B
uenas costumbres
50
Bifar
Antonio Alfonso Casas.
Farmacéutico.
Si les parece vamos entrando en
harina que para eso estamos aquí.
Arrancamos con una esfera de foie
con higo flambeado al coñac, suave
y sugerente, aún no habían empezado
las provocaciones, llegaron ensegui-
da gracias a un par de ostras escal-
dadas con
wakame
y esferas de soja,
choque de sensaciones en la boca
no apto para todos los públicos, pero
sensacional.
Hasta ahora he
estado comedido
porque quería llegar
al pez mantequilla
con medusa y risotto
verde de trigo, el
culmen de la comida
C
uando me dijo Verónica,
nuestra periodista, que
debía enviar ya el artículo
para este número de Bifar,
me pilló sin ideas. Como suelo hacer
en estos casos de sequía creativa,
me fui a
La Encantaria
a echar un vino
con mi amigo
Joan
, quien encendió
la bombilla al contarme que su amigo
Franchesko
acababa de abrir un res-
taurante algo gamberro: “te gustará”,
me dijo.
Allá que fui.
Gamberro
resultó ser
nombre del restaurante y una pista de
lo que nos esperaba. ¿Van poniéndo-
se en situación? Si buscan un lugar
al uso, clásico, de carne a la brasa y
pulpitos con Padrón, directamente no
vayan. El estilo que imprime
Franches-
ko
en
Gamberro
es más irreverente,
provocador, tanto en la estética del
local como en los platos, la presen-
tación, el servicio… Todo es distinto,
para lo bueno y para lo malo.
Irreverente GAMBERRO
Y fuimos avanzando, un
porco ton-
natto
, tomando la idea del
vitello ton-
natto
italiano, pero adaptado al estilo
ibérico, con un trocito de presa ibéri-
ca, la salsa y una lechuga presentada
de un modo muy original pero algo
complicado, sabores diferentes y bien
elaborados.
Seguimos con un tataki de atún rojo,
cuscús de lima y ajo blanco de lichis
muy suave y apropiado. En definitiva,
un plato bien conjuntado y muy de
moda. Aunque no lo crean, hasta aho-
ra he estado comedido porque quería
llegar al plato estrella: pez mantequilla
con medusa y risotto verde de trigo,
el culmen de la comida. Un pescado
exquisito, poco trabajado por estos
lares, con medusa (ya ni les cuento)
y un risotto de trigo que conjuntaba
todo de modo espectacular.
Finalizamos con una especie de
tour-
nedó
de ternasco con setas y crema
de apio y nabo, plato más contun-
dente y buen fin de sesión antes de
pasar al postre: un helado de choco-
late blanco con galleta y frutos rojos,
dulce y cremoso fin de fiesta.
Y… todo esto ¿con qué lo pasas? La
carta de vinos es escueta pero ori-
ginal y divertida, un tinto estrambó-
tico de Valdejalón o una botellita de
champagne
Barón Fuenté que para un
menú como este va clavado.
Quizá cuando lean estas líneas los
platos, la carta de vinos o incluso la
decoración hayan cambiado, pero
anímense a ir a ver al amigo
Fran-
chesko
y su irreverente cocina, déjen-
se provocar.
Salud y a disfrutar.
Tataki de atún.
Pez mantequilla con medusa.
Helado de chocolate blanco.




