Bifar
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si fueses una esponja. Y por la noche,
al llegar al hotel, tras el trabajo men-
tal durante la conducción, volcarlo en
texto antes de dormir para empezar en
blanco el siguiente día. Como un niño
que cada mañana piensa que empieza
partida nueva.
Este libro es un recorrido por las
pequeñas ciudades italianas, ¿cuál
es su preferida y por qué?
No sabría elegir, ni lo deseo. Porque
todo nos conforma. Quizá por aquello
de que ya había estado antes varias
veces de construir las Pieles, Siena.
Porque una vez entré en una farmacia
ahí, y pensé, me entenderé sin proble-
ma. Al volver me puse a aprender ita-
liano en la Dante.
¿Quién es
Gio
?
No puedo saberlo, a lo mejor podría
contestar la ilustradora, Mar Lozano. O
quizá ni ella, y solo él mismo podría.
O ni eso, pero de alguna manera, por
lo que contiene el libro, creo que al
impregnarse de él, uno se puede hacer
una idea aproximada de quién es. Des-
de luego, viajero obstinado, me temo
que sí. O como dijo un día Mar Loza-
no: “Gio es la parte de nosotros que
se aferra a la idea de ser nómada, no
estancarse, seguir descubriendo espa-
cios, interrogándose; también es el per-
sonaje de ficción que se vuelve hacia
el autor”.
¿Qué diferencia a un viajero de un
turista?
Son dos personas con voluntades muy
distintas. Lo que no quita que un día el
turista sea viajero o viceversa. El turis-
ta con el viaje busca airearse, fijar lo
que experimenta y a la vuelta, de alguna
manera, necesita contar lo que ha visto
para seguir con su vida anterior, sin que
nada se la cambie, al menos en apa-
riencia. Un viajero viaja sabiendo que
allá donde vaya, todo será, hasta cier-
to punto, igual; que lo único que cam-
bia es él. Porque él es el que cambia
por el entorno; ha cambiado el foco, al
desplazarse, y por tanto la manera de
ir construyendo la historia de lo que ve.
Dice Walter Benjamin que perderse
en una ciudad requiere aprendizaje.
¿Cómo se “aprende” a viajar?
No sé si hay un temario o algo pareci-
do. Lo que puedo contar es mi caso.
Lanzándose, abriéndose, sabiendo
antes que nada será igual después, y
con todos los poros abiertos para cap-
tar. No se puede viajar así como así.
Como todo lo que se aprecia, requiere
esfuerzo, pero tras el aprendizaje, uno
es otro, y por eso crecemos, no solo
en edad.
Algún autor o libro le ha inspirado
especialmente
Muchos o demasiados, no sé si hay
espacio en esta revista para nombrar-
los. Pero ya que hablamos de viajes y
sobre todo de literatura, uno que hace
ambas cosas, y que el título no solo
engaña sino que es una declaración
clara de intenciones:
Viaje alrededor
de mi habitación
(Ed. Funambulista) de
Xavier de Maistre.
De crítico literario a escritor. ¿Cómo
se ven las cosas desde el otro lado?
Como cuando critico libros también
escribía, he sufrido un salto, pero has-
ta cierto punto previsible. Pero es gra-
ve, porque hay un abismo, y encontrar
el lector exacto no es fácil; cosa que
en una crítica –al haber, digámoslo así,
premisas–, hay más probabilidad.
¿Está trabajando en algún nuevo
proyecto literario?
Como diría aquel, nombrar las cosas da
mal fario, así que mejor…
Dicen que el mejor viaje siempre es
el próximo, ¿ya tiene destino?
Cada día, salir de la mente y ponerse
en la del paciente que acude al mostra-
dor, es de los mejores. Muchos escrito-
res me dicen que en una Farmacia se
escuchan historias imprevisibles. Pue-
den servir de espoleta, aunque luego
no suelen valer como material literario
apropiado. Por eso escribo desde otro
lugar, en ello estamos, percutiendo que
es gerundio.
l
Pieles de Italia
es un recorrido
por las pequeñas ciudades ita-
lianas a través de paseos que
demuestran que “lo bello a
veces no está bajo los focos”.
Con ilustraciones originales
para cada ciudad-piel, obra
de la artista Mar Lozano. Ciu-
dades desconocidas o mal co-
nocidas muchas veces; el mal
sin embargo tiene remedio.
Más información:
www.editorialconfluencias.
com/pieles-de-italia/




