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Bifar
Actualidad
farmacéutica
P
ara un turolense como yo,
aficionado a la Historia, afi-
cionado a la naturaleza, y
habituado al senderismo y a
la bicicleta de montaña, una visita por
los restos que nos quedan de la que
fue Batalla de Teruel, es un placer in-
menso y una oportunidad de acercar-
nos a uno de los hechos más impor-
tantes acaecidos en mi ciudad.
La Batalla de Teruel es la segunda
más importante de la Guerra Civil, por
el número de soldados y medios que
intervinieron, y por el número de bajas.
Previamente a la Batalla, Teruel estu-
vo cercado durante 18 meses, tiempo
en el que diarios bombardeos de la
aviación republicana, que causaron
enormes destrucciones, incontables
víctimas, y obligaron a los ciudadanos
a vivir bajo tierra, como ratas, si se
me permite el término. El subsuelo de
Teruel está lleno de refugios antiaéreos
que en su día estuvieron comunicados
entre sí por estrechos pasillos, y que
permitían a los ciudadanos moverse
por la ciudad sin exponerse a balas
perdidas o a bombardeos sorpresa.
Cuantas veces ha oído a mi abuela
contarme que había dos alarmas an-
tiaéreas en la ciudad, la una situada
en el Cerro de Santa Bárbara, y la otra
en la torre Mudéjar de San Pedro, don-
de ahora se hallan las tumbas de los
Amantes. Esta torre perdió parte de su
altura por efecto de las bombas.
Con ocasión de la última asamblea
general del colegio de Teruel, los co-
legiados que quisieron vinieron con
nosotros a hacer un recorrido por lu-
gares que me parecen emblemáticos,
didácticos, o simplemente curiosos de
los montes que circundan la ciudad.
Con motivo de la última Asamblea General del Colegio
Oficial de Farmacéuticos de Teruel, el consejero de
Sanidad, Bienestar Social y Familia del Gobierno
de Aragón, acompañado por los presidentes de los
colegios de Huesca, Teruel y Zaragoza participaron
en una intensa visita para conocer la historia de una
de las ofensivas más importantes de la Guerra Civil
española, la Batalla de Teruel. Contaban para ello,
con un guía de excepción, el vicepresidente de los
farmacéuticos turolenses, Mariano Giménez, que
ha querido compartir con los lectores de BIFAR los
detalles de este recorrido por la historia de Aragón.
Batalla de TERUEL
Nuestro Consejero de Sanidad, Bien-
estar Social y Familia,
Ricardo Oliván
,
nos acompañó uno de los días, y con
interés siguió las explicaciones que le
supimos ofrecer. Estuvieron también
presentes los presidentes de los Cole-
gios de las tres provincias aragonesas,
Ángel Resa
(Teruel),
Carlos Lacade-
na
(Huesca) y
Ramón Jordán
(Zara-
goza).
Antes de comenzar el recorrido, me-
diante un presentación power point,
los asistentes recibieron explicaciones
diversas sobre las peculiares caracte-
rísticas de la Batalla de Teruel, su im-
portancia estratégica, y su inserción
en el contexto de la Guerra Civil. La
presentación fue aderezada por una
colección de fotografías sobre el tema,
algunas inéditas, de mi colección per-
sonal.
Pero nuestra visita con el Consejero
fue a lugares situados en el campo, en
especial al Cerro Soneja (1532 m), el
lugar a donde el General Rojo llevó a
Largo Caballero, ministro de la guerra
a la sazón, para que viera con pers-
pectiva suficiente el campo donde se
iba a desarrollar la Batalla que en bre-
ve tendría lugar. Desde allí arriba, se
ven Teruel y sus alrededores como si
estuvieras en un avión.
Solo me queda ofrecerme para que cuando
se decida, pueda realizarse la visita no solo
por los colegiados de Teruel, sino también
los de las provincias hermanas
Mariano Giménez.
Vicepresidente del COF de Teruel.
El Consejero observa un polvorín republicano en Cerro Gordo,
mimetizado para evitar ataques de la Aviación.