Bifar
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Aunque durante el último año ha crecido
significativamente el número de farmacias
con presencia en Internet, es cierto que to-
davía siguen siendo una minoría en nues-
tro país. Creo que una mayor lentitud en
la adopción de las redes sociales puede
responder a diversos factores. Sin ánimo
de ser exhaustivo, pienso que la naturale-
za del negocio puede ser uno de ellos, lo
que determina, por ejemplo, que el sec-
tor turístico y hotelero sea el más activo
en redes sociales. Otro factor viene dado
por la necesidad de formarse previamen-
te y de adquirir las destrezas necesarias
para gestionar de manera competente la
presencia on line. Por último, se tiende a
pensar que esta tarea nos va a consumir
mucho tiempo y, siendo éste un recurso
cada vez más escaso en la oficina de far-
macia, este elemento se revela como un
importante freno en la adopción de las re-
des sociales.
El riesgo de errores al interpretar la
información obtenida a través de In-
ternet es uno de los inconvenientes
que detectan los usuarios en Internet
como fuente de información sobre sa-
lud ¿Es esta una barrera para el ase-
soramiento farmacéutico en la red?
Cada vez es más habitual consultar
al Dr. Google antes y/o después de la consulta
con el médico
El curso impartido en el COFZ está basado en
el manual del mismo nombre “Redes Sociales
en la farmacia ¿Cómo, cuándo y por qué?
De las autoras
Eva Velasco
e
Inma Riu
y
patrocinado por
Angeline Farmacéutica
,
el libro está dividido en cinco capítulos que
guiarán al farmacéutico en un recorrido por
las Redes Sociales aplicadas a la Farmacia.
Pero no pretende ser un libro meramente
teórico: a lo largo de las páginas se muestras
casos prácticos de éxito probado en diferentes
farmacias, así como también se proponen una
serie de ejercicios prácticos para ayudar al
farmacéutico a definir una estrategia 2.0 para su
farmacia, conociendo el porqué, pensando en el
cómo, sin estar por estar, y desde hoy mismo.
Podéis consultar el libro en la biblioteca del
COFZ o bien solicitarlo a un delegado del
laboratorio patrocinador.
Un manual para las
farmacias
Internet se ha convertido en una de las
fuentes de información sobre temas de
salud más consultadas por los ciudada-
nos. Cada vez es más habitual consultar
al Dr. Google antes y/o después de la
consulta con el médico. El reto para los
profesionales sanitarios está en orientar y
educar al paciente para que se cerciore
de que puede confiar en la información
que obtiene de la red, dándole criterios
para ello, tales como comprobar el grado
de actualización de la página y su autoría,
observar si viene avalada por alguna so-
ciedad científica o asociación de pacien-
tes y si cuenta con algún sello de calidad,
como Web Médica Acreditada.
Por otra parte cada vez se habla más de
la prescripción o recomendación de en-
laces, es decir, proponer a los pacientes
páginas en las que pueden confiar con
respecto a una determinada patología.
Ello puede hacerse en el marco de una
entrevista personal con ellos o, por qué
no, a través de la red. Algunos farmacéu-
ticos revisan y recomiendan en sus blogs
páginas que ofrecen información sanitaria
de calidad.
¿Qué ventajas e inconvenientes tiene
el e-paciente?
Antes de responder a esta pregunta tal vez
deberíamos convenir qué entendemos
por e-paciente, pues es muy posible que
no todos entendamos lo mismo. Perso-
nalmente lo defino como aquel paciente,
por lo general afecto de una enfermedad
crónica y/o grave, que utiliza con soltura
las tecnologías de la información, busca
información sobre su dolencia y la mane-
ja en colaboración con los profesionales
sanitarios, participando activamente en la
toma de decisiones.
Las principales ventajas que se obtienen
son el sentimiento de comunidad que se
crea entre pacientes que padecen una pa-
tología similar, la posibilidad de compartir
entre ellos información y herramientas y
de mejorar la comunicación con los profe-
sionales sanitarios. Entre los inconvenien-
tes cabe destacar algunos riesgos relacio-
nados con la seguridad y la privacidad de
la información. Asimismo, un mal uso de
las redes sociales puede derivar en un de-
terioro de la relación médico-paciente. En
este sentido, el mejor consejo que pode-
mos ofrecer es que cuando se haga uso
de estas herramientas se utilice el sentido
común y se tenga presente que toda infor-