Bifar
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Hay un punto im-
portantísimo que no
hemos acabado de
inculcar a la socie-
dad: el respeto a
los antibióticos.
Carlos Lacadena
Presidente del COF
de Huesca
C
OF Huesca
Los datos no
nos ayudan
en la defensa
de nuestra
profesión,
pues el año
pasado en
España el
47% de los
españoles
consumió un
antibiótico
Antibióticos
Ángel M s F rré.
residente d l COF
Huesca.
R
ecientemente la profesión farma-
céutica ha vuelto a ser protagonis-
ta, en negativo, en los medios de
comunicación en relación a la resistencia
bacteriana a antibióticos.
Se nos señala rápidamente cuando sale
este tema y es muy enojoso que cualquier
contertulio, llamado especialista en algo,
de cualquier programa de televisión, ten-
ga esa capacidad de culparnos del gran
problema que supone la resistencia de las
bacterias a los antibióticos.
Ha salido todo esto a raíz de la detección
de una superbacteria resistente a la colis-
tina, antibiótico usado en las infecciones
multirresistentes. Este caso, es una Es-
cherichia coli en infección de orina.
Los datos no nos ayudan en la defensa de
nuestra profesión, pues el año pasado en
España el 47% de los españoles consu-
mió un antibiótico. El segundo consumo
más alto de Europa, frente a un 18% de
la población de Suecia. Y el consumo va
en aumento.
En este artículo podría abogar por las
bondades de los farmacéuticos en la con-
tención de estos tratamientos y culpar a
otros muchos agentes que participan en la
resistencia a los antibióticos, como la falta
de rigurosidad en la prescripción de estos
tratamientos. También podríamos culpar
al tamaño de los envases, que no se ajus-
ta a las pautas de consumo o a la falta de
adherencia de los pacientes al tratamien-
to que provoca que sobren dosis, que se
quedan en los botiquines, muy accesibles
para un mal uso. Tampoco quisiera olvi-
darme del uso de antibióticos en las explo-
taciones ganaderas.
Pero tenemos que reconocer que no po-
demos poner la mano en el fuego por la
labor correcta de todas las farmacias.
Desde el mostrador, en bastantes ocasio-
nes, oímos la frase: “
pero sí que les cues-
ta recetar un antibiótico”, o “es la tercera
vez que he llevado el niño al pediatra, le
han recetado el antibiótico y ha mejorado
rápidamente, si se lo hubiera dado a la pri-
mera
...”. Uno muy habitual es “
dame una
caja de antibiótico que la otra vez, con una
pastilla, ya me curé
...” Es decir, la exigen-
cia del paciente, hasta niveles de enfados
y reproches si no cumples con sus exigen-
cias. La necesidad de encontrar la cura
inmediata a nuestro malestar y el desco-
nocimiento sobre lo que es una infección
y la complejidad de su diagnóstico, es el
motivo de esa exigencia.
Por eso creo que falta formación e infor-
mación, sensibilización a la población
sobre este tema. Conocimiento de los
usuarios de medidas alternativas y o com-
plementarias de prevención y tratamiento
de infecciones.
Para saber la definición de una infección,
cómo se debe tratar y la complejidad de
su diagnóstico. Para esto, tenemos el
“Plan estratégico y de acción para reducir
el riesgo de selección y diseminación de la
resistencia a los antibióticos”, coordinado
por la Agencia Española de Medicamen-
tos y Productos Sanitarios. Conociendo la
profesionalidad de la Agencia, entonces
me pregunto, ¿tienen suficientes recursos
para llevar a cabo ese trabajo de difusión
como se merece?
Estamos en un periodo de alerta, pues no
hay antibióticos eficaces para hacer fren-
te a estas nuevas infecciones y aunque la
prensa sensacionalista nos hace respon-
sables, tenemos que ser todos conscien-
tes, profesionales y pacientes, de lo que
nos jugamos.
Deberíamos ser conscientes y ser más
rápidos que la diversidad genética bac-
teriana, no sólo porque puede provocar
muchas muertes, sino que compromete
otros muchos avances tecnológicos, por
ejemplo, sin antibióticos, ¿quién va a que-
rer meterse en un quirófano?
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