Previous Page  45 / 52 Next Page
Information
Show Menu
Previous Page 45 / 52 Next Page
Page Background

C

uando la bioética

nace como disci-

plina, en los años

70, plantea una

serie de cuestiones bá-

sicas en la atención a las

cuestiones vitales, ya sean

médicas, de carácter sexual

o de cualquier índole que tenga

que ver con el desarrollo biológico. La

ética debía tratar de responder a pre-

guntas sobre la vida y la muerte que

hasta unos años antes o no se daban

o se respondían desde otros plantea-

mientos (religiosos, tradicionales…)

tales como la inseminación artificial, el

aborto, la eutanasia, la investigación

biomédica…

La cultura de la Ciencia Ficción, litera-

tura, cine… ya había adelantado varias

cuestiones problemáticas que empeza-

ban a hacerse realidad. Por comenzar

por un clásico nos encontramos con el

caso de Frankenstein (

Mary Shelley

,

1818). El caso del moderno Prometeo,

capaz de atreverse a romper las reglas

de juego de la naturaleza, en el que el

hombre pretende superar la limitación

definitiva, la muerte, es un preludio ar-

tístico de lo que en los años 60 serían

los primeros trasplantes de órganos.

¿Hasta qué punto puede llegar el hom-

bre en su afán de retar a la muerte? No

todo lo que es técnicamente posible

realizar parece que debiera ser

recomendado hacer. Ahí te-

nemos otros de los casos

con mayos polémica, la

clonación de la oveja Dolly

en 1996. Ahora parece algo

superado pero la pregunta

sigue ahí ¿acabaremos clo-

nando seres humanos si es que

alguien no lo ha hecho ya?

La ciencia ficción está llena de plan-

teamientos imaginativos, pero uno de

los permanentes es la posibilidad de

alterar el propio organismo, atractivos

algunos como el de la posibilidad de

la eterna juventud, el mito al que

Pon-

ce de León

entregó su vida ya en el

siglo XVI, y otros más desalentadores

como el de predefinir la personalidad

de los seres humanos en “Un Mundo

Feliz” de

Huxley

, llegando a situa-

ciones asfixiantes como la generación

de humanos transformados en armas

vivientes mutando en Cyborgs, pre-

ludio ya . En cualquier caso, la Bioé-

tica trata de responder a preguntas

que hace unas décadas eran Ciencia

Ficción y tendrá que acabar respon-

diendo a otras que ahora nos parecen

Ciencia Ficción. Por poner un ejemplo

del presente, ya es posible el cambio

de sexo (o de género si se prefiere) y

ser transexual. La técnica responde

a la pregunta de cómo debe hacerlo

(para que el proceso sea lo menos

disruptivo, más sencillo posible) pero

la bioética debe responder a la pre-

gunta de si es deseable o si lo es,

bajo qué circunstancias: ¿debe haber

un informe psicológico previo?, ¿con

qué condiciones debería realizarse en

menores?... y si esto parecía llamativo

no hace mucho, debemos empezar a

preguntarnos por el futuro inmediato:

tunning

corporal. Las técnicas de ma-

nipulación genética no sólo son posi-

bles sino que ya han alcanzado una

situación de popularización técnica en

el que cualquier laboratorio con unos

mínimos es capaz de llevar a cabo

experimentos asombrosos hace tan

solo un par de décadas. Un artista

acaba de injertarse una tercera oreja

en su brazo y probablemente no será

el único.

Stanilaw Lem

, un escritor

ucraniano de Ciencia Ficción adelan-

taba en los años 60 la posibilidad de

que los humanos transformaran su

cuerpo a voluntad mediante la ingenie-

ría genética, ¿qué quiere tener usted

cuatro brazos? adelante ¿ser herma-

frodita? adelante, ¿ojos de águila?…

cualquier opción será posible porque

en el momento en que el ser humano

tiene la posibilidad de hacer algo, al-

guien acaba haciéndolo. Y por eso la

bioética será una disciplina cada vez

de mayor importancia, porque nuestra

capacidad de saltarnos las reglas de la

naturaleza, o al menos de flexibilizarlas

de formas inimaginables, es cada vez

mayor y necesitamos, como individuos

y como sociedad, formas de gestionar

esta capacidad con vistas al mayor

beneficio conjunto y del individuo res-

petando los principios de la bioética:

beneficencia, equidad y justicia.

l

Bioética y Ciencia Ficción

S

EFAC Aragón

La bioética será una disciplina cada vez de mayor

importancia, porque nuestra capacidad de saltarnos

las reglas de la naturaleza, o al menos de flexibilizarlas

de formas inimaginables, es cada vez mayor

Eduardo Satué de Velasco.

Presidente de la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria en Aragón (SEFAC).