¿Qué es el asma y por qué se produce?
El asma es una enfermedad respiratoria crónica caracterizada por la obstrucción reversible de las vías aéreas, con inflamación de las mismas y aumento de su capacidad de respuesta a diversos estímulos (hiperreactividad bronquial). Ello determina episodios recurrentes de obstrucción bronquial de intensidad variable con tos, sibilancias, disnea y opresión torácica, que suele empeorar por la noche.
En las últimas dos décadas se ha producido un notable incremento en la aparición de este trastorno respiratorio. A la incidencia del asma contribuyen, además de un componente genético, factores ambientales: padres fumadores, exposición a alérgenos domésticos e incluso se ha postulado la influencia del tipo de dieta o la ausencia de lactancia materna.
Si bien ninguno de estos factores por separado puede justificar este incremento, situaciones que favorecen la conjunción de varios, sí podrían justificarlo.
El estilo de vida influye considerablemente. En los países desarrollados, donde la incidencia es mayor, el ocio suele disfrutarse en espacios cerrados, se reduce el ejercicio y aumenta la obesidad, factores que podrían favorecer su desarrollo. Por otra parte, se ha observado que la aparición de enfermedades alérgicas graves guarda una relación inversa con la incidencia de infecciones en la infancia y que la prevalencia del asma se ha incrementado paralelamente con el aumento de las medidas higiénicas.
El tratamiento debe ser escalonado, en función de la gravedad del cuadro. Está basado en el uso de broncodilatadores (beta agonistas y anticolinérgicos) y fármacos antiinflamatorios (corticoesteroides).
Algunas medidas que pueden ayudar a controlar el asma:
- Control ambiental: evitar el tabaquismo activo y pasivo, los irritantes inhalatorios, la contaminación, el aire frío, la humedad, etc.
- Evitar el uso de determinados fármacos (AINE, Betabloqueantes …)
- Vacunación antigripal y antineumocócica en cuadros de asma moderado y severo.
- Aconsejar la actividad física, a excepción de momentos con inestabilidad del asma.
- Evitar situaciones que generen estrés y ansiedad.
- Medidas de prevención del reflujo gastroesofágico en los pacientes susceptibles.
- Exclusión de los individuos atópicos de aquellas actividades laborales con riesgo de sensibilización.
- Evitar tener animales domésticos en familias atópicas.
- Los niños asmáticos alérgicos a los ácaros del polvo doméstico pueden beneficiarse de vacaciones en altitudes superiores a los 1000 metros, dado que a partir de ese nivel los ácaros disminuyen. Los niños asmáticos alérgicos al polen se benefician habitualmente de vacaciones en la costa.
No lo olvide: Pregunte siempre a su farmacéutico. Él le informará sobre éstas y otras cuestiones relacionadas. Y recuerde que la intervención farmacéutica supone una elevada garantía en el proceso global de adecuación, efectividad y seguridad de los tratamientos con medicamentos.
Fuente: www.portalfarma.com