Bifar
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Estacionales” del año 1786.
Qinghao
es la planta
Artemisia annua
(ajenjo),
una hierba de hojas puntiagudas y flo-
res amarillas.
Ya en la década de 1950 los brotes
epidémicos de malaria eran tratados
en las regiones de China afectadas
mediante un té elaborado con
qinghao
.
Durante la investigación se considera-
ron también otros nueve remedios tra-
dicionales con algún grado de eficacia
antimalárica, incluido el pimiento.
Las investigaciones llevadas a cabo
partiendo de extractos de
qinghao
trataban de aislar el compuesto res-
ponsable de la actividad antimalárica,
conocer qué variedad de la planta (o
en qué condiciones edafológicas)
producía mayor cantidad de principio
activo; así como saber si éste difundía
al tejido nervioso (para tratar la malaria
cerebral), y en qué forma podía formu-
larse (comprimidos, inyectables o su-
positorios).
No obstante al atraso tecnológico chi-
no, en el año 1970, se descubrió el
principio activo, al que se denominó
al principio
qinghaosu
, y ahora Arte-
misinina. Su estructura química es una
lactona sesquiterpénica con un puente
peróxido. Los primeros ensayos fueron
realizados en unos 2.000 pacientes,
con espectaculares resultados: Arte-
misinina mataba a los parásitos con
una sorprendente rapidez.
Sin embargo, Artemisinina se elimina
del organismo muy rápidamente, lo
que daba lugar a que la exposición
a los parásitos no fuese lo suficiente-
mente prolongada para eliminarlos.
Actualmente se usa una combinación
con Mefloquina, de acción más sos-
tenida en el tiempo. Pero para que
esta asociación fuese factible hicieron
falta acuerdos políticos. Uno de los
resultados de la visita del Presidente
norteamericano
Richard Nixon
a Pe-
kín
(Beijing)
fue la posibilidad de unir
ambos principios activos (Artemisinina
y Mefloquina) para combatir más efi-
cazmente la malaria.
Zhang Jianfang
, uno de los partici-
pantes en el Proyecto 523, dio cuenta
de algunos detalles no muy alecciona-
dores, acerca de sevicias y mezquinas
disputas entre investigadores, luchas
callejeras durante la Revolución Cul-
tural que impelían a los científicos a
trabajar en sótanos, alimentándose de
arroz negro y vegetales durante sus
viajes a remotas poblaciones rurales
de la montañosa china tropical, mien-
tras otros colegas se veían obligados a
viajar a
Ciudad Ho Chi Min
integrados
en patrullas del
Vietcong
(el ejército de
Vietnam del Norte).
Ho Chi Minh (el líder de Vietnam del
Norte cuya petición de ayuda había
desencadenado todo) falleció en el
año 1969 en su casa de
Hanoi
; y Mao
Zedong murió en 1976. El Proyecto 523
se mantuvo hasta el año 1981, cuando
literalmente entró en desbandada.
En el año 1979,
Keith Arnold
, un in-
vestigador sobre la malaria afincado
en
Hong Kong
(entonces colonia bri-
tánica) que colaboró en el desarrollo
de la Mefloquina, se las agenció para
estudiar el fármaco en el interior de la
República Popular China. Se reunió
con
Li Guoquiao
, quien estaba llevan-
do a cabo estudios sobre variantes de
la Artemisinina. Dentro de la clandesti-
nidad oficial se llevaron a cabo ensa-
yos clínicos comparativos de ambos
fármacos (ensayos
head-to-head
, en
el argot estadístico). Según contó más
tarde el
Dr. Arnold
, los resultados con
la Artemisinina le impresionaron favo-
rablemente.
Organización Mundial de la
Salud
Las noticias de que un químico yugos-
lavo estaba experimentando con el
ajenjo chino, motivó a la Organización
Mundial de la Salud a interesarse por
diversas publicaciones médicas chi-
nas en el año 1977.
En el año 1982, la revista médica bri-
tánica
The Lancet
, publicó un artículo
firmado por investigadores chinos.
Debido al interés científico de la publi-
cación, fue premiada, si bien el che-
que (en libras esterlinas) no pudo ser
cobrado por los científicos chinos.
Durante la década de 1980, Keith Ar-
nold halló que
Artemisia annua
crecía
en las orillas del río Potomac (que
atraviesa el área metropolitana de
Washington), logrando preparar Ar-
temisinina a partir de extractos de la
planta. Sin embargo, el interés por el
fármaco languideció. La Organiza-
ción Mundial de la Salud no respaldó
las investigaciones sobre el principio
activo hasta el año 2000; y la Artemi-
sinina sólo llegó a estar ampliamente
disponible a partir del año 2006. ¿Qué
razones explican este retraso? La órbi-
ta del poder en China estaba bastante
desorganizada. Diversos laboratorios,
dentro y fuera de China trabajaban so-
bre derivados de la Artemisinina. Pero
el régimen comunista no aceptaba la
política internacional de patentes, de
tal suerte que las multinacionales far-
macéuticas occidentales no consegui-
rían el monopolio del principio activo,
y sus
royalties
asociados. Además, la
malaria era (y continúa siendo) una
enfermedad de pobres; y en aquellos
años no existían las importantes dona-
ciones provenientes de Fundaciones,
tales como
Bill & Melinda Gates Foun-
dation
.
Las Agencias Internacionales de Ayu-
da no podían adquirir medicamentos
que no hubiesen sido aprobados por
la Organización Mundial de la Salud.
Durante años, Keith Arnold trató de
conseguir permisos para que los cien-
tíficos chinos llevasen a cabo ensayos
clínicos con Artemisinina en Tailandia
y Vietnam, pero la Organización Mun-
dial de la Salud mantuvo una actitud
esquiva. Como Agencia perteneciente
a las Naciones Unidas, su capacidad
de decisión se halla muy limitada. Y
hay que recordar que durante la dé-
cada de 1990, las Naciones Unidas se
hallaba inmersa en luchas internas, y
sus estándares morales eran muy de-
ficientes. Y mientras tanto, alrededor
Uno de los resultados de la visita del
Presidente norteamericano Richard Nixon a
Pekín (Beijing) fue la posibilidad de unir ambos
principios activos (Artemisinina y Mefloquina)
para combatir más eficazmente la malaria