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Bifar

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los almacenes, si tuvieran que leer

los identificadores únicos de todos

los medicamentos que distribuyen,

no podrían mantener la calidad del

servicio ni la rapidez en las entregas

que ofrecen actualmente.

Ejemplo de código Datamatrix

(Fuente: Wikipedia)

Además de este número de serie, el

identificador único (es decir, el da-

tamatrix completo) contendrá otros

datos: un “código de producto» que

permita identificar, como mínimo,

nombre, denominación común, for-

ma farmacéutica, dosis, tamaño y

tipo de envase del medicamento; un

número nacional de reembolso u otro

número nacional de identificación del

medicamento, si lo pide el Estado

miembro en que vaya a comerciali-

zarse; el número de lote; y la fecha

de caducidad. Esta información, que

se leerá cada vez que se escanee el

datamatrix, será de gran utilidad en

la oficina de farmacia. Permitirá el

control automatizado de caducida-

des, ya que el ordenador de la far-

macia registrará la entrada y la salida

de cada unidad con su propia fecha

de caducidad y también prescindir

del cupón precinto en combinación

con la receta electrónica (ya que, al

igual que ocurre con el cupón precin-

to, cada número de serie solamente

podrá ser facturado una vez).

Los fabricantes, los mayoristas y las

personas autorizadas o facultadas

para dispensar medicamentos, veri-

ficarán la autenticidad de cada iden-

tificador único comparándolo con

los almacenados en el sistema de

repositorios. En el caso de las farma-

cias, sus ordenadores comprobarán

la autenticidad del identificador único

del medicamento al escanearlo, para

lo cual estarán conectados con la

base de datos en la que se almace-

nan los identificadores de todos los

medicamentos que han sido puestos

legalmente en el mercado y que no

han sido dispensados todavía. Si el

identificador escaneado tiene su co-

rrespondiente en la base de datos (el

conjunto de repositorios o base de

datos cada vez se conoce más por

las siglas EMVO, SEVEM u otras) el

medicamento se da por válido.

Al dispensar un medicamento, el

ordenador de la farmacia realizará

además otra función: eliminará ese

identificador de las referencias que

consten en el EMVO como dispensa-

bles. De este modo, se detectaría un

medicamento falsificado que utilizara

el identificador de otro ya dispensa-

do y se evitaría el posible fraude de

dispensar un medicamento dos ve-

ces. Además, son varias las situacio-

nes en las que, sin ser dispensado, el

status de un medicamento debe ser

cambiado en el EMVO: si se rompe o

daña, si es robado, si se ve afectado

por una retirada o alerta, si es distri-

buido fuera de la Unión Europea, etc.

Según los casos, el cambio podrá

ser llevado a cabo por unos u otros

agentes de la cadena farmacéutica.

Anteriormente se explicaba la difícil

compatibilidad entre los modernos

almacenes farmacéuticos robotiza-

dos y los códigos de lectura óptica

como el datamatrix. Conscientes de

ello, los agentes que acordaron el

contenido del Acto Delegado deci-

dieron excluir a los almacenes de la

obligación de leer los identificadores

de los medicamentos, salvo en de-

terminados casos (por ejemplo, en

la aceptación de devoluciones). En

realidad, apenas se pierde informa-

ción relevante y se sigue alcanzando

el objetivo buscado, que no es otro

que evitar que los medicamentos fal-

sificados lleguen a los pacientes. Es

cierto que de esta manera no se cum-

ple el viejo concepto de trazabilidad,

según el cual cada agente debería

registrar el paso de cada unidad de

medicamento (de ahí la expresión

“trazabilidad a medias” que aparece

en el título de este trabajo), pero en

el ordenador de la farmacia sí que

podría quedar información de a qué

mayorista ha comprado un medica-

mento que más tarde ha resultado

ser falsificado.

Entrada en vigor

Todo lo expuesto requiere una gran

adaptación del sector. Deben crear-

se una sociedad sin ánimo de lucro

que gestione el EMVO y también la

propia plataforma en la que se alma-

cenen los datos, modificarse las ca-

denas de fabricación de los labora-

torios para permitir que cada unidad

lleve un código diferente, dotarse las

farmacias y los almacenes del hard-

ware (los scanners) y los programas

necesarios para transmitir o extraer

la información del EMVO y explotarla

adecuadamente, etc. Son pasos muy

complicados que requieren tiempo.

Por eso, es un reto para el sector es-

tar preparado para la fecha en la que

todo lo dispuesto será aplicable: el 9

de febrero de 2019.

l

Es un reto estar

preparado para la

fecha en la que todo lo

dispuesto será aplicable:

el 9 de febrero de 2019