El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Zaragoza quiere adherirse a la conmemoración del Día Internacional del Mayor (1 de octubre) y recordar el compromiso de los farmacéuticos con la salud y la calidad de vida de nuestros mayores.
En Aragón, casi 200.000 personas superan los 65 años, y cerca de 100.000 tiene más de 80. Estas cifras justifican la importancia de las actuaciones farmacéuticas en la tercera edad. El paso de los años y la aparición de alteraciones y enfermedades crónicas, provocan un aumento del consumo de fármacos y, en la mayoría de los casos, la toma de varios medicamentos al mismo tiempo. El consumo habitual de diversos fármacos con los olvidos y confusiones asociados acarrea importantes consecuencias negativas para la salud como el aumento del número de reacciones adversas a los medicamentos, que, a veces, pueden causar ingresos en urgencias. Para evitar los problemas derivados del mal uso de medicamentos, sobre todo en pacientes crónicos y polimedicados, es aconsejable consultar al farmacéutico. Con su preparación científica y asistencial ayuda al paciente a detectar y resolver problemas en el manejo de la medicación, consiguiendo así una disminución de efectos no deseados. El farmacéutico puede aconsejar en diferentes áreas como ortopedia, óptica y audiometría, controles de salud, alimentación y por supuesto, medicamento.
Mejorar la calidad de vida de los pacientes es el principal objetivo de la Atención Farmacéutica en Ortopedia. La formación del farmacéutico es fundamental para detectar las dificultades y los problemas que los pacientes tienen en su hogar en cuanto a la accesibilidad y movilidad. Determinadas Farmacias Ortopedias son, además, fabricantes de productos sanitarios a medida, donde diseñan y fabrican órtesis y prótesis personalizados y recetadas por el médico especialista.
Una de las funciones más importantes del farmacéutico es la detección precoz de determinados problemas de salud que permiten una rápida intervención por parte del médico. Para la determinación de estos problemas el farmacéutico realiza en su oficina de farmacia una serie de controles de la salud como la toma de la tensión arterial, el control del peso, del colesterol, la glucosa o el ácido úrico. Para la realización de estas pruebas las oficinas de farmacia cuentan con tecnología avanzada como el sistema Reflotrón. A través de esta prueba el usuario puede conocer en tan solo 3 minutos diferentes parámetros de la salud como los niveles de glucosa, colesterol o ácido úrico.
En las farmacias que disponen de área de Óptica y Audiometría, el ciudadano puede someterse a una serie de pruebas para detectar el riesgo de determinadas enfermedades que de otra manera pueden pasar desapercibidas y causar daños oculares y auditivos irreversibles. Uno de los síntomas principales del paso de los años es la vista cansada. El farmacéutico especialista en atención visual primaria es el profesional cualificado para atender la visión ante los primeros signos de fatiga.
Las personas mayores también requieren un continuo seguimiento para detectar posibles deficiencias nutricionales e interacciones alimento-medicamento ya que son un grupo con riesgo de desnutrición debido a una serie de cambios fisiológicos, sociales, económicos y psicológicos relacionados con el proceso de envejecimiento. Por ejemplo, la falta de dientes o el uso de dentadura postiza, influyen en la pérdida de un 75% de efectividad a la hora de masticar, por lo que se tiende a eliminar los alimentos duros como las frutas y los vegetales frescos. La alteración del gusto, del olfato o la perdida de salivación también dificultan el proceso de masticación.
Aunque en esta etapa de la vida cobre especial importancia la individualización de la dieta, teniendo en cuenta los antecedentes patológicos y la toma habitual de medicamentos, si no se padece ninguna enfermedad específica es conveniente seguir una serie de consideraciones básicas: incluir en la dieta diaria alimentos de todos los grupos básicos en cantidades adecuadas para cada uno; realizar un mínimo de 3 comidas al día; beber agua, aunque no se sienta sed; mantener el peso corporal dentro de los limites saludables; fomentar el consumo de alimentos ricos en fibra, vitaminas y minerales (frutas, verduras, legumbres y cereales integrales), omega-3 (pescados), calcios (lácteos semidesnatados), etc; preferir el aceite de oliva frente a otro tipo de grasas, evitar el consumo de alimentos ricos en calorías y pobres en nutrientes (dulces, alcohol, grasa animal…). moderar el consumo de sal y productos salados, realizar actividad física acorde con las necesidades de cada uno.