Bifar
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Venga quien
venga y
caiga quien
caiga,
“nuestra”
farmacia es
necesaria
para la
salud de los
aragoneses,
para el
bienestar de
la población
Venga quien venga
espués de unas elecciones muni-
cipales y autonómicas con cambio
en el equipo de gobierno, siempre
se abre un tiempo o de esperanza o
de incertidumbre. Si a este cambio le sumas
que hay nuevos partidos políticos sin la ex-
periencia en las labores de gobernar, pero
con una idea clara de lo que quieren, creo
que viene un tiempo edificante.
En medio se encuentran la farmacia, los
farmacéuticos, los medicamentos y, lo más
importante, nuestros pacientes. No voy a
explicar, ni de cerca, cuál es la mejor políti-
ca para la farmacia aragonesa, pero sí que
quiero explicar cuál es la farmacia que esta-
mos ofreciendo a nuestros pacientes y cómo
mejorarla.
Nuestro actual Ministro reconoció reciente-
mente que nuestro colectivo, en los tiempos
más difíciles, ha arrimado el hombro con las
Administraciones. Debemos valorar estas
palabras y recordarle que nuestro colectivo
está viviendo de cara esta crisis financiera.
Con medidas que no tendrán vuelta atrás.
Nuestra contribución al gasto sanitario está
siendo sangrante, con las políticas de pre-
cios de referencia o la prescripción por prin-
cipio activo. Es tan importante que ha pro-
vocado que la farmacia rural, de la que en
Aragón hay unas cuantas, este pasándolo
verdaderamente mal.
Somos conscientes que tenemos que traba-
jar con la Administración y que la farmacia
ha asumido el rol de que “estamos para co-
laborar”, como parte del sistema de Salud.
Una de las fuerzas de nuestro colectivo es
la red asistencial por todo el territorio. Una
red que debe ser aprovechada. Que el 99%
de los españoles tengamos en nuestra po-
blación acceso al medicamento, a fárma-
cos personalizados, a productos sanitarios,
nutrición enteral… eso es un servicio difícil-
mente superable y nuestra población así lo
quiere y lo precisa.
Además, el profesional que atiende en esas
farmacias está formándose en seguimiento
farmacológico. Aprendiendo cómo implantar
servicios que faciliten la adhesión de esos
pacientes al tratamiento. Buscando informa-
ción en el uso de unos medicamentos que
requieren entrenamiento para conocer su
manejo, como por ejemplo las insulinas, o
los inhaladores que tanto se usan a día de
hoy.
Lo que hace de nuestro trabajo un servicio
diario también es la confianza que deposi-
tan en nosotros nuestros pacientes. Y eso lo
aprecian más los pacientes de los pueblos,
pues el farmacéutico es el único sanitario ac-
cesible. Sin listas de espera y las 24 horas,
haciendo, incluso, visita domiciliaria para re-
solución de problemas.
Pues si somos capaces, por ejemplo, de
dar servicio con sistemas personalizados
de dosificación a pacientes que no cum-
plen con el tratamiento, si en el mundo rural
también hacemos atención farmacéutica
domiciliaria, ¿por qué no dotarnos de lo ne-
cesario para que esa farmacia rural tenga
otros servicios sanitarios? Por ejemplo, la
dispensación en las farmacias de esos me-
dicamentos innovadores que los pacientes
deben recoger en los hospitales de referen-
cia que no están en sus municipios. Con las
dificultades y kilómetros que a algunos les
supone.
Para eso, tenemos que estar coordinados
con los farmacéuticos del hospital, como lo
estamos, cuando se nos requiere, con los
médicos o con el equipo de enfermería del
sistema sanitario. Es decir, debemos formar
parte de las estrategias y planes de salud.
Somos profesionales sanitarios y para remar
todos en la misma dirección nuestra actua-
ción no puede quedar aislada.
¿Nuestro trabajo debe valorarse, por ejem-
plo, como material quirúrgico? Creo que
aportamos más, por lo explicado a lo largo
del artículo ¿O debería valorarse como el
sueldo de un sanitario de la Administración?
Por eso, venga quien venga y caiga quien
caiga, “nuestra” farmacia es necesaria para
la salud de los aragoneses, para el bienes-
tar de la población. Pero sin olvidarnos que
en sanidad no podemos hacer una foto fija,
estamos en constante evolución y queremos
formar parte.
l
C
OF Huesca
Ángel Mas Farré.
Presidente del COF
de Huesca.




