Bifar
41
C
OF Teruel
Antonio Hernández
Torres
Presidente
del COF de Teruel
Eva y su farmacia de barrio
Contenta con
el servicio
farmacéutico
que disfruta
en su ciudad,
sólo lo
mejoraría
con alguna
botica más
en los turnos
de guardia
E
va, una diabética activa y entusiasta, acude
como mínimo una vez al mes a su farma-
cia para recoger el tratamiento con el que
trata su diabetes. Lleva ya más de 10 años
inyectándose la insulina que le permite regular el gra-
do de azúcar que necesita su sangre. Al principio le
costaba pincharse y con el tiempo lo ha normalizado,
convirtiendo este acto en otro tan cotidiano como
lavarse las manos antes de comer.
Su vida no ha cambiado sustancialmente pero Eva es
consciente desde el primer momento que es nece-
sario llevar un férreo control sobre su alimentación,
su estilo de vida y sobre su tratamiento de insulina,
un tratamiento que le impone el médico una vez al
año y que, salvo si surge algún problema, debe ir
periódicamente a la farmacia a recogerlo.
La farmacia para Eva es un establecimiento más de
su barrio y sus continuas visitas han hecho que la
relación con su farmacéutico sea cada vez mejor. “La
relación con mi farmacéutico es excelente, es una
persona en la que confío y a la que le pido ayuda y
opinión”, asegura Eva, quien no logra recordar cuán-
tos años hace que conoce a su farmacéutico. “des-
de que tengo memoria farmacéutica esta él, para mí
sería como decir siempre”, explica.
Esta estrecha relación y ciega confianza la conduce
casi siempre a una de las farmacias más cercanas
de su barrio. “Mi farmacia no es la que está más cer-
ca de mi hogar, pero es la que más me gusta por el
servicio que da. A no ser que pase por una botica y
lo que tenga que comprar sea poca cosa, siempre
voy a la misma”, insiste Eva, reconociendo que tanto
en el barrio donde vive como en la zona en la que tra-
baja existe un buen servicio de oficinas de farmacia.
La profesionalidad del farmacéutico y los auxiliares
que atienden en su farmacia es muy valorada por
Eva. Confía en el criterio del farmacéutico y aprecia
que controle su tratamiento. “Nunca me ha fallado”,
indica de forma contundente Eva, quien recuerda
cómo en alguna ocasión ha tenido algún problema
por el cambio de insulina en el mercado y desde la
farmacia le han ayudado a solucionar el problema.
Respecto al asesoramiento por parte del farmacéu-
tico de su enfermedad, Eva precisa que en general
no recibe información de los nuevos tratamientos y
novedades que aparecen en el mercado, pero si lo
hiciesen explica que confiaría en ellos porque suelen
asesorarle correctamente si alguna vez les he hecho
alguna consulta respecto a la diabetes u otra enfer-
medad o tratamiento. Personalmente Eva no consi-
dera necesario que las farmacias ofrezcan charlas
informativas y formativas a las personas diabéticas
sobre cómo mejorar su salud y las complicaciones
derivadas de la misma. “La verdad es que en parti-
cular para mí no es necesario, supongo que a alguna
persona le podría ir bien y si lo hicieran y me infor-
maran a lo mejor asistiría, pero hoy por hoy no me
lo he planteado, dice Eva, quien aun así reconoce
que los profesionales de la farmacia juegan un papel
fundamental en este sentido ya que acumulan una
gran experiencia en los tratamientos.
Contenta con el servicio farmacéutico que disfruta en
su ciudad, sólo lo mejoraría con alguna botica más
en los turnos de guardia. Respecto al horario, que su
farmacia extiende a los sábados por la mañana, Eva
lo considera correcto y no apuesta porque las farma-
cias tengan que tener sus puertas abiertas también a
mediodía, ya que considera que la franja horaria es
bastante amplia ya y se adapta a cualquier horario
laboral. “Si realmente necesitas algo urgente puedes
ir a la de guardia”, explica Eva, que en la actualidad
es profesora universitaria y tiene dos hijas pequeñas.
Una de las cuestiones en las que considera que
tanto ella como otros muchos ciudadanos precisan
apoyo es en la gestión de su botiquín doméstico.
“Creo que podría ser un tema interesante, a mí no
me gusta tener más medicamentos de los necesa-
rios en casa y de esa forma se podría mejorar en
la gestión”, insiste Eva, una ciudadana que expresa
su responsabilidad también con la participación en
las campañas de recuperación de medicamentos.
De hecho, Eva confirma que cada dos o tres meses
revisa la caducidad de los medicamentos que tiene
en casa y los lleva a la farmacia.
Otro aspecto que Eva cambiaría en el actual siste-
ma del servicio farmacéutico español es la venta del
número necesario de pastillas para curar la enferme-
dad. “Si me tengo que tomar 12 pastillas tendrían
que dispensarme esa cantidad y no una caja de
50”, dice Eva, recordando que este es el modelo
que siguen en las oficinas de farmacia de Bruselas.
Para Eva es un sistema muy interesante ya que ade-
más de ahorrar dinero para el ciudadano, optimizas
recursos y no se almacenan innecesariamente medi-
camentos sobrantes en casa. “Todos ganamos”.
Un tema que le preocupa es la venta on line de medi-
camentos sin receta, un sistema que ya autoriza el
gobierno alentado por la nueva normativa europea.
Considera Eva que este nuevo sistema no es ade-
cuado, ya que en la red hay muy malas prácticas y
puede ser peligroso para los ciudadanos “ya que a
veces perdemos el norte y tomar algo que nos afecte
puede repercutir negativamente en nuestra salud”.
Para Eva, lo que se vende en internet no deja de ser
un medicamento y para eso están las farmacias, con
profesionales formados para informar y asesorar.
Además Eva cree que la calidad marca la filosofía de
las boticas y, en este sentido, da por sentado inclu-
so que los productos que se venden en la farmacia,
que no son medicamentos, como geles, dentífricos y
centenares de productos más son de mejor calidad.
“En ocasiones los he utilizado y creo que son de más
calidad pero también tengo la sensación de que son
más caros, por lo tanto los compro solo cuando los
considero imprescindibles para mí o mi familia, por
ejemplo en productos de ortodoncia”
l




