Bifar
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y humanista
Benjamín Franklin
pro-
mocionó la
variolización
, sobre todo
tras la muerte por viruela de su hijo
pequeño.
El médico británico
Edward Jenner
observó que las lecheras desarrolla-
ban pústulas en las manos durante
el proceso de ordeño, quedando así
protegidas contra las manifestaciones
graves, con frecuencia mortales, de la
viruela. La vacuna desarrollada a partir
de las observaciones de Edward Jen-
ner, junto con exhaustivos e inclusivos
programas de inmunización, han con-
seguido la erradicación de la viruela
1
.
Es la primera y, hasta ahora, única
2
enfermedad que podemos considerar
extinguida.
Difteria
La difteria, históricamente confundida
con la fiebre escarlata (escarlatina),
adquirió entidad nosológica tras los
estudios realizados por
Pierre Bre-
tonneau
que la designó con el nom-
bre francés de
diphtérite
, término que
deriva del griego, significando “rede-
cilla” debido a las membranas (estric-
tamente seudomembranas) que se
forman en las vías respiratorias altas.
La infección puede afectar muy gra-
vemente a órganos vitales
3
, con ries-
go de muerte. Émile
Roux
y
Alexan-
dre Yersin
demostraron que la toxi-
cidad de
Corynebacterium diphtheriae
se debía a una toxina, punto de par-
tida para la preparación de la vacuna
antidiftérica. La primera comunicación
fehaciente de la inmunización contra la
difteria data del año 1892.
Rubéola
La rubéola fue descrita como entidad
nosológica en el año 1740. La prime-
ra mención se debió al médico prusia-
no (todavía no existía Alemania como
nación)
Friedrich Hoffmann
. Le dio el
nombre “Rötheln” castellanizado como
rubéola. En algunos países germáni-
cos y anglófonos todavía se le denomi-
na “sarampión alemán”. El oftalmólogo
australiano
Norman McAlister
obser-
vó una elevada incidencia de catara-
tas en niños nacidos de madres que
habían sufrido infección por rubéola
durante el primer trimestre de su ges-
tación. Los estudios epidemiológicos
posteriores mostraron que la infección
por rubéola en el comienzo del emba-
razo no solo aumentaba el riesgo de
alteraciones oftalmológicas (algunas
derivaban en ceguera irreversible),
sino también de sordera, alteracio-
nes cardíacas y neurológicas. Es por
ello fundamental la vacunación contra
la rubéola de todas las niñas.
Mauri-
ce Hilleman
, a la sazón en los labo-
ratorios Merck
1
, modificó una vacuna
anterior del virus de la rubéola de Paul
Parkman y Harry Meyer. Esta nueva
vacuna se comercializó en el año 1969
y un año después (1970) comenzó a
usarse una formulación que asociaba
en el mismo preparado farmacéuti-
co las vacunas contra el sarampión,
parotiditis y rubéola (de sólito deno-
minada «triple vírica»).
En estas breves pinceladas sobre
las vacunas es obligado mencionar a
Louis Pasteur
y sus investigaciones
que condujeron a la vacuna antirrá-
bica. Pasteur tenía 1 año cuando, en
1823, fallecía a los 73 años el antes
citado Edward Jenner. Entre los innu-
merables méritos de Pasteur, se halla
la validación de los trabajos del ale-
mán
Robert Koch
sobre el ántrax,
que contribuyeron al desarrollo de una
vacuna, además de conseguir enviar
a los libros de historia de la medicina
la teoría de los miasmas sobre el ori-
gen de las enfermedades infecciosas.
Poliomielitis
La lucha contra la poliomielitis es
paradigmática del éxito de los progra-
mas de vacunación. La polio (apóco-
pe de poliomielitis) constituyó un gra-
vísimo problema de salud pública en
las naciones desarrolladas.
El presidente norteamericano
Franklyn Delano Roosevelt
sufría
las secuelas paralizantes de la infec-
ción poliomielítica durante su adoles-
cencia. Se creó un programa (
March
of Dimes
) con el fin de obtener fondos
para la lucha contra la parálisis infan-
til causada por la polio (ver fotografía
promocional para recaudar fondos).
Un programa muy bien diseñado,
no exento de intereses económicos
y políticos, condujo a la preparación
de dos tipos de vacunas, una inyec-
table elaborada con virus muertos
(desarrollada por
Jonas Salk
) y otra
4
Merck
en Europa se designa como
Merck Sharp & Dohme
, para evitar confusión por homología de nombre.
5
En 1945 se aprobó para uso en militares y un año después (1946) para uso civil. La vacuna, contra los serotipos A y B del virus
influenzae
fue
desarrollada por
Jonas Salk
y
Thomas Francis Jr
., tras haberse ensayado en militares y estudiantes.
6
Conocida como «gripe española» debido a que España, país neutral durante la Gran Guerra, notificaba los casos de gripe, no así las naciones
beligerantes por considerarla información estratégica.
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Carleton Dajkusek
había descubierto una extraña enfermedad denominada «kuru» o «síndrome de los temblores o la risa espasmódica» en las
altiplanicies de Nueva Guinea.
La lucha contra la poliomielitis es paradigmática
del éxito de los programas de vacunación




