
La vacunación consiste en la administración de una sustancia que, introducida en nuestro organismo, estimula la formación de anticuerpos. Su finalidad es conseguir una reacción intensa y duradera del sistema inmune para que genere las defensas necesarias frente a una enfermedad. La administración de vacunas se utiliza para prevenir a largo plazo enfermedades infecciosas.
Los niños pequeños carecen de algunas de las defensas que el organismo va creando progresivamente según se va creciendo. Por ello son más vulnerables que las personas mayores a las infecciones. Mediante la vacunación se pretende que vaya creando las defensas necesarias para volverse inmunes a estas infecciones. Cuando se sufre una enfermedad infecciosa se adquiere inmunidad activa de un modo espontáneo mientras que con el empleo de las vacunas se adquiere una inmunidad similar de un modo artificial.
Es imprescindible ponerse todas las dosis recomendadas y no dejar ninguna vacuna incompleta, a fin de que las mismas alcancen unos resultados óptimos. Las dosis de recuerdo sirven para conseguir elevar la tasa de anticuerpos producidos por el organismo. Debemos recordar que desde el nacimiento y hasta los 14 años todos los niños y niñas deben vacunarse siguiendo las pautas de vacunación que indique el Calendario de Vacunaciones vigente en cada Comunidad Autónoma.
Hay algunas vacunas que deben ser consideradas como de especial importancia. Así,
- La vacuna de la difteria. La difteria es una enfermedad muy grave, que puede causar infecciones en la nariz y la garganta. Además puede provocar infecciones en el oído y la piel, trastornos del corazón y daño al sistema nervioso.
- La vacuna del tétanos. Esta enfermedad puede ser causada por una herida o un corte, generalmente profundo, que se infecte con dicha bacteria.
- La vacuna de la tosferina. Puede causar períodos prolongados de tos, además de dificultad para comer, beber y respirar.
- La vacuna contra el sarampión, la rubéola y las paperas. La primera dosis de esta vacuna se recomienda en torno a la edad de 12 meses. La dosis de recuerdo se debe administrar antes de su escolarización o en la adolescencia.
- Otra vacuna imprescindible es la de la Hepatitis B. Esta protege a los individuos de una enfermedad grave que causa inflamación en el hígado, y que puede llegar a provocar una cirrosis hepática.
- Por último, debemos mencionar la vacuna contra la Meningitis C. Esta enfermedad es muy poco frecuente, pero muy seria.
En la actualidad y gracias a la investigación, las vacunas son cada día más eficaces, seguras y con menos efectos indeseables. Por ello, es importante que los farmacéuticos, en el ejercicio profesional dentro de la oficina de farmacia comunitaria, colaboren en el seguimiento de los tratamientos farmacológicos específicos, ayudando a incrementar la eficacia de los mismos y disminuyendo la probabilidad de aparición de reacciones adversas, con lo que se pueden alcanzar importantes beneficios económicos y sociosanitarios.
- Más información: Espacio de Salud pública/ Vacunación en PORTALFARMA
No lo olvide: Pregunte siempre a su farmacéutico. Él le informará sobre éstas y otras cuestiones relacionadas con la salud y el medicamento.