bifar 115 julio 2013 - page 5

Editorial
Ramón Jordán Alva
Presidente del COF
de Zaragoza
Bifar
5
E
n los últimos 13 años, una ba-
tería de reales decretos ha co-
locado a la farmacia a los pies
de los caballos: sistema de
precios de referencia, precios menores,
precios más bajos y, por último, el RD
16/2012. Sin duda, un punto de inflexión,
un antes y un después para la oficina de
farmacia. Con este RD, por primera vez
en muchos años, el paciente contribuye
a la sostenibilidad del sistema sanitario
con su aportación económica. Esto pro-
duce una situación muy especial. A pesar
de todos los reales decretos anteriores,
el número de recetas ha ido aumentando
año tras año entre un 1 y un 2%. A partir
de junio de 2012, el número de recetas,
por primera vez, empieza a decaer. Esta
disminución de recetas sumada a la ba-
jada del precio de los medicamentos y a
la desfinanciación, han llevado a la far-
macia a una reducción de la facturación
cercana a un 30%. Si a todo esto añadi-
mos que la farmacia está fuertemente re-
gulada y encorsetada, y que los precios
de los medicamentos no los podemos
tocar (al alza, porque a la baja está visto
que sí), es muy difícil encontrar salidas
para hacer de nuestra farmacia un nego-
cio sostenible.
Dicen los entendidos que una farmacia
sostenible debe tener un porcentaje de
dispensación de medicamentos finan-
ciables del 50%, un 40% de ventas de
parafarmacia y un 10% de ingresos por
servicios. En este punto quisiera analizar
el porcentaje de venta de productos no
financiables por el SNS: la media nacio-
nal alcanza, aproximadamente, un 32%,
8 puntos por debajo de lo deseable. Solo
una comunidad autónoma se acerca a
la proporción ideal, Baleares; el resto se
mantiene por debajo del límite de la sos-
tenibilidad; incluso 9 de las 17 regiones
no superan el 30%. Dentro del paraguas
de productos de venta libre, ocupan un
papel destacado los medicamentos no
financiados y publicitarios. Un 39% de
media a nivel nacional, que alcanza el
42% en Aragón.
Tal y como evoluciona nuestra profesión
hoy en día: hacia una farmacia cada vez
más asistencial centrada en el paciente
y en el medicamento, estos fármacos
son una herramienta esencial y, lo que es
más importante, exclusiva, para realizar
dicha función. Dejando aparte los servi-
cios remunerados, camino que el Cole-
gio ya ha empezado a recorrer, hoy en
día somos de los pocos colectivos que
no cobramos los consejos sanitarios a
nuestros pacientes ni por el tiempo inver-
tido en ellos. No me negareis que no es
típica la imagen de un farmacéutico ofre-
ciendo pacientemente un consejo sanita-
rio a una persona y al cabo del tiempo
esa persona dar las gracias e irse.
Es la hora de cambiar, de responsabi-
lizarnos de nuestros propios consejos
sanitarios, de usar estas herramientas
terapéuticas que tenemos en nuestras
manos, los medicamentos no financia-
dos y publicitarios. Porque si nosotros
no las usamos, en un futuro las usarán
otros fuera del canal farmacia, como ya
ha ocurrido en otros países. Los medi-
camentos deben ser dispensados en
unas determinadas condiciones y por
un profesional cualificado que aporta las
pautas de una correcta administración y
controla la eficacia y seguridad de cada
medicamento. No podemos permitir que
acaben en las estanterías de un centro
comercial o de una gasolinera. Por lo
menos, si al final llegamos a este esce-
nario, que no sea porque no le hemos
prestado toda la atención y todo el apo-
yo posible desde nuestras oficinas de
farmacia.
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No podemos
permitir que
medicamentos
que deben ser
dispensados
en unas
determinadas
condiciones y por
un profesional
cualificado,
acaben en las
estanterías de un
centro comercial o
de una gasolinera
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