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Bifar
La Farmacia se hace
Arte
El arte de la MINIATURA
L
os que visitaron la exposición
“El Gabinete de las Maravillas:
códice iluminados de las me-
jores bibliotecas del mundo”
pudieron disfrutar de un intenso reco-
rrido por ocho siglos de historia a tra-
vés de la minuciosa reproducción de
joyas bibliográficas realizadas por los
pintores más prestigiosos de la época
y testimonio de un tiempo en el que el
libro, objeto apreciado y exclusivo, era
un símbolo de poder. El artífice de esta
exposición es
M. Moleiro
, encargado
de reproducir dichos tesoros con total
fidelidad. Las ediciones son primeras,
únicas e irrepetibles, limitadas a 987
ejemplares numerados y autentifica-
dos con un acta notarial.
Además de descubrir remedios y con-
sejos con los que príncipes y podero-
sos cuidaban su salud en la Edad Me-
dia, han visto la luz en esta exposición
las reproducciones de los libros de
horas de los monarcas europeos más
relevantes, los mapas y atlas que fue-
ron demarcando los nuevos territorios
en la Era de los descubridores, Biblias
que guiaban e inspiraban a unos po-
cos privilegiados, tratados que mos-
La Biblioteca del
Paraninfo de la
Universidad de
Zaragoza acogió el
pasado septiembre la
exposición “El Gabinete
de las Maravillas: códices
iluminados de las mejores
bibliotecas del mundo”.
Una selección de 30
libros casi-originales,
clones de códices,
mapas, atlas y otras
joyas bibliográficas.
Obras de arte en
miniatura, entre las que
encontramos varios
manuscritos relacionados
con la farmacología.
traban el camino hacia la felicidad o
enseñaban los secretos y sutilezas del
mágico mundo de la alquimia... Son
obras que abarcan múltiples áreas
de la cultura y del conocimiento. En el
campo de la Ciencia, y más concreta-
mente en el farmacológico, destacan
estos tres volúmenes:
Tractatus de
Herbis; Theriaka
y
Alexipharmaka
de Nicandro
y
Le
Livre des simples
médecines.
Tractatus de Herbis
Dentro de los manuscritos relaciona-
dos con la farmacología, uno de los
códices más interesantes es el
Trac-
tatus de Herbis,
conservado en la
Biblioteca Británica, en Londres. En la
Edad Media las plantas medicinales
tenían un nombre u otro según la cultu-
ra que las utilizaba (había nombres de
origen griego, latino, bizantino, árabe,
mozárabe, etc.. ) Esta multiplicidad de
términos generaba confusiones. Para
evitar este riesgo aparecieron diccio-
narios, así como álbumes de botáni-
ca con representaciones de plantas y
otros remedios, acompañadas de las
varias denominaciones que le daban
La Biblioeteca del Paraninfo ha servido de escenario a la exposición.