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Bifar
Singular Café NOLASCO
U
na vez más no se me ocurría cómo
titular un artículo, me empieza a pasar
a menudo, sobre todo cuando salgo
de lugares distintos a lo que suelo ver
por ahí, que no están encasillados en un estilo
o línea definida, como un japonés, un peruano,
un café italiano…
El Café Nolasco es un lugar singular, diferente,
nacido de la inquietud empresarial de mi buen
amigo
Santiago Planas
, emprendedor del sec-
tor de la seguridad laboral y ahora metido tam-
bién en estas lides de la hostelería, no sin acierto
igualmente.
El Nolasco es un lugar en el que nada más
entrar te sientes como en el patio de una casita
chic
de esas que salen en Telva. Un lugar cui-
dado y mimado al detalle con plantas natura-
les como debe ser, nada que ver con esas que
abundan por ahí, auténticos geranios
made in
China.
El frescor y comodidad de la entrada se traslada
a la barra en la que puedes ver cómo te piden
cancha por las mañanas un cafelito con un biz-
cocho casero de zanahoria, canela, naranja, o
una quesada artesana fenomenal para disfrutar-
lo todo cómodamente en los mediáticos sofás,
un par de
chester
, tan puestos de moda por el
ínclito publicista
Risto Mejide
.
Unas pocas referencias de vinos y cervezas
para un aperitivo ligero y ¡Oh, la sorpresa!, para
los sidrófilos, sidra gallega, unos veces natural
y otras dulce, que puede parecer inapropiada,
pero créanme, la sidra va bien con mil cosas.
Aunque quizás los momentos más entretenidos
en esta casa llegan al atardecer con el tapeo
de la cena, los fines de semana un cortador
de jamón ameniza el principio de la velada con
sus suaves notas musicales, para pasar a un
humus de garbanzo de aceite recién hecho y
fabuloso para compartir con un buen vinito de
Borja o de Ribera.
Ahora que llegan los calores, un
taboulé
refres-
cante, con un Glárima blanco del Somontano
Aragonés –uno de mis últimos descubrimien-
tos–:
Chardonnay
,
Sauvignon blanc
y un toque
de
Gewurstraminer
, que le va fenomenal y no lo
Antonio Alfonso Casas.
Farmacéutico
hace tan empalagoso como otros que se ven
por ahí. Si quieres finalizar con algo más con-
tundente, unas croquetas caseras o un pastel de
carne italiano al horno te dejan ya listo para una
infusión o una copichuela glamurosa de las que
se llevan ahora, como los dichosos
gin-tonic
, un
whisky de malta o un digestivo de los de “como
Dios manda”, para charlar con las amistades al
ritmo de los pinchadiscos nocturnos (me quedo
con la palabra española) que suelen amenizar
los fines de semana.
Solo me queda desearle una buena andadura al
amigo Santiago en su aventura en la plaza San
Pedro Nolasco, porque las cosas bien hechas
se merecen tener toda la suerte del mundo
Salud y a disfrutar.
El Nolasco es un lugar en el que nada más
entrar te sientes como en el patio de una
casita
chic
de esas que salen en Telva