Bifar
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Hay un punto im-
portantísimo que no
hemos acabado de
inculcar a la socie-
dad: el respeto a
los antibióticos.
Carlos Lacadena
Presidente del COF
de Huesca
C
OF Huesca
¡Cuántas
batallas han
librado juntos!
¡Cuánto han
luchado!
Tenaces,
trabajadores,
incansables
defensores
del modelo,
talentosos,
solidarios…
Carlos y Carmen
C
omo consecuencia de los últi-
mos premios del Consejo Gene-
ral de Colegios Oficiales de Far-
macéuticos, otorgados a
Carlos
Lacadena
y
Carmen Peña
, me viene el
recuerdo de aquella reunión de presidentes
de colegios en la que Carlos se despidió de
la que fue su casa durante 15 años, como
presidente del Colegio Oficial de Farmacéu-
ticos de Huesca.
Con la voz quebrada y no olvidándose de
nadie, consiguió que se emocionara más de
uno. Carmen Peña, entonces todavía presi-
denta del Consejo y de la FIB, me comen-
tó que se encargaría de que Carlos tuviera
el reconocimiento de toda la profesión. Ella
personalmente lo iba a proponer para los
premios del Consejo General. Hay muchas
maneras de ser candidato a estos premios,
sin duda esta es la más directa.
¡Cuántas batallas han librado juntos! ¡Cuán-
to han luchado! Tenaces, trabajadores,
incansables defensores del modelo, talento-
sos, solidarios…
Los primeros recuerdos que tengo de Car-
men Peña se remontan a su visita a Huesca,
acompañando a Pedro Capilla, para asistir a
la toma de posesión de mi primera Junta, yo
entré como vocal de Oficina de Farmacia y
Carlos renovaba como presidente. En aquel
entonces el mensaje que transmitió era nue-
vo (para mí): Las actuaciones del Consejo
para defender nuestro modelo de farmacia
ante las amenazas de una Europa que que-
ría un modelo único.
En la siguiente toma de posesión ya la recibi-
mos como presidenta, acompañada por Ana
Aliaga. Fue la primera vez que hablé con ella
de manera más distendida. Es un gusto oír-
la, transmite una pasión contagiosa cuando
defiende lo que cree.
Siendo un recién licenciado, a Carlos lo
recuerdo en los cursos que se impartían des-
de el colegio, él siempre presentaba a los
ponentes. En el descanso de uno de esos
cursos, Carlos se nos acercó, estaba junto
a un compañero, y nos comentó la alegría
de ver gente joven en la formación. Y en un
alarde de los que no me caracterizan le sol-
té algo así como: “lo que tienes que hacer
es poner más gente joven en la junta…” La
siguiente vez que me llamó fue para formar
parte de la Junta de Gobierno. Ya tenía más
confianza él en mí que yo mismo.
Es un privilegio haber compartido todos
estos años con él. Con Carlos se aprende
mucho, no sólo cuando te explica las cosas,
sino también con lo que no explica. En este
cargo, en el que continuamente estás en
contacto con políticos, no hay que enseñar
nunca las cartas. No definirse y que piensen
que no estamos definidos. De hecho, sus
intenciones políticas nunca las he sabido,
pero sí he oído elogios sobre él de políticos
de todas las cuerdas.
Carlos me enseñó que ocupar este cargo
supone escuchar lo que haces mal. El silen-
cio significa que no hay quejas; si oyes ruido,
es que lo estás haciendo mal. Y me enseñó
a escuchar los problemas de todos, porque
representas a todos.
En una negociación, si tiras un órdago, casi
seguro que vas a perder la partida. Juga-
mos al mismo juego: mejorar la salud del
paciente. La diferencia es que nosotros sí
que estamos al lado de ese paciente y lo
escuchamos. El legislador, en cambio, debe
apoyarse en nosotros si quiere lo mejor para
la población.
Ese bienestar de nuestros pacientes es lo
que ha llevado a Carmen y a Carlos a traba-
jar codo con codo. En un proyecto común,
de manera solidaria y con una gran vocación
de servicio hacia los demás, por el bien de
una profesión que tiene que estar constante-
mente justificándose, pero que siempre bus-
ca el bien de los pacientes.
También quisiera mencionar que han sido
muchos los presidentes de otras provincias
los que me prestaron su apoyo para que
Carlos estuviera, el 16 de diciembre, reci-
biendo dicha distinción. Hubo momentos,
con las elecciones al Consejo por el medio,
que no sabíamos si llegaría a ser candidato.
Finalmente ambos tienen ese reconocimien-
to. Nuestro reconocimiento, el de su gente.
Todos en nuestras farmacias tenemos
pacientes que confían en nuestra manera de
trabajar, en nuestra manera de aconsejar, en
nuestra manera de participar de su salud.
Pero todo esto no sería posible si nosotros,
los farmacéuticos, no hubiéramos confiado
en gente como Carmen y como Carlos.
l
Ángel M s F rré.
residente d l COF
Huesca.




