casi
a la vez que se promocionó el empleo del radio
para tratar el cáncer, se tuvo conciencia de sus
riesgos carcinogénicos.
Tal vez la más trágica demostración de los peli-
gros del radio se produjo en la Radium Corpo-
ration Factory en Orange, Nueva Yersey, Esta-
dos Unidos, en el año 1917. En esta fábrica los
trabajadores, exclusivamente mujeres jóvenes,
pintaban con pintura radiactiva las esferas de
los relojes. Solían chupar los cepillos para escri-
bir mejor los números de la esfera. Con los años,
comenzaron a sufrir un grave deterioro físico,
sus mandíbulas prácticamente desaparecían
creciendo en su lugar masas tumorales. Todas
padecían anemia y necrosis, además de metás-
tasis generalizadas. Fueron conocidas como
Radium Girls
. La situación derivó en un comple-
jo proceso judicial.
Medicamentos radiactivos
Al mismo tiempo que comenzaban a aparecer
los riesgos de manipular el radio, los «medica-
mentos radiactivos» tuvieron un auge espec-
tacular. Y de todos ellos, el más famoso fue
Radithor. Tras este producto se hallaba
William
John Aloysius
Bailey
y su principal cliente, el
multimillonario neoyorquino
Eben M. Byers
,
cuya degradación física y muerte prematura se
debieron al consumo desaforado de este pro-
ducto radiactivo.
Bailey nació en un barrio pobre de Boston, Mas-
sachusetts, Estados Unidos, el 25 de mayo de
1884. Su infancia fue difícil: su madre, con un
salario de 15 dólares semanales, sacó adelan-
te a 9 hermanos. Bailey logró graduarse en la
Escuela Pública de Latinidad de Boston, un cen-
tro prestigioso que servía de trampolín para jóve-
nes sin recursos pero con buenos expedientes,
que aspiraban a la denominada “liga Ivy” (como
suele conocerse el conjunto de prestigiosas
universidades del noreste de Estados Unidos).
Fue admitido en Harvard en el año 1903, pero
debió abandonarla al cabo de dos años debi-
do a las deudas contraídas. Viajó por Europa y
Rusia hasta que el estallido de la Primera Guerra
Mundial le obligó a regresar a Estados Unidos.
Allí comenzó una vida dedicada a la elaboración
de preparados supuestamente terapéuticos, la
mayoría de ellos fraudulentos, cuando no grave-
mente tóxicos. En mayo de 1918 se le impuso
Biblioteca del Instituto del Radio de Paris. Marguerite Perey, sentada a la izquierda de
la fotografía, junto a Razet, Archinard y Cotelle. De pie: Réginer, Yakimach, Grégoire,
Galabert, Tcheng y Joliot-Curie (hija del matrimonio Curie, casada con Frédéric Joliot).
Marguerite Perey (izquierda) y Sonia Cotelle
(derecha), en los jardines del instituto del Radio
de Paris en el año 1930.
En Estados Unidos se comercializó toda una gama
de medicinas radiactivas: Dax, para la tos; Clax, para
la gripe; y Arium, para “metabolismos débiles”
11 P
215
(Polonio-215): el primer elemento radiactivo, aislado por
Marie Curie
a partir del mineral de uranio [a partir de 1 tonelada de mineral de
uranio se obtienen aproximadamente 100mg de polonio, a su vez un elemento radiactivo].
12 El ástato fue sintetizado por primera vez en el año 1940 por
Dale R. Corson, K. R. Mackenzie y Emilio Segré
en el campus de Berkeley de la
universidad de California bombardeando bismuto con partículas alfa. Un primer nombre para el elemento fue
alabamino
(Ab).
13
Wilhelm Conrad Röntgen
fue galardonado con el Premio Nobel de Física en 1901 (el primer año de los Premios Nobel).
14 Lupus eritematoso sistémico: enfermedad crónica inflamatoria de origen autoinmune.




