SEPIA
Presenta un bloqueo afectivo profundo, y un gran sentimiento de culpa por la indiferencia que siente hacia sus
hijos y hacia su familia, aunque el estereotipo sea el de una buena madre y una gran mujer.
Hay un rechazo a lo femenino (aversión por toda sexualidad, esterilidad femenina sin causa aparente,
déficit hormonal del ovario), no quiere trabajar de ama de casa, limpia sobre limpio, histérica del orden
amarga a todo el mundo con la limpieza. Quiere ser ejecutiva, elegante, deportista, siempre están
haciendo algo. Muchas son feministas sin embargo. Persona desconfiada, descontenta, triste. Todo
lo ve negro, pesimistas. Pueden caer en la indiferencia más absoluta. Depresión.
Tanto los hombres como las mujeres presentan migrañas y crisis hepáticas, con deseo de todos los estimulantes alimenti-
cios: alcohol, vinagre, ácidos, condimentos, picantes...Hay una gran relajación de todos los tejidos y ptosis viscerales (pesa-
dez de útero, caída de párpados...) Como a SULFUR, la posición de pie le resulta insoportable.
LYCOPODIUM
Corresponde a las alteraciones que se desarrollan progresivamente en personas en las que la función
hepática está fuertemente perturbada. El remedio conviene particularmente bien a las personas inteligentes pero de músculos
débiles. Pueden llegar a tener un gran abatimiento y debilidad física marcada.
Detrás del Lyco-podium hay un complejo o sentimiento de inferioridad perfectamente escondido y que nadie sabe, puesto que
desarrolla caracteres que esconden su falta de confianza: se vuelve peleador, pendenciero, orgulloso, dictatorial. No tolera la
contradicción porque pone en evidencia su falta de confianza. Necesitan a alguien cerca pero nunca lo dirán ni pedirán compa-
ñía. En realidad, siempre está preocupado por todo y por todos, es vulnerable y por eso se protege. Mejora con la actividad; las
mujeres Lycopodium llenan los gimnasios, corren haciendo footing, no les basta con la actividad que desarrollan en casa y en
el trabajo.
Desarrolla una superinteligencia donde basa todo su poder y si pierde el control mental de la situa-
ción, se desespera. Trata en todo momento de ser el centro de atención, tiene que dominar todo. In-
quieto, apurado, precipitado. Seductor no por sexo sino por la conquista, por la afirmación del ego.
Es un cobarde, pero no puede demostrarlo. No puede decir lo siento, te quiero, no tengo. Esclavo
de sí mismo. La patogenesia reproduce el cuadro del hepático: pequeña capacidad vital, grandes
exigencias, vocación intelectual, perturbaciones del colesterol y de los lípidos.
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