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Bifar
Sección
Científica
CIGARRILLO ELECTRÓNICO:
Verdades y mentiras
C
on el comienzo del si-
glo XXI, la era con-
temporánea que
comenzó con
la industrialización ha da-
do paso a la era digital: los
ordenadores ya empiezan a
medir en teras en vez de utili-
zar gigas, los teléfonos móviles,
que fueron un avance tecnológico im-
portante a finales del XX, han dado paso
a android, Smartphone, iPhone, tablets…
y qué decir de las cámaras fotográficas
digitales que han desplazado inexorable-
mente al anticuado carrete de fotos. Pero
dentro de estos avances tecnológicos nos
hemos encontrado con uno que ha revo-
lucionado los cimientos de un acto que
desde hace 500 años ha campado a sus
anchas a pesar de las enfermedades que
produce, tanto a sus consumidores como
a las personas de su alrededor, nos refe-
rimos al tabaco y a la aparición del cigarri-
llo electrónico o e-cigarro. El debate entre
detractores y defensores está servido. En
este artículo vamos a exponer los pros y
contras de este artilugio casi diabólico.
Aunque ya en 1968 se creó un cigarrillo
electrónico que imitaba al tabaco, éste no
contenía nicotina. No fue hasta
2003 cuando el farmacéutico
chino
Hon Lik
inventa y da a
conocer el cigarrillo electró-
nico con nicotina. En el año
2005 llega a Europa y en el
2007 a los EE.UU, donde se
produce la primera polémica al
prohibir la FDA su comercializa-
ción, prohibición denegada por los tri-
bunales de justicia americanos.
Desde 2003 hasta nuestros días han apa-
recido más de cinco tipos de cigarrillos
electrónicos, todos ellos con caracterís-
ticas similares. Poseen un cartucho o
depósito, recargable o no, donde va la
mezcla de la nicotina con disolventes,
normalmente glicerina y propilenglicol
-usados en farmacia como excipientes
de soluciones y jarabes- y aromatizantes
que le dan un sabor determinado.
Su mecanismo de funcionamiento es el
siguiente: utiliza una gasa impregnada en
nicotina, que se puede ir recargando, esta
gasa moja una mecha o difusor que envía
una pequeña cantidad de la solución ha-
cia una zona donde, al pulsar el fumador
un botón, se produce un calentamiento
del contenido y se enciende un led en la
punta del cigarro. Las distintas patentes
existentes varían en los mecanismos de
difusión, almacenamiento, sistemas eléc-
tricos y baterías. Los cigarros más nove-
dosos realizan una pulverización a modo
de espray sobre la zona caliente respon-
sable de la vaporización de la mezcla de
nicotina, aromatizante y disolventes
La controversia del e-cigarrillo
Observando el mecanismo del cigarro
electrónico nos vienen a la cabeza dos
pensamientos antagónicos. Uno bueno o
positivo sobre las bondades del e-ciga-
rrillo, ya que no contiene ni el monóxido
de carbono ni los alquitranes que se pro-
ducen al quemar un cigarrillo con tabaco
tradicional. Por lo tanto, a largo plazo, su
uso masivo llevaría a una disminución de
los efectos nocivos del tabaco tradicional.
El otro pensamiento, el negativo, nos ha-
blaría de las maldades que su uso ma-
sivo puede acarrear. Por ejemplo, los no
fumadores o antiguos fumadores pueden
volverse adictos a la nicotina. De hecho,
esa apariencia de cigarrillo “sano” puede
inducir incluso a no fumadores a fumar.
Ese aspecto de cigarro saludable también
puede convertirse, para los más jóvenes,
en el primer escalón para acceder a la
nicotina, que puede empujarlos a fumar
tabaco tradicional, aunque solo sea para
comparar ambos cigarrillos. En cuanto a
los fumadores que se pasan al cigarrillo
electrónico, es difícil que abandonen del
todo el consumo de tabaco tradicional, ya
que con el e-cigarro no se pierde el hábito
mano-boca.
Otra cuestión polémica en torno al cigarri-
llo electrónico es el vacío legal que durante
mucho tiempo lo ha rodeado, disparando
la proliferación sin control de puntos de
venta. Recordemos que la FDA intentó
parar, sin conseguirlo, la introducción del
Luis Hernández Tomás.
Vocal de Atención Farmacéutica del COF de Zaragoza.
Para el autor, el uso del cigarrillo electrónico para
conseguir abandonar el tabaco tradicional genera
muchas dudas. Defiende que su aspecto de cigarro
“sano” esconde muchos peligros, por ejemplo,
el masivo uso de la nicotina y la continuidad del
hábito mano-boca. Lo que convierten al e-cigarro en
una controvertida alternativa para dejar de fumar.
Mecánica del cigarrillo electrónico.
Se desconocen
los efectos que
producen los disolventes
y aromatizantes del
e-cigarrillo sobre nuestro
árbol bronquial