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congreso de arte: del arte de hacer posible lo que está

por nacer, de hacer posible lo que hoy solo es una pro-

mesa de futuro, de hacer posible la profesión deseada y

soñada. Porque los deseos sólo pueden dar fruto si par-

ten de la realidad y no de las quimeras, si parten de lo

que las ciencias nos muestran: la farmacología, la epi-

demiología, la farmacoeconomía, la política… y el “há-

gase según arte” de nuestra profesión debe encontrar

caminos, a veces incluso apuestas, que permitan mejo-

rar la realidad humana. El artesano, arte-sano, el artista

que sabe crear algo nuevo de lo precedente, el que

muestra nuevos modos de hacer con lo ya dado. Y por

eso queremos que este congreso sea para vosotros no

solo un congreso de ciencia, que lo es, y abundante,

sino sobre todo un congreso de corazón, de coraje, de

exploración de nuevas fronteras, de nuevas posibilida-

des, un congreso que permita entretejer en un mismo

espacio la razón y el deseo. Por

ello os invito a que seamos in-

trépidos como profesión, a que

no nos conformemos con lo

que sea seguro sino con lo que

es necesario hacer. Por ello en

este congreso vamos a plantear

nuevos campos de juego, nue-

vos grados de libertad. Decía

Kant que uno es niño mientras

deja que otro le lleve de la

mano, le diga dónde ir y que ser

adulto, emancipado, consiste

en atreverse a pensar por sí

mismo, en decidir uno su propio camino. Y acaso los

farmacéuticos comunitarios hemos consentido en ser

niños demasiado tiempo, en dejarnos llevar por padres

putativos, la industria, la administración, los médicos,

los especialistas… bienintencionados seguramente,

pero que no pueden ser nosotros, que no pueden tomar

nuestras propias decisiones. Y acaso haya llegado el

tiempo de hacerse mayor, de dejar de irse a la cama

cuando aparecen los dos rombos, como la administra-

ción de inyectables, los medicamentos de diagnóstico

hospitalario, la atención a centros sociosanitarios, el cui-

dado del paciente con patología crónica, la especiali-

dad en farmacia comunitaria, la implantación de SPF

como el SPD, todas ellas medidas seguramente idóneas

para la sociedad y que lejos de ser estrategias de mar-

keting condensan algunas de las mejores propuestas

que como profesionales podemos hacer. Y por qué no,

hablar de temas hasta ahora tabú sobre cómo puede

participar el farmacéutico en la prescripción. ¿De verdad

no tiene sentido que empecemos a hacernos preguntas

a este respecto como: ¿Qué podemos aportar al bienes-

tar del paciente con esta tarea? ¿Podemos optimizar los

recursos sanitarios participando en este proceso? ¿Cuá-

les deberían ser los requisitos, los límites…? Y participar

del debate como sanitarios emancipados porque nues-

tra visión es valiosa por sí misma y junto a industria, ad-

ministración, médicos, pacientes... poder contribuir a

las estrategias de qué es lo mejor, sin alardes pero tam-

bién sin complejos. Y desde esa adultez reclamar acaso

lo único que puede reclamarse a otros adultos: honesti-

dad y respeto. Lo demás es responsabilidad nuestra

porque nadie debe realizar nuestras tareas por nosotros

ni a nadie deberíamos permitirle que lo hiciera. En 2012

Sefac sembró una simiente con una propuesta de dis-

pensación de medicamentos de ámbito hospitalario en

farmacia comunitaria que, más vale tarde que nunca, en

el último año ha comenzado a generar brotes. De la mis-

ma forma, vamos a tener con nosotros importantes refe-

rentes de éxitos a nivel internacional de la farmacia co-

munitaria, también expertos patrios en todo tipo de

talleres que son nuestros compañeros, personas que

día a día en la farmacia dibujan el estándar comunitario

del futuro, hablar de importantes proyectos de investiga-

ción como i-Valor que muestran el valor del farmacéutico

en la indicación o Mepafac, posiblemente el próximo es-

tudio de referencia en España sobre presión arterial en

adolescentes, o sobre cuál y cómo debe ser el papel del

farmacéutico en la atención a

ciudadanos residentes en cen-

tros sociosanitarios. Porque si

queremos dar respuesta real a

las nuevas necesidades no po-

demos seguir adoptando las

mismas soluciones de antaño y

ello nos exige internamente mu-

chas cosas, y a menudo debe-

mos lidiar con exigencias injus-

tas externas como son el caso

de los impagos o la concepción

de la farmacia comunitaria

como mero lugar de suministro

de medicamentos y no de centro sanitario. Pero tengo

esperanza, y tengo ilusión, porque si algo he aprendido

en todos estos años es que hay muchos profesionales

dispuestos a darlo todo por mejorar España, dentro y

fuera de Sefac. Muchos estáis aquí, otros no habéis po-

dido venir pero tengo el convencimiento de que traba-

jando en la dirección adecuada, los farmacéuticos co-

munitarios somos una de las grandes oportunidades del

sistema sanitario. No necesitamos que nos regalen

nada pero sí pedimos que se nos tenga en cuenta sin

prejuicios. Qué duda cabe que los mejores deseos cho-

can con luchas, intrigas y malentendidos, que si fuera

fácil ya estaría hecho pero tenemos muchas cosas a fa-

vor: accesibilidad, confianza del paciente, prepara-

ción..., tal vez lo que nos falte sea creérnoslo. Pero, afor-

tunadamente, eso está en nuestras manos porque el

principal escritor de nuestro destino somos nosotros

mismos. Os aseguro que una profesión farmacéutica,

consciente de sus posibilidades, trabajando junta en

beneficio del paciente, es imparable. Dejemos que este

congreso sea espacio de trabajo conjunto, de humus de

la mente y del espíritu que nos permita llegar donde de-

seamos. Y compartámoslo con el resto de nuestros

compañeros que hoy no han podido venir porque como

decía nuestro colega y poeta León Felipe:

“Voy con las riendas tensas y refrenando el vuelo

porque no es lo que importa llegar solo ni pronto,

sino llegar con todos y a tiempo”.

l

Os invito a que seamos

intrépidos como

profesión, a que no nos

conrformemos con lo que

sea seguro, sino con lo

que es necesario hacer