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Bifar
S
Descubrimiento
de los riesgos de la
RADIACTIVIDAD
José Manuel López Tricas
y
Ángela Alvárez de Toledo y Bayarte.
Farmacia las Fuentes
.
N
os situamos en el Instituto
del Radio, en París, un
edificio de ladrillo próxi-
mo a los jardines de
Luxemburgo, poco después de
Navidad del año 1938.
Margueri-
te Perey
, entonces 29 años, exa-
minaba un tubo de ensayo conte-
niendo sales metálicas. Con la precisión
y el método de un trabajo cientos de
veces repetido, añadía plomo, sulfu-
ro de hidrógeno y luego bario. Eran
las últimas etapas del proceso de
purificación del actinio
1
, uno de los
elementos más peligrosos jamás
descubierto a partir del mineral de
uranio. El proceso de purificación era
complejo y poco agradecido: partiendo
de 10 toneladas de mineral de uranio apenas se
obtenía 1 o 2 miligramos de actinio. Marguerite
Perey, era una técnico del laboratorio del matri-
monio Curie a donde llegó siendo adolescente.
Con los años había adquirido una experiencia
extraordinaria en el aislamiento y purificación
del actinio
2
.
El matrimonio Curie contrataba investigadores
de toda Europa. Marguerite Perey era una pari-
sina que no había podido cumplir sus expec-
tativas académicas de estudiar medicina debi-
do a la muerte prematura de su padre, formán-
dose como técnico en química. A los 19 años
fue entrevistada para un puesto de trabajo por
Marie Curie
. Pasado el tiempo Marguerite
Perey describió sus impresiones de esta prime-
ra entrevista. “Sigilosamente entró en la habita-
ción como una sombra. Era una mujer vestida
completamente de negro. Su pelo era gris con
moño, sus gafas con gruesos cristales. Daba la
impresión de una extrema palidez y fragilidad”.
Marie Curie era una mujer que irradia-
ba un magnetismo casi religioso
en Francia. No era para menos:
había descubierto dos elemen-
tos (Polonio
3
y Radio) en cola-
boración con su esposo,
Pierre
;
había acuñado el término «radiacti-
vidad» y había sido galardonada dos
veces con el Premio Nobel (Química en
1911 y Física en 1913
4
). Marie Curie
había realizado dos giras confe-
renciando por Estados Unidos,
siendo recibida por dos presi-
dentes,
Warren G. Harding y
Herbert Hoover
. Durante la Pri-
mera Guerra Mundial había llevado
la técnica de rayos X a los campos
de batalla para la asistencia sanitaria a los
heridos, tarea en la que colaboró su hija
Iréne
,
entonces una adolescente.
Marie Curie (
Lady of Radium
, como alguna pren-
sa se refería a ella) inspiró en Marguerite Perey
una profunda melancolía. Aun cuando pensó
que su solicitud de trabajo caería en saco roto,
estaba equivocada. Fue contratada, y durante
más de una década su trabajo, casi ritual, con-
sistía en aislar el actinio a partir del mineral de
uranio. Tanto el actinio como los subproductos
de su aislamiento y purificación son enormemen-
te tóxicos. Pero en aquellos años, a pesar de
las cada vez más frecuentes advertencias, se
manipulaban y desechaban sin cuidado alguno.
Tras el fallecimiento por cáncer de Marie Curie en
el año 1934, la sistemática de aislamiento y puri-
ficación del actinio continuó bajo supervisión de
André Debierne
, su descubridor, e Iréne Joliot-
Curie
5
, hija del matrimonio Curie.
Tuvieron que transcurrir algunos años hasta que
Jean Pierre Adloff
, un físico que trabajaba
estrechamente con Marguerite Perey observó
que durante el proceso de purificación del acti-
nio se producía emisión de radiación. Una serie
de meticulosos estudios condujeron al descubri-
miento de un nuevo elemento al que, la enton-
ces joven técnico, denominó francio, en honor
de su país.
Sesenta años antes de que Marguerite Perey
comenzase a trabajar en el Instituto del Radio
de Paris,
Dimitri Ivánovich Mendeleev
6
, nacido
en la remota Siberia, publicó en San Petersbur-
go su primera versión de la tabla que lleva su
nombre, una sistematización de las sustancias
que no podían fraccionarse en otras menores,
lo que hoy conocemos como elementos quími-
cos. Ordenándolos por su peso atómico, la tabla
inicial dejaba huecos que más tarde fueron ocu-
pados con los nuevos elementos que se descu-
brían, tales como cesio o francio.
La organización de la tabla en grupos periódi-
cos permitió incluso predecir las propiedades
de los “nuevos elementos” antes incluso de ser
descubiertos.
Algunos de los nuevos elementos que se descu-
brían eran inestables, liberando partículas (pro-
tones o electrones) que los convertían en otros
átomos. Recordemos el ejemplo del uranio-235
(U
235
): en su núcleo tiene 92 protones y 143 neu-
trones; 92 electrones rodean el núcleo. El U
235
es inestable, emitiendo 2 protones y 2 neutro-
nes
7
hasta convertirse en torio
8
(Th), el elemen-
to 90 de la tabla de
Mendeleev
. El torio, a su
vez, convierte un protón en un neutrón al tiempo
que emite un electrón
9
, convirtiéndose en pro-
tactinio
10
(Pa), elemento 91 de la tabla periódi-
ca. En ocasiones, un elemento (átomo) puede
seguir dos rutas de desintegración. Así sucede
Todas padecían anemia
y necrosis, además de
metástasis generalizadas.
Fueron conocidas
como
Radium Girls
1 Revisión del actinio y los actínidos en la página
web
:
http://www.uclm.es/profesorado/fcarrillo/TEMA7.actinioyactinidos.pdf2 Interesante revisión sobre los actínidos: Garzón, L. Los actínidos. Investigación y Ciencia, agosto 1989;
155
.
3 Denominado así en honor de su país natal, Polonia.
4 Compartió el Premio Nobel de Física en el año 1913 con su esposo,
Pierre
, y con
Antoine Henri Becquerel.
5
Iréne Joliot-Curie
también fue galardonada con el Premio Nobel de Química en el año 1935
ex aequo
su marido
Frédéric Joliot
.
6 En su transcripción al alfabeto latino.
7 Denominada «desintegración
α».
8 La cantidad de torio en la tierra triplica aproximadamente la de uranio.
9 Denominada «desintegración
β
».
10 El
protactinio
(
Pa
) natural se produce por la desintegración radiactiva del uranio y torio.




