El sol es imprescindible para que haya vida en la Tierra, además la luz del sol nos proporciona efectos fisiológicos positivos:
• Estimula la síntesis de vitamina D (la cual previene el raquitismo y la osteoporosis).
• Favorece la circulación sanguínea.
• De forma controlada, mejora el tratamiento de algunas enfermedades de la piel, como por ejemplo la psoriasis.
• Incluso en algunos casos estimula la síntesis de los neurotransmisores cerebrales responsables del estado anímico
Pero un exceso de sol sin protección puede tener efectos
muy nocivos para las personas.
¿Sabías el efecto que producen las radiaciones ultravioleta y la radiación infrarroja en nuestra piel?
UVA A: tienen mayor poder penetrante, llegando a las capas más profundas de la dermis, incluso pueden atravesar cristales. Son las responsables del enrojecimiento de la piel, de su fotoenvejecimiento, de alergias solares y pueden causar lesiones precancerosas.
UVA B: tienen menor penetración que las anteriores, actúan además sobre las capas más superficiales de la piel, como la epidermis. Son las responsables de las quemaduras solares y eritemas (enrojecimiento). Pueden provocar lesiones precancerosas.
UVA C: son los más dañinos, pero llegan en poca cantidad a los humanos, ya que son absorbidos por la capa de ozono. Pueden provocar enrojecimiento.
IR A (radiación infrarroja A):penetra hasta las capas más profundas
de la piel, provocando su envejecimiento prematuro, quemaduras y potencia los efectos nocivos de las radiaciones UVA. Puede provocar cáncer de piel por su acción oxidante.
Protégete del Sol
• Evita la exposición al sol en las horas centrales del día (entre las 12 y las 16 h).
• El primer día de exposición no debes tomar el sol más de 20 minutos.
• Es recomendable que utilices siempre un factor de protección solar del 15 o superior que te proteja frente a la radiación UVA, UVB e IR-A (infrarrojos A). Recuerda que los días nublados también recibimos radiaciones.
• Los productos solares deben aplicarse sobre la piel seca 30 minutos antes de la exposición solar, sin olvidarte pies y orejas, y se debe repetir su aplicación cada dos horas y después de cada baño.
• Utiliza barreras físicas para que el sol no llegue a la piel: sombreros, camisetas y gafas de sol homologadas (marcado CE) que absorban el 100% de las radiaciones ultravioleta.
• Bebe mucha agua o líquidos para evitar la deshidratación, especialmente en el caso de niños y ancianos.
• Recuerda que los niños menores de tres años no deben estar expuestos al sol.
• Con gran frecuencia, el sol produce manchas solares en embarazadas (melasmas), por lo que es recomendable evitarlo o protegerse de forma exhaustiva en este periodo de tiempo.
• Evita tomar el sol cuando se están utilizando fármacos o cosméticos fotosensibles para evitar la aparición de manchas cutáneas.
• Acude al dermatólogo si aprecias una lesión nueva y que no cura en la piel o si cambia el tamaño, forma y color de lunares o pecas que ya tuvieras.
• Los productos para después del sol son cosméticos que actúan con la finalidad de calmar la quemazón cutánea y paliar y/o corregir las anomalías originadas por la agresión solar. Los efectos que buscan son: hidratar, refrescar, evitar la inflamación, cicatrizar y regenerar la piel.
Factor de protección solar (FPS)
El FPS es un índice que nos da una idea del tiempo que podemos exponernos al sol con la piel protegida, en función de lo que nuestra piel tardaría en quemarse sin protección.
Fototipos
No todo el mundo reacciona de la misma manera a las radiaciones solares. Por ello existen 6 fototipos diferentes según el color de la piel, del cabello, tendencia a quemaduras y aptitud al bronceado. En función de estos factores nuestro farmacéutico nos ayudará a seleccionar el fotoprotector más adecuado para nuestro piel.
NO LO OLVIDES:
CADA PERSONA TIENE QUE SABER SU ESPECIAL SENSIBILIDAD A LA EXPOSICIÓN SOLAR Y EL TIEMPO QUE SE PUEDE EXPONER AL SOL SIN RIESGO DE QUEMADURAS. POR ESO, EN EL MOMENTO DE ELEGIR UN PROTECTOR SOLAR, ES IMPORTANTE CONSULTAR AL FARMACÉUTICO