No me gustaría que la cocina quedara en
un segundo lugar, que no es el caso. En-
trantes como el gazpacho de remolacha,
exquisito y diferente; el salmón marinado
con guacamole, fresco y jugoso, perfecto
para estas épocas; los buñuelos de baca-
lao con
romescu
; o la
vichyssoise
de borra-
ja con cecina de León. Cualquiera de estos
manjares les situará en el tipo de cocina de
la casa, cuidadosa con el producto
y con el cliente.
50
Bifar
Buenas
costumbres
N
o podía empezar este artículo
de otra manera que no fuera el
lema de la casa y de los herma-
nos Puyuelo: “primero vivir y lue-
go filosofar”; y quien dice vivir dice beber
y disfrutar. Doy fe como buen aficionado
a
estas cosas,
que La Matilde es uno de los
lugares más indicados en Zaragoza para
practicar el culto al dios Baco.
La Matilde, con la familia Puyuelo al frente,
existe desde 1964; aunque es desde el año
85 cuando la segunda generación,
Pepe y
Luis
, reforman el local, la bodega y empie-
zan a darle a esta casa su dimensión ac-
tual. La bodega es una auténtica maravilla,
si por casualidad aterrizan ustedes en La
Matilde un día tranquilo, pídanle a Pepe que
les muestre las auténticas joyas que ateso-
ra dicha bodega: varios miles de botellas,
unas 700 referencias de vino, más de 1000
licores y espirituosos… En fin, el sueño de
cualquier aficionado a estas lides.
Antonio Alfonso Casas.
Vicepresidente
del COF de Zaragoza
Primum vivere
de inde philosophare:
LA MATILDE
Arrancaremos esta experiencia gastronó-
mica con un buen vermut italiano servido
magistralmente; o podemos pasar direc-
tamente al vino, déjense aconsejar por el
amigo Pepe Puyuelo, presidente de los su-
milleres de Aragón y una de las cabezas
mejor instruidas en esta ciencia, no sólo de
Zaragoza, sino probablemente de España.
Grandes vinos de Aragón, de España y del
mundo: excelsos Burdeos, riberas y vinos
imposibles, de los de un día es un día. Pero
también grandes cavas y
champagnes
,
auténticas joyas de colección, como por
ejemplo un
clos du mesnil de Krug
, uno de
los mejores
champagnes
del mundo.
Continuamos con una presa ibérica en su
punto justo, con patata chafada y trufa; o el
steak tartar
preparado magistralmente por
Luis Puyuelo, vicepresidente de los maitres
de Aragón, elaborado en la sala -frente a
los comensales- con más de veinte ingre-
dientes: tres mostazas, anchoa, tabasco,
manzanilla... una delicia y una maravilla
para compartir y disfrutar. Para acompañar
elegimos unos vinos sencillos pero curio-
sos, como por ejemplo una parraleta de
Ballabriga, variedad de uva del Somonta-
no; o una garnacha de Lanaja (Huesca)
en plenos Monegros. Cualquier cosa que
busquen, el amigo Pepe no duden que se
la ofrecerá.
Para acabar, un surtido de postres con la
espuma de biscuit con sopa de piña, o las
trufas al Calvados, por favor siempre con
una copita de la inmensa colección de vi-
nos dulces: Oportos, Madeiras o Moscate-
les. Damos paso a los digestivos e infusio-
nes… el paraíso infinito. Yo me fui a por un
Brandy Segarra del Maestrazgo, sí, como
lo oyen, una joya tan delicada como difícil
de encontrar. O un licor de chocolate blan-
co de Borgoña, sin palabras.
Y por último, una infusión digestiva “farma-
céutica”: manzanilla, malva, azahar, menta,
verbena y un chorrito de agua del Carmen,
como se lo cuento, lo mejor para la diges-
tión y los disgustos que nos estamos lle-
vando últimamente.
Salud y a disfrutar