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Bifar
F. Javier Ruiz Poza
Presidente de
la Asociación
de Farmacéuticos
Empresarios
de Zaragoza (AFEZ)
A
FEZ
SOSTENIBILIDAD
de la Farmacia
Otra consecuencia
de las bajadas
de precios es el
desabastecimiento
que se ha
producido
en algunos
medicamentos,
que por cupos de
fabricación, no
llegan a España
ara prepararse para el futuro en cualquier sec-
tor es conveniente determinar cuáles son las
variables clave. Una vez vistas, se deben coci-
nar adecuadamente para llegar a conseguir un
guiso que determine el escenario previsible que nos ayu-
de a tomar decisiones.
Cuando el sector opera en un mercado regulado, los
ingredientes se complican, ya que en un momento se
puede echar por tierra cualquier previsión. Al sector salud
voy a referirme y a la hora de concretar lo haré con la
farmacia.
Muchas cosas hemos visto y sufrido los últimos cuatro
años. Y mucho han cambiado los decorados. Por avan-
zar en el razonamiento de forma voy a relatar situaciones
que yo mismo en los últimos 30 años no había vivido.
Todas estas nuevas situaciones son hijas del cambio de
ciclo nacido después de la explosión de la burbuja. Situa-
ción ficticia que consiguió que nuestra economía pasara
de la abundancia, al donde no hay, no se puede sacar.
Estos grados de empobrecimiento han llegado a todas
las capas sociales, económicas y profesionales. Las que
yo conozco, que se dejan ver y sentir, son las de la far-
macia, y son las que vamos a identificar y a someter al
análisis. A ver qué sale.
La burbuja estalló, en aquel momento se tomaron medi-
das cuestionables que básicamente generaron déficit
público no productivo que, además, con el colapso eco-
nómico de pérdida de ingresos, se tornó a dramático. El
barco hacía agua y había que evitar el hundimiento. ¿Qué
pasó entonces? Las miradas se dirigieron a las bolsas
de gasto público y se encontró una fácil de manejar con
prisma cortoplacista a golpe de decreto que era el gasto
en medicamentos.
Puesta la primera piedra se comenzaron a edificar las
penurias de un mercado imperfecto. Los precios empie-
zan a bajar en caída libre, de forma lineal para todas las
farmacias, hasta un 30%. La nómina del farmacéutico
de oficina, su peculio, depende de un margen sobre ese
precio. Tanto es así que en uno de los Decretos, ante
la evidente brutalidad de la medida, el legislador crea
las farmacias de Viabilidad Económica Comprometida
(VEC). Se dan cuenta de la insostenibilidad y las subven-
cionan, intentando así cubrir la asistencia en las zonas
más recónditas.
En este caldo de cultivo, hemos sido testigos de más
miserias que hasta ahora no habían surgido con seme-
jante virulencia. Hijos también de las abruptas bajadas
de precios. Me explicaré. A estas alturas, es de todos
conocido que ciertos fármacos en España son mucho
más baratos que en otros países del mercado único
europeo. Tanto como cuatro o cinco veces más bara-
to. ¿Qué provoca esto en un mercado libre?, pues que
en unos países se crean estructuras que quieren comprar
y en otros países que quieren vender. Estos saltos de
precios no existen en ningún otro sector, una imperfec-
ción más. Mientras estas diferencias de precio existan,
habrá gente interesada en vender y sobre todo gente
interesada en comprar.
Ahí han surgido, en distintas modalidades, flujos de
medicamentos de nuestro país a otros de mayores pre-
cios, con distintas formas de operar y distintos tipos de
irregularidades. Este hecho ha provocado la apertura de
diversas causas a oficinas de farmacia que deben ser
juzgadas con todo el rigor que proceda. Ahora bien, en
algunos casos, los procedimientos han sido discutibles
en cuanto a la vulneración de la presunción de inocen-
cia, derecho que siempre se debe respetar. El daño a la
imagen de la farmacia está hecho.
Otra consecuencia de las bajadas de precios es el desa-
bastecimiento que se ha producido en algunos medi-
camentos, que por cupos de fabricación, no llegan a
España. Suerte del arsenal de genéricos del vademé-
cum para cubrir los tratamientos, pero aun así quedan
algunos sin sustituto.
Un primo hermano de esta casuística es el medicamen-
to innovador que por problemas de la negociación de
precios, tampoco llega a lanzarse, o se lanza de forma
restringida...
Volviendo a la farmacia y a su sostenibilidad cuestionada.
Ante una tarta que no cesa de menguar, aflora el concep-
to económico del exceso de la capacidad instalada y la
alarmante bajada de productividad. que acabará provo-
cando despidos, si es que la disminuida tesorería de la
farmacia permite pagar su coste.
¿Qué soluciones se pueden aportar para evitar este dete-
rioro continuo? Pues varias: volver a los plazos de pago,
sin duda, hoy además las condiciones macroeconómi-
cas son mejores. Otra solución es no introducir ni una
sola medida más y atacar el déficit desde partidas que
todavía no se han ajustado. Realizar planes a largo pla-
zo y sacar rendimiento a la red de oficinas de farmacia
como agente sanitario próximo, accesible y capaz de
generar eficiencias. Otra medida interesante para res-
taurar el modelo es la introducción de un concurso de
traslados antes de las nuevas aperturas, así se conse-
guiría homogeneizar la capilaridad y la sostenibilidad del
modelo. La cuestión es generar unas medidas de estabi-
lidad a largo plazo que podrían llevar en el futuro, incluso
a subir los precios de los medicamentos como medida
para mantener la farmacia como agente sanitario y gene-
rador de empleo.
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