Sección
Científica
Bifar
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siado bien visto en aquella época. Si hubiese venido
de la comunidad universitaria probablemente habría
recibido financiación de
March of Dimes
, y su nom-
bre habría estado en la élite de la investigación en
virología.
Ya en la década de 1930, los investigadores habían
ensayado dos potenciales vacunas elaboradas par-
tiendo de virus muertos de polio, un procedimiento
más seguro, a priori, que utilizar virus vivos atenua-
dos. Tristemente, los virus mantenían un grado de
virulencia inaceptable y durante los primeros ensa-
yos con estas vacunas se produjeron casos graves
que causaron parálisis a varios niños. Este primer
fracaso retrasó durante varios años el desarrollo de
las vacunas contra la polio.
El primer éxito de vacunas hechas con virus vivos
atenuados fue la fiebre amarilla, desarrollada a fina-
les de la década de 1930, por el virólogo
Max Thei-
ler
, galardonado por este hallazgo con el Premio
Nobel de Fisiología y Medicina en el año 1951. El
método
Theiler
ideado para la atenuación de la viru-
lencia de los virus consistía en una serie de inyeccio-
nes en células embrionarias no humanas, incluyen-
do ratones y pollos. A finales de la década de 1940,
Hilary Koprowski decidió adaptar este método para
inactivar los virus de la polio.
Se descubrió que la rata del algodón era suscep-
tible a la polio. Así comenzaron los ensayos inyec-
tando el virus en los cerebros de estos animales. La
idea en que se fundamentaba este modo de proce-
der era la siguiente: cuando un virus prospera con
éxito en un animal experimental (en este caso, un
roedor), el mismo virus pierde virulencia (capacidad
de multiplicación) en los humanos. Usando esta téc-
nica el Dr. Koprowski elaboró una vacuna formulada
en solución líquida que probó él mismo en el año
1948, como he comentado al comienzo del artícu-
lo. La vacuna oral que preparó no le causó efecto
adverso alguno.
Dos años después (1950), Hilary Koprowski recibió
una llamada de
Letchworth Village
, una residencia
para niños con discapacidad mental, en
Rockland
County
, Nueva York. Sus responsables, temiendo
una epidemia de polio, solicitaron a Hilary Koprows-
ki ensayar su vacuna en estos niños. Y así fue como
en febrero del año 1950 se llevó a cabo el primer
ensayo en humanos de una vacuna de la polio con
virus vivos atenuados. Inicialmente se vacunaron 20
niños. Debemos tener en cuenta que en aquellos
años se requería la autorización del Gobierno Fede-
ral para comercializar fármacos, pero no para ensa-
yarlos en estadio pre-clínico.
Diecisiete de estos niños desarrollaron anticuerpos
frente a la polio. Los otros tres niños presentaban
anticuerpos frente a la polio antes de la vacunación.
En cualquier caso, ningún niño sufrió complicacio-
nes derivadas de la vacunación. El ensayo en niños
discapacitados fue objeto de numerosas críticas,
no tanto por experimentar en niños discapacitados
(una práctica que entonces era relativamente común
y aceptada socialmente), sino por haber usado una
vacuna con virus de polio vivos.
En el año 1958, Hilary Koprowski administró su vacu-
na a cerca de 250.000 personas en lo que enton-
ces era Congo Belga (más tarde Zaire, y hoy día
República Democrática de Congo). En la prensa
de la época se informaba de que la vacuna mos-
traba una total eficacia y seguridad. Su trabajo en
el antiguo Congo Belga volvió a llamar la atención
en la década de 1990 tras la aparición de dos publi-
caciones –la revista
Rolling Stones
y
The River
, del
escritor
Edward Hooper
– donde se acusaba al Dr.
Koprowski de haber expandido involuntariamente el
virus VIH, causante del SIDA, a través de la inyec-
ción de vacunas de polio contaminadas con este
virus, entonces desconocido, a finales de la déca-
da de 1950.
En los 90, varias publicaciones acusaron al Dr. Koprowski
de expandir involuntariamente en el antiguo Congo Belga el
virus del SIDA, a través de la inyección de vacunas de polio
contaminadas con este virus, entonces (1958) desconocido
En el año 1960,
Leroy E. Burney
anunció que des-
pués de estudiar distintas vacunas preparadas a
partir de virus atenuados causantes de polio, entre
ellas las desarrolladas por Albert Sabin y Hilary
Koprowski, la vacuna del Dr. Sabin tenía menos viru-
lencia residual y, en consecuencia, se consideraba
más segura. Hilary Koprowski se quejó amargamen-
te de la decisión, arguyendo, no sin razón, que si se
hubiera usado su vacuna cuando se había formula-
do, a finales de la década de 1940, miles de niños en
Estados Unidos no habrían padecido la infección y
sus graves secuelas en forma de parálisis.
El
Wistar Institute
, dirigido por el Dr. Koprowski entre
el año 1957 y el año 1991, pasó de ser una moribun-
da institución victoriana a ser un centro de investiga-
ción internacional de primer orden. Fruto de investi-
gaciones de vanguardia se crearon varias vacunas,
entre ellas una contra la rubéola, desarrollada en la
década de 1960 por
Stanley Plotkin
.
Además de los trabajos de Hilary Koprowski que
mejoraron las vacunas antirrábicas durante la déca-
da de 1960, llevó a cabo investigaciones trascen-
dentes que contribuyeron al futuro uso terapéutico
de los anticuerpos monoclonales. Trabajó también
en la Universidad de Pensilvania, que mantiene
estrecha colaboración con el
Wistar Institute
. Más
tarde formó parte también del claustro de la Univer-
sidad Thomas Jefferson, en Filadelfia.
A pesar de no haber recibido el reconocimiento por
el desarrollo de la vacuna contra la polio, fue galar-
donado con la Legión de Honor Francesa. Y en
el año 2007 fue distinguido con la medalla de oro
Albert B. Sabin, por su contribución al desarrollo de
vacunas. ¡Ironía del destino!
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