F. Javier Ruiz Poza
Presidente de
la Asociación
de Farmacéuticos
Empresarios
de Zaragoza (AFEZ)
A
FEZ
El puzle sanitario
P
ues bien, se formó Gobierno, con un
sutil e importante matiz, en minoría.
Unos cuantos meses en funciones
en los que las cosas no han ido mal.
La economía ha crecido al ritmo del 3,2%,
se ha creado empleo, ha aumentado la de-
manda interna, las empresas han exportado
e incluso ha mejorado la confianza. Hablan
de los vientos de cola que nos empujan des-
de 2015, petróleo barato que aporta nula
inflación, paridad euro/dólar favorable para
exportar y dinero abundante con tipos de in-
terés próximos a cero. A estos vientos hay
que añadir los ajustes en salarios, rentas y
depreciación de activos. Parece que esos
vientos externos van a seguir pero con más
baja intensidad y se intuye un repunte nece-
sario de la inflación. ¿A lo mejor con un buen
presupuesto y la maquinaria y conocimiento
que aportan los técnicos del Estado no ha-
rían falta políticos? Que me perdonen por
la reflexión. De momento, con Gobierno en
minoría, la inestabilidad política está servida,
pero habrá que esforzarse.
Bromas aparte, tenemos una legislatura de
consensos, sin mayorías absolutas, donde
habrá que ejercitar el diálogo constructivo y
donde entre la variedad debería de imperar
el sentido común con las aportaciones de
todos. Una receta compuesta por algo de
liberalismo, alguna aportación de los progre-
sistas y alguna también, por qué no, de los
populistas. Pero con mucho trabajo y bue-
na voluntad para el pacto. A ver por dónde
salen. No obstante, en Europa ya se están
oyendo voces de establecer políticas de
crecimiento y de inversión en capital huma-
no frente a las de austeridad de los últimos
años... Interesante pero no fácil.
Dicho esto me voy de cabeza a la sanidad.
Si hay algunas materias donde el consenso
debe de ejercitarse con maestría es en los pi-
lares básicos del estado de bienestar, o sea,
la educación, las pensiones, con el déficit de
la seguridad social encima de la mesa y por
supuesto en sanidad. La sanidad que, como
sobradamente sabemos, está sumida en
tensiones que ponen en riesgo su sostenibi-
lidad. Una sanidad en la que el crecimiento
de la demanda debido, en gran medida, al
aumento de la esperanza de vida y la cro-
nicidad, desborda con creces la capacidad
financiera de la oferta.
Con este panorama, muchos retos en lo
que yo llamo puzle de la sanidad donde hay
una serie de piezas que encajar. Difícil, ¿no?
Pero si algo parece claro es que en época
de consenso aparece una clara oportunidad
de realizar planes a largo plazo para edificar
una sanidad universal, equitativa y gratuita...,
bueno, gratuita..., la sanidad pública hay que
pagarla y se paga con impuestos que todos
ingresamos. O sea, de gratuita nada, este
hecho se debe transmitir a los usuarios.
Los agentes que intervienen en el sector sa-
lud no son pocos. Son las piezas del puzle
que están por encajar. Como tronco central
se encuentra la sanidad pública con proble-
mas de sostenibilidad. Una particularidad
importante de la sanidad pública es que se
encuentra a caballo entre el Ministerio y las
Comunidades Autónomas, responsables úl-
timas del gasto e inversión sanitaria y que
muchas veces, si no todas, ajustan sus pres-
taciones al son que marca el presupuesto.
La sanidad, dicho sea de paso, es la parti-
da mayor de los presupuestos autonómi-
cos transferidos, cualidad ésta que obliga
al Consejero de turno a estar en el punto de
mira del correspondiente Consejero de Ha-
cienda, que con frecuencia le recuerda que
los recursos son limitados y que el objetivo
de déficit que fiscaliza Montoro es el que es.
Complicada papeleta aderezada por el enve-
jecimiento y la cronicidad que ya está insta-
lada y ha venido para quedarse. Por eso, es-
tos próximos cuatro años deben de utilizarse
para generar acuerdos que se sustenten en
planes a corto, medio y largo plazo que ade-
más tengan un horizonte de al menos diez
años. Parece más que razonable.
Desde la Oficina de farmacia como centro
asistencial que es y ejemplo de eficiencia
en la colaboración público privada, debe-
mos estar presentes en esas reformas del
sistema sanitario por reconstruir, con planes
concretos orientados a resultados en salud
de los pacientes que mejoren y afiancen su
posicionamiento en la sanidad del futuro.
Mucho se puede hacer y ya se están elabo-
rando planes concretos que deben tenerse
muy en cuenta en las estrategias de croni-
cidad y el envejecimiento activo. Las actua-
ciones deben planificarse a nivel autonómico
y central. Tenemos claro que la solución de
la cronicidad pasa por la farmacia, gracias
a su proximidad, accesibilidad, capacitación
y confianza. Desde aquí se puede ahorrar y
racionalizar procedimientos.
Iremos desgranando nuevas piezas de este
puzle sanitario hoy desordenadas y que en-
cajadas pueden contribuir a hacer sostenible
la sanidad resolviendo los problemas que se
ciernen sobre el sistema y desde todos los
agentes debemos solucionar. Eso sí, lo pri-
mero consenso político y planes sanitarios a
largo plazo.
l
Una receta
compuesta por algo
de liberalismo,
alguna aportación
de los progresistas
y alguna también,
por qué no, de los
populistas. Pero
con mucho trabajo
y buena voluntad
para el pacto
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