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Bifar
E
l lupus eritematoso se iden-
tificó como entidad noso-
lógica independiente a
mediados del siglo XIX,
si bien como una enfermedad
au-
tolimitada
a la piel.
Moritz Ka-
posi
, en Viena, y
William Osler
,
en la Universidad John Hopkins, die-
ron cuenta de un amplio número
de manifestaciones clínicas aso-
ciadas generalmente al entonces
denominado “lupus facial”. Éstas
eran artritis, neumonía y otros sín-
tomas del sistema nervioso central.
Con el transcurso de los años, se iban
añadiendo al cuadro clínico afectaciones de
otros órganos. Sin embargo, la enfermedad,
claramente sistémica, recibió su denomina-
ción actual, lupus eritematoso sistémico, en
el año 1941, siguiendo las investigaciones
realizadas por
Paul Klemperer, Abou
D. Pollack y George Baehr
, a la sazón
en el hospital Monte Sinaí, de Nueva York.
La describieron como un enfermedad sisté-
mica que afectaba tanto al colágeno (tejido
conjuntivo o conectivo) como a la vasculari-
zación (enfermedad “colágeno-vascular” se
decía entonces).
Fue preciso esperar a finales de la década
de 1940 para descifrar el componente inmu-
nológico del lupus eritematoso sistémico.
Tras años de estudios histológicos, en el año
1948,
M. M. Hargraves
, adscrito entonces
a la Clínica Mayo, descubrió la «célula del lu-
pus eritematoso» (ver imagen arriba).
Halsted R. Holman
y
Henry Kunkel
demostraron que el suero de pacientes con
lupus eritematoso contenía una gamma-
globulina que reaccionaba con las proteínas
(histonas) que se asocian al ADN
(El ADN, una molécula muy
nu-
cleofílica
, tiene una importante
carga negativa neta. Se asocia
con proteínas —histonas— con
carga positiva neta para otorgar
estabilidad al complejo, la cromati-
na. De hecho, durante la década de
1940 se seguía creyendo que la
herencia se sustentaba en estas
proteínas nucleares, y no tanto
en la relativamente modesta mo-
lécula del ADN). La observación
de que el suero de los pacientes
estudiados con lupus eritematoso
sistémico contenía anticuerpos con el com-
plejo nuclear «ADN-histona» hizo pensar que
se trataba de una enfermedad autoinmune.
“Lobo rojo”
Una de las primeras manifestaciones del lu-
pus eritematoso sistémico es una erupción
en forma de mariposa que cubre la nariz y
mejillas (ver imagen pág. 37). El nombre de
la enfermedad (lupus eritematoso) significa
“lobo rojo”, debido a que esta erupción re-
meda el aspecto de la cara de un lobezno.
Sin embargo, este signo patognomónico
esconde la naturaleza reumática polisistémi-
ca de la enfermedad. La prevalencia en las
mujeres es un orden de magnitud (10 veces)
mayor que en los hombres. Afecta a órganos
tan diversos como corazón (pericarditis), pul-
mones (pleuresía), sistema nervioso central,
articulaciones, vasos sanguíneos y riñones.
De hecho, la afectación renal (
glomerulonefri-
tis
) es uno de los aspectos más graves del
cuadro clínico.
El lupus eritematoso sistémico pasó a con-
siderarse una enfermedad autoinmune. Esta
visión se ha modificado recientemente. Hoy
día se tiene el convencimiento de que el lu-
pus eritematoso sistémico se produce por
las lesiones tisulares derivadas de la forma-
ción de complejos «antígeno-anticuerpo»,
siendo algunos antígenos, pero no todos,
provenientes del propio paciente. Las en-
fermedades autoinmunes surgen de un fallo
del sistema inmunitario a la hora de distinguir
lo propio de lo extraño, lo que el fisiólogo
prusiano
Paul Ehrlich
denominaba
horror
autotoxicus
.
Tanto los auto-anticuerpos como los «com-
plejos inmunitarios» son ubicuos en el suero
de los mamíferos. Según un modelo teórico
desarrollado años ha por
Niels Kaj Jer-
ne
, del Instituto Inmunológico de Basel, Sui-
za, un determinado tipo de auto-anticuerpos
(anticuerpos
anti-idiotipo
) representan uno
de los sistemas de regulación del sistema
inmunitario. Son anticuerpos que se engar-
zan a determinante antigénicos (
idiotipos
1
)
que se hallan próximos al sitio de unión con
la IgG. Estos anticuerpos
anti-idiotipo
modi-
fican la respuesta inmunitaria, incrementán-
dola o anulándola.
S
LUPUS eritematoso
sistémico
José Manuel López Tricas
y
Ángela Álvarez de Toledo Bayarte.
Farmacia las Fuentes.
El tratamiento inmunosupresor, a pesar de su notable
yatrogenia, ha aumentado la supervivencia a medio plazo
1. Es importante la diferencia entre idiotipo, isotipo, alotipo y epítopo.
Epítopo (determinante antigénico) es una parte de la molécula de antígeno capaz de desencadenar la síntesis de un anticuerpo.
Idiotipo: parte la molécula de antígeno que se sitúa muy próxima al determinante antígeno o
epítopo
.
Isotipo: Característica de los anticuerpos que hace posible su clasificación en los cinco tipos característicos: IgA, IgD, IgG, IgM e IgE. Su
formación transcurre durante el proceso de maduración de los linfocitos B hasta células plasmáticas.
Alotipos: tipos de anticuerpos que se distinguen por mínimas diferencias en la secuencia de aminoácidos en las cadenas ligeras y pesa-
das de las inmunoglobulinas.
2. Gammaglobulinas se diferencian de otras globulinas, albúmina entre ellas, por sus características electroforéticas.




