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SEFAC
ARAGÓN
stoy seguro de que muchos
verán este título como amari-
llista, al menos yo lo hubiera
pensado si lo hubiera visto en
alguna revista del sector. Sin embar-
go, es el título del debate plenario del
último día del 78 congreso de la Fede-
ración Internacional de Farmacia (FIP,
por sus siglas en inglés) celebrado a
principios de este septiembre en
Glasgow.
El debate disfrutaba de seis ponentes
más dos moderadores, es decir, se lo
habían tomado en serio y básicamen-
te podríamos distinguir dos plantea-
mientos: planteamiento A, que podría-
mos denominar “pharmacy forever”
en el que la farmacia seguirá siendo el
canal de acceso físico al medicamen-
to, con todas las innovaciones tecno-
lógicas que sea necesario incorporar,
pero la sociedad no podrá renunciar
a que el profesional farmacéutico vele
por el uso racional de los medicamen-
tos y su buen uso.
Al otro lado del cuadrilátero estaban
los defensores de la alternativa B,
más o menos podríamos resumirla
como “efecto Amazon”, equivalente
a “adaptarse o morir”, en el que prevé que las nuevas
tecnologías y avances logísticos irremediablemente con-
ducirán a una entrega a domicilio del medicamento, y
en el que el farmacéutico puede encontrar su nuevo rol
evolucionando a adaptar y personalizar las tecnologías
sanitarias en sus pacientes, de las que los medicamen-
tos es solo una de las mil y una nuevas posibilidades que
el siglo XXI tiene que destapar todavía.
El debate estaba servido y fue bien interesante, con
intervenciones de farmacéuticos de diferentes países
del público, pese a las dificultades de un servidor para
seguir correctamente todo el debate en ingleses diver-
sos. Lógicamente no pudo decidirse un ganador, que
solo el tiempo desvelará, pero lo importante es cómo
en el foro internacional más importante de la farmacia
comunitaria se plantea abiertamente un debate que en
nuestro país sería, cuando menos, glacialmente recibi-
do. La respuesta puedo encontrarla en que los países
participantes del debate son países donde funciona des-
de hace una más de una década la
farmacia de servicios, aspiración de
nuestra querida farmacia españo-
la que a veces parece rozamos con
la punta de los dedos y otras, como
resultas del reciente pulso enfermero,
parece estar en las antípodas.
Estos países pueden plantearse cuál
es el siguiente paso porque ya ejer-
cen efectivamente servicios concer-
tados, coordinados con el resto de
los profesionales sanitarios y por los
que generan cada vez más ingresos.
Y además se encuentran en un mar-
co mucho más desprotegido donde el
servicio a domicilio siempre ha exis-
tido y deben sobrevivir entre grandes
cadenas de farmacias.
Mientras tanto, los farmacéuticos
españoles anclados en el acceso,
condición necesaria pero ya no sufi-
ciente de nuestra identidad, seguimos
pendientes de la siguiente rebaja de
precios de medicamentos genéricos,
de si seguirán llevándose más medi-
camentos al hospital, y nos desayu-
namos desconcertados por la noti-
cia de cómo los farmacéuticos de
hospital están planificando la “home
delivery”, que es la manera “cool” de mencionar el viejo
reparto a domicilio
, como si así, en inglés, no nos fuéra-
mos a enterar de qué va el tema.
Así, uno se plantea que, con dispensación o sin ella, este
siglo verá un nuevo paso en la evolución farmacéutica.
Si empezamos siendo herboristas, seguimos como
formuladores hasta el siglo pasado y ahora somos far-
macéuticos, no debería ser tan raro imaginarnos como
tecnólogos sanitarios, que tan pronto asesoran sobre
medicamentos biológicos, como aplican una terapia
génica o integran tecnología biónica en los pacientes.
Pero para ello es preciso adaptar planes de estudios,
alcanzar de una vez por todas una estructura sistema-
tizada de farmacia de servicios y prepararse para lo que
la sociedad más vertiginosa de la historia va a deman-
dar y que alguien acabará haciendo. A fin de cuentas,
ya tenemos un smartwatch que hace electrocardiogra-
mas. ¿Quién va a explicarle al paciente qué hacer con
el resultado?
n
Eduardo Satué de Velasco
Presidente Sefac ARN
El renacimiento de la farmacia
comunitaria. ¿Es el momento de
dejar marchar la dispensación?
“Mientras tanto
los farmacéuticos
españoles nos
desayunamos
desconcertados por
la noticia de cómo
los hospitales están
planificando la “home
delivery”, que es la
manera “cool” de
mencionar el viejo
reparto a domicilio,
como si así, en inglés,
no nos fuéramos a
enterar de qué va el
tema”




