Bifar 116 octubre - page 41

Hay un punto im-
portantísimo que
no hemos aca-
bado de inculcar
a la sociedad: el
respeto a los anti-
bióticos.
Mariano Giménez
Vicepresidente
del COF de Teruel
COF
Teruel
Aprovechar
las oportunidades
Vicepresidente
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n julio de 1988, mi mujer y yo hicimos un viaje por el
Cabo Norte en compañía de un grupo de españo-
les, entre los cuales, anómalamente, se encontraba
una pareja de norteamericanos muy particulares.
lla era de raza oriental (filipina) y el era negro total. Su se-
gunda particularidad era que mientras ella hablaba perfec-
tamente seis idiomas, entre ellos sueco, español, tagalo,
francés, italiano e inglés, él tan solo inglés y francés, con lo
cual, era imposible que se entendiera con los españoles, que
como todo el mundo sabe no hablamos idiomas.
Sin embargo, en pocos días, él era el centro del grupo, y el
líder de cualquier actividad que hiciéramos. Su mujer y yo
hacíamos la labor de traducción, que a menudo se mostra-
ba innecesaria, tanta era su capacidad de liderazgo. Resultó
tremendo, por ejemplo, visitar un pueblo perdido en la costa
del Finmark, donde nos confesaron no haber visto jamás un
negro, mas que por la televisión. Allí vivían del petróleo y de
pescar en las islas Svalvard.
El viaje, como todo en la vida, terminó, pero su memoria per-
duró al igual que nuestra amistad con esa pareja que aún
mantenemos en la familia. No sabíamos quiénes eran ellos,
no existía Google, pero por detalles veíamos que su nivel de
vida no se correspondía con el que la propaganda al uso
afirma que tienen los afroamericanos en los Estados Unidos.
El viaje resultó divertidísimo, yo había comprado en el aero-
puerto una botella de Whisky de petaca, y en las discotecas
donde íbamos, pedíamos coca cola y la rellenábamos, por-
que en aquel tiempo, para los españoles, el dispendio de
consumir alcohol en Noruega era prohibitivo. Las risas de
Frank, explicando que él también lo hacía cuando era joven,
quedarán siempre en mi recuerdo.
Años después, hemos estado en sus casas de Central Park
West, de Stamford (Connecticut), o Florencia. Nunca hemos
visto nada parecido tan de cerca. Están llenas de fotos de
ellos con Clinton (Bill y Hillary), con Nelson Mandela, con
Bill Cosby, con Blomberg. Desplazó su yate, el Lolita, desde
Rhode Island, donde lo suele tener atracado, a la Copa Amé-
rica de Valencia, donde disfrutamos de su compañía durante
las semanas que aquel evento duró.
Ahora ha publicado su autobiografía, y por fin he conseguido
saber con detalle cómo ha sido su larga vida. Es asombro-
so ver cómo un niño afroamericano, hijo de una peluquera,
desde una plantación de tabaco en Carolina del Norte, solo
con Becas, utilizando medios muy normalitos (él estudió en
Howard, no en Harvard como Obama) puede llegar en los
Estados Unidos a ser un alto ejecutivo de la City de Man-
hattan. Recomiendo su lectura. En síntesis, él afirma que se
trata de aprovechar las oportunidades, que en la vida hay
muchas y desperdiciamos casi todas.
No sé si los españoles somos capaces de aprovecharlas,
porque tenerlas, las tenemos, y el número de ejemplos es
variado:
Nuestra dificultad para aprovecharlas viene de lejos, ya decía
Quevedo que el oro nacía en las Indias, para venir a morir a
España y ser enterrado en Génova. Para España tanto oro
significó la ruina y no la riqueza. Si no supimos aprovechar
aquel río de millones, ¿qué nos vamos a exigir?
Pero hay muchas más oportunidades perdidas: En vez de
aprovechar la crisis para intervenir las Autonomías, empezan-
do por las primeras que quebraron, Valencia y Murcia que
eran del partido del Gobierno, para seguir después con Cata-
luña, también en quiebra por su mala administración, hemos
dejado pasar la oportunidad, y se le ha ido de las manos a
todos, que probablemente, nunca quisieron llegar tan lejos.
También es asombroso que ahora que se veía a ETA cerca-
da, como en un chiste de Gila, lo que se les ha dicho es: ETA,
estáis rodeados, nos rendimos.
Si en vez de tanto asesor colocado, nos hubiéramos deja-
do asesorar por mi amigo Frank, él nos hubiera explicado
que nunca España tuvo semejante oportunidad, como la
que tuvo en la Transición. Una Constitución no hecha contra
nadie, como todas las anteriores. Un sistema político donde
viejos enemigos fueron de la mano, y olvidaron sus deudas
mutuas para avanzar.
Quizás los farmacéuticos también tenemos buenas opor-
tunidades, y me gustaría hacer un recuento a ver si somos
capaces, entre todos, de sacar algo en limpio:
Somos una red, al servicio de la sociedad, con diferencias
entre unas farmacias y otras, pero con más semejanzas que
en cualquier otro sector. Al igual que en el ajedrez vale más la
pareja de Alfiles, o la de Torres, que cada pieza por separado,
el verdadero valor de nuestro sector está en la red, aunque
algunos no lo quieran ver.
No hay aún, apenas capital ajeno, no le debemos nada a
nadie.
Solo los farmacéuticos podemos abrir y poseer farmacias,
todavía, una exclusiva que casi ningún otro sector posee.
Tenemos la Distribución Mayorista, que nos da fuerza, unión,
y nos iguala. Al revés que en otros países, y a diferencia del
futuro que algunos predecían para antes de ayer, aun es ma-
yoritariamente de capital farmacéutico.
Nuestra formación básica es enorme, la carrera de farma-
cia es difícil. Es cierto que la formación postgrado podría
reconducirse, pues no sabemos (en general) gestionar, no
aplicamos criterios de calidad a nuestro trabajo, apenas usa-
mos protocolos, y nos movemos poco fuera del mundo de
la farmacia.
La organización colegial es otro valor inmenso, el hecho au-
tonómico nos resta capacidad de acción, y aumenta la arbi-
trariedad de la Administración, contra la que no vale la razón
para luchar, pero sigue siendo muy fuerte.
Hay una receta electrónica, que es otra oportunidad perdida,
porque no es interoperable, porque sigue criterios muy dis-
tintos en cada Comunidad Autónoma, porque sus objetivos
al ser creada, no siempre se cumplen: Hay más papel del ne-
cesario, hay menos control del que se proponía al principio,
es más cara para la farmacia de lo previsto. Pero el resultado
total parece positivo.
Los españoles, al revés de lo que hubiera hecho mi amigo
Frank, por vez primera en la historia tenemos una democra-
cia, y la echamos a perder por no creer en ella, por alinearnos
en banderías y partidismos. Por buscar y resaltar sus defec-
tos, en vez de mejorar con las oportunidades que nos ha
dado.
Los farmacéuticos debemos ser más listos, estar unidos,
hacer valer nuestras ventajas competitivas, buscar un futuro
mejor, y que cuente con nosotros.
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Los
farmacéuticos
debe os ser
más listos,
estar unidos,
hacer valer
nuestras ventajas
competitivas,
buscar un futuro
mejor, y que
cuenten con
nosotros
La mayoría de mis sueños de juventud se han materializado en mi activa vida. Muy pocos, pero alguno, por efecto de la suerte
o por accidente. La mayoría vinieron de estar psicológica y emocionalmente preparado para aprovechar las oportunidades.
Frank Savage “The Savage Way” Ed. John Wiley &sons, Inc, Hoboken, New Jersey
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