
La guía, la primera que reúne este tipo de interacciones, ha sido promovida conjuntamente por el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Zaragoza (COFZ) y la Asociación de Enfermos y Trasplantados Hepáticos de Aragón (AETHA Aragón). El documento recoge productos naturales y alimentos que pueden interferir con los tratamientos inmunosupresores, entre ellos plantas como la equinácea, la valeriana o la hierba de San Juan, laxantes vegetales, regaliz o pomelo. La publicación insiste en la importancia de que cualquier persona —y especialmente los pacientes trasplantados— consulte siempre con un profesional sanitario antes de introducir un producto natural, complemento alimenticio o planta medicinal.
Zaragoza, 4 de diciembre de 2025. El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Zaragoza (COFZ) acogió ayer la presentación de la Guía Interacciones entre Productos Naturales y Complementos Alimenticios con Fármacos Inmunosupresores en el Paciente Trasplantado, una herramienta pionera dirigida tanto a profesionales sanitarios como a pacientes.
Una guía pionera
La publicación, promovida conjuntamente por el COFZ y la Asociación de Enfermos y Trasplantados Hepáticos de Aragón (AETHA Aragón), constituye la primera guía que reúne las interacciones entre productos naturales y fármacos inmunosupresores. Su objetivo es alertar sobre los riesgos del consumo no supervisado de plantas medicinales, complementos alimenticios o productos naturales en personas trasplantadas, ya que pueden interferir con la eficacia del tratamiento inmunosupresor y comprometer la seguridad del paciente.
Durante el acto intervinieron Raquel García Fuentes, presidenta del COFZ; Javier Arredondo, presidente de AETHA Aragón; y Víctor López Ramos, vocal de Docencia e Investigación del COFZ y coautor de la guía junto con los profesores Cristina Moliner, Guillermo Cásedas y Francisco Les del Departamento de Farmacia de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad San Jorge.

Lo natural también tiene riesgos
“El papel del farmacéutico es esencial para garantizar el uso seguro de cualquier medicamento, sobre todo aquellos que no necesitan prescripción médica destacó Raquel García Fuentes. Lo mismo con los productos naturales, la presidenta de los farmacéuticos subrayó que “muchas veces se asocia lo ‘natural’ con lo inocuo, pero no siempre es así, y puede comprometer la salud de los pacientes trasplantados”.
Por su parte, Javier Arredondo, presidente de AETHA Aragón, señaló que “esta guía es un paso adelante para mejorar la información y la seguridad de los pacientes trasplantados, que a menudo recurren a complementos sin saber que pueden afectar a su tratamiento”. Arredondo insistió en la necesidad de evitar la automedicación y “consultar siempre con un profesional sanitario antes de consumir cualquier producto natural o suplemento”.
El coautor de la guía, Víctor López Ramos, recordó que diversos estudios indican que entre el 35% y el 58% de los pacientes trasplantados utilizan productos naturales o complementos, y la mayoría de estos pacientes reconoce que lo hacen sin consultar antes a su médico o farmacéutico. “El 80% cree erróneamente que las plantas son totalmente seguras y sin efectos adversos. Con esta guía queremos proporcionar información clara y rigurosa para prevenir interacciones peligrosas y promover un uso responsable”, afirmó.
La guía incluye una revisión detallada de productos y alimentos que pueden interferir con los tratamientos inmunosupresores o que deben evitarse por cuestiones de seguridad —como la equinácea y otros inmunoestimulantes, hierba de San Juan, laxantes vegetales, regaliz, pomelo… —, así como recomendaciones prácticas para pacientes y profesionales.
Consultar siempre con un profesional sanitario

También subraya la importancia de consultar siempre con un profesional sanitario antes de incorporar cualquier producto natural, complemento alimenticio o planta medicinal, no solo en el caso de pacientes trasplantados, sino para cualquier persona que consuma este tipo de preparados. El objetivo es garantizar un uso seguro y evitar interacciones que puedan comprometer la eficacia de los tratamientos o generar efectos adversos.
En este sentido, Víctor López Ramos recordó que “aunque el uso de productos naturales, plantas y complementos es muy habitual en la población general, su consumo debe estar siempre supervisado por un farmacéutico. Solo así podemos prevenir interacciones o problemas de seguridad, tanto en pacientes trasplantados, un colectivo especialmente vulnerable, como en cualquier consumidor que recurra a estos productos”.
“aunque el uso de productos naturales, plantas y complementos es muy habitual en la población general, su consumo debe estar siempre supervisado por un farmacéutico. Solo así podemos prevenir interacciones o problemas de seguridad, tanto en pacientes trasplantados, un colectivo especialmente vulnerable, como en cualquier consumidor que recurra a estos productos” (Víctor López)
Algunos ejemplos
A través de varias tablas, la guía enumera lo productos naturales que pueden alterar la eficacia del tratamiento inmunosupresor, qué tipo de interacción provoca y una recomendación sobre cómo usar este producto o si hay que evitarlo.
Como, por ejemplo, plantas inmunoestimulantes como la equinácea, el sauco o los hongos medicinales (shiitake, reishi…) que se utilizan para la prevención de gripes y resfriados y para fortalecer el sistema inmune. Estos productos pueden activar el sistema inmunitario y contrarrestar el efecto del fármaco, incrementando el riesgo de rechazo del órgano trasplantado.
Estos pacientes también deben evitar las sustancias naturales que aumentan la resistencia del organismo frente al estrés, como el ginseng, la ashwagandha o la esquisandra puesto que también pueden tener efectos sobre el sistema inmune. En el caso de plantas empleadas para mejorar la calidad del sueño como la valeriana la guía recomienda usar otras alternativas más seguras como la melatonina o la pasiflora y el uso de la hierba de San Juan o hipérico, conocida por sus efectos antidepresivos, está totalmente contraindicada. Otras plantas que la guía recomienda no consumir por cuestiones de seguridad en este tipo de pacientes son el regaliz, la levadura roja de arroz o el té verde.
El documento también recoge interacciones frecuentes con alimentos como el pomelo, capaz de aumentar de forma peligrosa la concentración de los inmunosupresores.
Asimismo, advierte sobre el exceso de proteínas (carne, pescado, huevos, lácteos, legumbres) o el uso de suplementos como creatina o colágeno sobre todo en trasplantados hepáticos o renales. El cuerpo puede tener dificultad para metabolizarlos, afectando el órgano trasplantado.

La Guía Interacciones entre Productos Naturales y Complementos Alimenticios con Fármacos Inmunosupresores en el Paciente Trasplantado ya está disponible para su consulta en www.cofzaragoza.org