En España, los Inhibidores de la Bomba de Protones (IBP) son de los medicamentos más consumidos, alcanzando una prescripción un 70% superior a la media europea. Ante esta realidad, el Centro de Información del Medicamento (CIM) del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Zaragoza ha elaborado una nueva infografía para concienciar sobre su uso correcto y los riesgos del abuso.
¿Qué son realmente los IBP?
Medicamentos como el omeprazol, pantoprazol, lansoprazol, esomeprazol o rabeprazol son conocidos popularmente —aunque de forma errónea— como «protectores de estómago». La realidad es que no forman una capa física protectora, sino que actúan bloqueando la producción de ácido clorhídrico en las células parietales gástricas.
Aunque son fármacos seguros, su uso excesivo e inadecuado es un problema común que afecta a todos los niveles asistenciales.
Indicaciones: Cuándo tomarlos y cuándo no
El uso de estos medicamentos para tratar una acidez ocasional o para prevenirla antes de una comida copiosa se considera un mal uso.
¿Cuándo hay que tomarlos?
- Tratamiento de la úlcera gastroduodenal.
- Erradicación de Helicobacter pylori.
- Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE).
- Tratamiento del síndrome de Zollinger-Ellison.
- Prevención de gastropatía por antiinflamatorios (AINE) en pacientes de riesgo.
¿Cuándo NO hay que tomarlos de manera sistemática?
- Por el simple hecho de tener más de 65 años.
- Para controlar el ardor o la acidez puntual.
- Por tomar varios medicamentos a la vez sin otros factores de riesgo.
Efectos del abuso y mal uso
El consumo de IBP debe limitarse a pacientes con una indicación clara y por un tiempo limitado. Su mal uso aumenta el riesgo de sufrir efectos adversos graves como:
- Demencia e insuficiencia renal crónica.
- Fracturas óseas y neumonía.
- Infección intestinal.
- Malabsorción de Hierro (Fe), Vitamina B12 y Magnesio (Mg).
- Interacción con otros medicamentos.
¿Cómo tratar la acidez correctamente?
Para la acidez o el reflujo ocasional, en la mayoría de los casos no es necesario un IBP; se puede recurrir a los antiácidos de venta libre en farmacias. Estos productos, como el almagato o el bicarbonato de sodio, actúan neutralizando el ácido clorhídrico y alivian los síntomas de forma puntual.
Consejos para aliviar la acidez en tu día a día
Además del tratamiento, existen hábitos que ayudan a mejorar la salud digestiva:
- Evita: Comidas grasas, picantes, alcohol, cafeína, el estrés y la ropa muy ajustada.
- Procura: Realizar ejercicio regularmente, mantener un peso adecuado y hacer 4-5 comidas poco copiosas al día.
- Un truco útil: Espera 2 horas antes de acostarte tras comer y duerme con la cabecera de la cama elevada unos 10-12 cm.
Recuerda que ante cualquier duda sobre tu medicación, lo mejor es acudir a tu farmacia de confianza.
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