Durante los meses de junio a septiembre de 2017, las farmacias españolas analizaron los hábitos de hidratación de más de 1000 personas de diferentes edades y provincias. Adjuntamos algunas de las conclusiones más destacadas:
- Los motivos principales por los que bebemos líquidos son:
- Consumo diario de líquido por sexo:
Los hombres parecen presentar un consumo algo superior a las mujeres, especialmente entre las personas que consumen más de 2 litros de líquidos diarios.
- Consumo diario de líquido por edad: Las personas a partir de los 65 años consumen menos líquidos.
- ¿Consideramos importante estar bien hidratados? Al 95.52% de la población le parece importante.
- ¿Llevamos siempre una botella o tenemos un vaso con líquido cerca, la mayor parte del día? Un poco más de la mitad de la población (62.26%) SI.
- Al 22.28% de la población le preocupa beber más, debido a la necesidad de tener que ir a menudo al baño.
- ¿Nos sentimos bien hidratados? El 81.01% de los encuestados se sienten bien hidratados.
- ¿Sabemos cómo hay que hidratarse bien? El 83.51% de los encuestados consideran estar bien informados.
La mayoría de la población (96.53%) considera que el farmacéutico es un profesional que puede informar sobre cómo hidratarse.
- ¿Esperamos a tener sed para tomar líquidos? Algo más de la mitad de los encuestados (56.88%) beben sin esperar a tener sed, tal y como se suele recomendar. El 43.12% sólo beben si sienten sed.
- ¿Tomamos más líquidos en situaciones como calor o sequedad ambiental? El 12.17% no incrementa el consumo de líquidos, algo importante que puede afectar a nuestra salud.
- Cuando realizamos un ejercicio muy intenso, con mucha sudoración, ¿consumimos bebidas con sales minerales? Sólo el 30.57% lo hacen. La reposición de sales minerales, es importante.
Decálogo de la hidratación
1. Se recomienda consumir entre 2 y 2,5 litros de líquidos al día, a lo largo del día, incluyendo el agua que proviene de los alimentos. La sed es una señal que nos avisa que hay que beber líquidos. No es saludable “aguantar” sin beber, al contrario, se debe beber sin esperar a tener sed. Si se realiza actividad física en ambientes calurosos es necesario aumentar la cantidad de líquido.
2. Hay que prestar atención muy especial a las situaciones que pueden favorecer la deshidratación, como el calor y la sequedad ambiental anormalmente elevados, fiebre, diarreas, vómitos, etc. Se desaconseja realizar actividades físicas en las horas centrales de días calurosos, usando excesivas prendas de abrigo, exposición exagerada al sol, etc.
3. Los síntomas que orientan hacia un cuadro de deshidratación son, entre otros, sed, sequedad de las mucosas y de la piel, disminución de la cantidad de orina y, en casos más graves, pérdida brusca de peso, orina oscura y concentrada, somnolencia, cefalea y fatiga extrema.
4. El agua y otras bebidas con diferentes sabores son necesarias para asegurar una adecuada hidratación. En situaciones de deshidratación leve, como las mencionadas anteriormente (puntos 2 y 3), las bebidas con sales minerales, en concreto sodio, y con azúcares de absorción rápida pueden facilitar una mejor rehidratación.
5. Es conveniente hidratarse antes, durante y después del ejercicio ya que cualquier ejercicio físico, aunque sea moderado, produce la eliminación de cierta cantidad de agua y sales minerales, además de un consumo energético.
6. Además de los líquidos, ciertos alimentos, como frutas y verduras, nos pueden ayudar a mantener un buen nivel de hidratación.
7. Las comidas copiosas requieren un aporte suplementario de bebida.
8. Si realiza algún tipo de dieta pueden variar sus necesidades específicas de hidratación.
9. Las bebidas alcohólicas no evitan la deshidratación e incluso pueden llegar a empeorarla.
10. La utilización de forma habitual de ciertos medicamentos (diuréticos, por ejemplo) puede afectar el estado de hidratación.



