Bifar
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Farmacéuticos
sin Fronteras
Pilar Sosa del Cerro y Victoria Huertas García, integrantes del Proyecto Boticarios
de Farmacéuticos Sin Fronteras, nos cuentan en primera persona su experiencia
en un proyecto en El Salvador. El objeto, mejorar la gestión de los recursos
disponibles en una clínica comunitaria que atiende a la población más necesitada.
N
uestra meta en El Salvador fue la mejo-
ra del Servicio de Farmacia de la clínica
que la Fundación Padre Arrupe tiene
en Soyapango, un municipio cercano
a San Salvador, para garantizar el acceso al me-
dicamento de la población. Y allí fuimos las dos
cooperantes de Farmacéuticos sin Fronteras, tras
nueve meses de intensa formación, dispuestas a
mejorar todo lo mejorable en el mes de duración
del proyecto.
Lo primero que hicimos, lógicamente, fue una am-
plia toma de contacto de todo lo relacionado con
la clínica y la farmacia de la misma. La atención
de la clínica es ambulatoria, y dispone de consul-
tas de Medicina General, Pediatría, Ginecología,
Odontología, Osteopatía, además de los servicios
de Radiología y Análisis Clínicos. Al ser una en-
tidad privada sin ánimo de lucro, el coste de las
consultas es de unos 15 dólares, precio bastan-
te más económico que el de una clínica privada
normal. El Servicio de Farmacia atiende las ne-
cesidades farmacológicas de los pacientes, cosa
muy poco esfuerzo económico y, eso sí, muchas
ideas. Apuntadas estas, se comunicaron y con-
sensuaron con el Director Gerente y el Director
Médico, así como con el farmacéutico titular y el
personal auxiliar de la farmacia. Nuestras ideas
fueron aceptadas por unanimidad, y no solo eso,
sino que fueron aplaudidas. Así que nos pusimos
manos a la obra:
– Reestructuración de las estanterías: Estaban
colocadas formando filas paralelas, fueron recolo-
cadas a lo largo de las paredes, formando una U,
dejando un espacio diáfano, más luminoso, y con
mayor movilidad de flujo.
– Recolocación de los medicamentos por familias,
identificándolos con letreros visibles, y colocándo-
los en cajetines comprados para ese fin.
– Elaboración de un protocolo de recogida de
temperaturas en almacén y nevera, y de la hoja de
recogida de temperaturas.
– Instalación de un tablón de anuncios para las
informaciones que antes estaban colocados en
Comisión para definir las normas y objetivos de la
misma. También se creó el Boletín Farmacotera-
péutico, auténtico impulsor de la difusión de las
decisiones tomadas en la Comisión, y herramienta
de comunicación entre todos los profesionales de
la clínica. Además, se elaboraron los impresos ne-
cesarios para el funcionamiento de la Comisión:
Convocatorias, Actas, Hojas de petición de nue-
vos medicamentos….
Gracias a los financiadores, disponíamos de un
dinero que empleamos en informatizar la gestión
de la farmacia y en realizar compras de medica-
mentos, previamente estudiadas las ofertas y ne-
cesidades para el establecimiento de un fondo ro-
tatorio con un coste mínimo en los medicamentos.
Instalamos el programa de Gestión de Farmacia
Unycop Cooperante y les enseñamos a manejarlo,
elaborando un manual de instrucciones sencillo.
El Vademecum contenido en el programa fue de
especial interés para los facultativos, que recono-
cieron su gran utilidad en el trabajo diario.
Paralelamente a todas estas actividades, nos
invitaron a formar parte de unas Jornadas de
Farmacoterapia en el Hospital General de San
Salvador, donde impartimos unas charlas sobre
Uso Racional del Medicamento. También expli-
camos nuestros conocimientos del medicamento
en la Universidad Matías Delgado, una de las más
prestigiosas del país. En ambas participaciones
tuvimos la oportunidad y el placer de conocer a
colegas farmacéuticos de El Salvador, intercam-
biando conocimientos y contrastando nuestras, a
veces, distintas formas de trabajar.
El resultado no ha podido ser más satisfactorio,
tanto en el ámbito personal como profesional. Por
las respuestas recibidas, creemos que hemos he-
cho un buen trabajo mejorando el acceso al medi-
camento, tanto por coste como por disponibilidad
a la población de Soyapango. Misión cumplida.
l
Pilar
y Victoria,
dos BOTICARIAS
en El Salvador
Las dos cooperantes con Carlos Liber, el Director de la Fundacción Padre Arrupe.
En el Salvador, las clínicas y hospitales disponen de una
farmacia autorizada a vender medicamentos
bastante común en El Salvador, donde las clínicas
y hospitales disponen de una farmacia autorizada
a vender medicamentos. Los precios de los fár-
macos son también considerablemente más ba-
ratos que en las oficinas de farmacia particulares.
La población atendida suelen ser personas con
recursos económicos limitados pero suficientes
para afrontar esos pagos.
Visitamos las instalaciones, conocimos a los facul-
tativos, y, cómo no, nos centramos en lo nuestro,
la farmacia. Observamos algunas deficiencias en
la organización y en la disposición de los medi-
camentos y mobiliario, totalmente mejorables con
la ventanilla de la farmacia, impidiendo la visibi-
lidad, y dando una imagen estética y profesional
deficiente.
– Reordenación del almacén general, colocando
las cajas que antes estaban en el suelo, en estan-
terías.
– Diseño de una hoja de petición de medicamen-
tos más clara, concisa y profesional.
Además de estas mejoras, también se potenció
la creación de una Comisión de Farmacia, que
sirviera de unidad consensuadora de las compras
y de la utilización de medicamentos. Tras elegir a
los miembros, realizamos la primera reunión de la