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Hilary Koprowski:
el gran olvidado de las
vacunas contra la POLIO
La vacuna del Dr.
Hilary Koprowski
fue terminada
en un modesto laboratorio (casi una cocina casera)
un día de enero del año 1948 en Pearl River, New
York, unas 20 millas al norte de Manhattan. Hilary
Koprowski fue uno de los más prominentes investi-
gadores biomédicos, llevando a cabo trascendentes
innovaciones, entre las que se incluyen una versión
más efectiva y segura, a la vez que menos doloro-
sa, de la vacuna contra la rabia, que estuvo vigente
durante largo tiempo.
Su contribución científica más brillante fue el desa-
rrollo de una vacuna contra la polio cuyo éxito pronto
quedó eclipsado por la vacuna inyectable desarro-
llada por
Jonas Salk
en el año 1955, seguida un
lustro más tarde por la vacuna oral conseguida por
Albert Sabin
a comienzos de la década de 1960.
Según
David M. Oshinsky
, autor del maravilloso
libro
Polio: An American Story
(lectura muy reco-
mendable), “Jonas Salk es un dios en América,
Albert Sabin logró una enorme popularidad; y Hilary
Koprowski, que debería tomar parte del triunviro de
investigadores contra la polio, es de hecho un hom-
bre olvidado”.
Desde el principio, la vacuna del Dr. Koprowski,
preparada a partir de virus vivos, fue el arma más
codiciada en la guerra contra la polio. Esta vacuna
se podía administrar por vía oral siendo más barata
que las vacunas preparadas en formulación inyecta-
ble. Además, dado que la vacuna estaba elaborada
con virus vivos, confería inmunidad a la comunidad,
a diferencia de la vacuna de Jonas Salk, formulada
con virus muertos.
En las vacunas preparadas con virus vivos, éstos
deben tener su virulencia muy atenuada, de manera
que sean capaces de inducir la síntesis de anticuer-
pos pero sin causar los graves efectos neurológicos
asociados a la infección. La vacuna preparada por
Hilary Koprowski era verdaderamente eficaz. Sin
embargo, aun cuando se usó en muchos países,
nunca se autorizó en Estados Unidos.
Hilary Koprowski fue el último superviviente de tres
grandes virólogos de mediados del siglo XX; Albert
Sabin falleció en el año 1993; Jonas Salk murió dos
años más tarde, en 1995. Retrospectivamente surge
una cuestión importante: ¿por qué en la era de la
búsqueda urgente de una vacuna frente a la polio
por los Organismos de Salud Pública Americana, la
eficaz vacuna del Dr. Koprowski jamás llegó a uti-
lizarse?
La respuesta, no unívoca ni simple, hay que buscar-
la en una compleja y contradictoria confluencia de
intereses científicos, políticos y personales.
Hilary Koprowski fue durante más de tres décadas
Director del
Wistar Institute
, un centro de investiga-
ción biomédica en Filadelfia. Quienes le conocían
lo describían como un trabajador titánico, de per-
sonalidad controvertida. Había huido de su Polonia
natal tras la invasión nazi. Era un virtuoso pianista,
hablaba con fluidez siete idiomas, además de ser
coleccionista de cuadros de viejos maestros de la
pintura. Su controvertida personalidad, un verdadero
outsider
, pudo haber sido determinante del destino
de su vacuna, en palabras de su biógrafo,
Roger
Vaughan
(“
Listen to the Music: The Life of Hilary
Koprowski
”, año 2000).
Hoy en día existe consenso acerca de que la vacu-
na del Dr. Koprowski a base de virus vivos, con su
demostración de eficacia y seguridad, pavimentó el
camino para la aceptación de la posterior vacuna
oral de Albert Sabin. Y, en verdad, fue esta vacuna
oral (más que la vacuna inyectable de Jonas Salk)
la que redujo la poliomielitis a una enfermedad infec-
ciosa residual en remotas regiones del mundo.
Hilary Koprowski nació en Varsovia (Polonia) un 5
de diciembre de 1916. Asistió al Conservatorio de
Varsovia, al mismo tiempo que estudiaba medicina,
logrando su Licenciatura en el triste año de 1939. El
1 de septiembre de ese año, las tropas de la Alema-
nia nazi invadieron Polonia, comenzando la 2ª Gue-
rra Mundial.
Su condición de judío hizo que su familia abandona-
ra el país, continuando sus estudios en Roma antes
de emigrar a Rio de Janeiro (Brasil), donde trabajó
en la
Rockefeller Foundation’s Yellow Fever Research
Service
. En el año 1944, Hilary Koprowski se despla-
zó a Estados Unidos incorporándose a Laboratorios
Lederle, Compañía Farmacéutica con sede en
Pearl
River
. Y fue aquí, donde a finales de la década de
1940 inició sus trabajos sobre la polio.
A mediados del siglo XX, solo en Estados Unidos se
comunicaban cada año entre 20.000 y 60.000 nue-
vos casos de polio, la mayoría en niños. En el año
1938, el entonces Presidente
Franklin D. Roose-
velt
, quien contrajo la polio ya de adulto, creó lo que
se convertiría en la Fundación
March of Dimes
, que
financió las investigaciones que condujeron a las
vacunas de Jonas Salk y Albert Sabin.
Hilary Koprowski llegó al mundo académico desde
la industria farmacéutica, lo cual no estaba dema-
Sección
Científica
José Manuel López Tricas y Ángela Álvarez de Toledo Bayarte.
Farmacia Las Fuentes.
La vacuna preparada por Hilary Koprowski era
verdaderamente eficaz. Sin embargo aun cuando se usó en
muchos países, nunca se autorizó en Estados Unidos
El prestigioso virólogo Hilary Koprowski, fallecido
el pasado 11 de abril a los 96 años, se inoculó
a sí mismo una preparación rudimentaria frente
a la polio antes de que las vacunas de Jonas
Salk y Albert Sabin estuvieran disponibles.
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