Previous Page  26 / 52 Next Page
Information
Show Menu
Previous Page 26 / 52 Next Page
Page Background

26

Bifar

dicamentos se dirigen a las farmacias o a

los servicios farmacéuticos de los hospitales

por razones exclusivamente económicas.

La memoria del CatSalud ofrece datos muy

concretos sobre la dispensación de estos

medicamentos en Cataluña. En 2015 las

dispensaciones en los hospitales a en-

fermos ambulatorios alcanzó un valor de

882.750.815

. Como referencia, el gasto

farmacéutico total a través de Oficina de

Farmacia en 2015 fue de 1.343.425.656

,

claramente menos del doble (el gasto far-

macéutico a pacientes no ingresados se

canalizó en un 40% a través de los servicios

de farmacia de los hospitales y sólo el 60%

a través de las oficinas de farmacia). El in-

cremento respecto a 2014 alcanzó el 26,2%

aunque está fuertemente influido por el

368,3% que crecieron los tratamientos con-

tra la hepatitis (que, por su parte, suponen

173,7 millones de los 882,7 que totalizaron

la dispensación a pacientes ambulato-

rios en servicios de farmacia hospitalaria).

Prácticamente todas las familias de medi-

camentos crecen en su dispensación hos-

pitalaria por encima del 3,7% y en dos ca-

sos, citostáticos (que además es la mayor

partida, por encima de los antihepatitis) e

inmunoglobulinas humanas inespecíficas,

por encima del 12%. Estamos, pues, ante

un fenómeno de una enorme importancia

económica, que puede decidir el futuro de

la oficina de farmacia.

Quintiles IMS añade que los pacientes ex-

ternos y ambulantes concentran aproxima-

damente el 87% del peso del mercado hos-

pitalario español. Según IMS, este mercado

se divide en España de la forma siguiente:

Sin embargo, esta situación es un tanto co-

yuntural, ya que el 35% del gasto que supo-

nen los pacientes externos se concentra en

fármacos contra la hepatitis C

Los datos citados dejan claro que hay un

importante mercado que debería corres-

ponder a la oficina de farmacia pero que,

por razones económicas, ha sido desviado

a los hospitales. Y este mercado tiene un

enorme volumen en valores, ya que las 161

innovaciones de los últimos tres años han

supuesto 2.486 millones de euros mientras

que el gasto farmacéutico total a través de

receta médica alcanza 9.853 millones a PVP.

Pero no hay que pensar que el hecho de que

estos medicamentos pasaran a dispensarse

en farmacias supondría el fin de los proble-

mas económicos de éstas. Ni tampoco que

ahorrarse los márgenes de farmacia y distri-

bución resolvería las dificultades de dinero

del SNS.

En efecto, los medicamentos que superan

en España un precio determinado tienen

limitado su margen en unos valores en eu-

ros que no crecen al aumentar el PVP del

medicamento. Dejan el mismo margen a la

farmacia y distribución (o, mirado desde el

otro punto de vista, los márgenes “encare-

cen” igual el medicamento al SNS) si valen

505

como si su precio es 9.000

.

Y en relación con los precios de algunos

de estos medicamentos, los márgenes son

exiguos. No se debe olvidar que los gastos

financieros y las pérdidas por caducidad van

a cargo de farmacia y distribución y que se

trata de costes que sí que crecen al aumen-

tar el precio. En ningún caso superan los

48,37

en el caso de la oficina de farmacia,

lo cual equivale a un 8% de margen en un

medicamento de 600

, el 4,8% en uno de

1.000

o el 0,48% en otro de 10.000

. Sin

embargo, hay consenso en la profesión far-

macéutica a la hora de reclamar que estos

medicamentos se dispensen en farmacias.

A pesar de su falta de rentabilidad, hay

muchas razones para esta reivindicación:

desde la mayor comodidad y mejor servicio

para los pacientes hasta la arbitrariedad con

la que parecen concederse reservas singu-

lares a los medicamentos y que da insegu-

ridad al sector (el Ministerio podría seguir

ampliando el número de referencias bajo

reserva singular y acabar dejando en las

farmacias solamente los genéricos y otros

medicamentos muy baratos).

Propuestas de Futuro:

el debate

El propio Director General de Cartera Básica

de Servicios del Sistema Nacional de Salud

y Farmacia, Agustín Rivero, se mostró en el

Congreso Nacional de Farmacia celebrado

entre el 19 y 21 de octubre en Castellón fa-

vorable a estudiar la vuelta o incorporación a

las farmacias de los medicamentos que se

dispensan en los hospitales y pidió que se le

propongan “soluciones”.

Como se ha visto, los márgenes de farmacia

y distribución no suponen un gasto relevante

para la Administración, sobre todo teniendo

en cuenta la mejora que se produciría en el

servicio a los enfermos. Además, la red de

farmacias sí que tiene infraestructura para

cobrar el copago a los ciudadanos, mientras

que los hospitales se han mostrado incapa-

ces de hacerlo. Y el traslado de estos medi-

camentos a las farmacias permitiría utilizar

de otra forma más productiva los recursos

humanos de los servicios farmacéuticos de

los hospitales. Por lo tanto, la dispensación

a las farmacias mejoraría el servicio y per-

mitiría recuperar algo de dinero para el SNS

vía copago, mientras que a muchos benefi-

ciarios les sería más barato pagar una apor-

tación que desplazarse hasta el hospital que

tienen asignado. Entonces, ¿dónde está la

clave del problema?

Parece lógico pensar que el SNS puede ne-

gociar compras masivas a los laboratorios

que abaraten el precio del medicamento,

desde simples descuentos sobre el PVL

hasta fórmulas más sofisticadas, como las

de riesgo compartido. Si es así, las farma-

cias no podrían servir estos medicamentos

más baratos que lo que los consigue el SNS

ni aún renunciando a la totalidad de su mar-

gen.

Se han debatido diversidad de modelos

para convencer a la Administración de la

conveniencia de que estos medicamentos

se dispensen en farmacias. Pero, antes de

dar solución a este debate, cabe hacerse

varias preguntas. Por ejemplo, ¿por qué han

de tener estos medicamentos un sistema re-

tributivo diferente a los demás? O, también,

si los márgenes de almacenes y farmacias

son irrelevantes en el precio final y ni siquiera

renunciando a la totalidad de ellos se llega-

ría probablemente a equiparar los precios

a los reales de compra que hoy maneja el

Ministerio ¿por qué debe la farmacia renun-

ciar a una parte de su retribución, importante

para su propia supervivencia pero insuficien-

te para igualar los precios reales de los labo-

ratorios a la Administración?

Sin duda, la solución ideal sería que la reba-

ja que, al parecer, efectúan los laboratorios a

la Administración, se trasladara a los precios

a los que compran los distribuidores (y, por

lo tanto, a las farmacias). Así el SNS seguiría

teniendo los mismos ahorros y podría efec-

tuar otros reutilizando personal que ahora

se dedica a despachar medicamentos y

aprovechando las posibilidades de cobro

del copago que ofrecen las farmacias. Y los

ciudadanos tendrían una mucho mejor ac-

cesibilidad a sus medicamentos.

l