Ramón Jordán Alva
Presidente del COF de
Zaragoza
Editorial
v
Se aprecia un
gran cambio en
la percepción
que tiene la
sociedad española
del servicio
farmacéutico.
Hace unos años
se veía como
una defensa
corporativa
de los propios
farmacéuticos, y
hoy se ve como
una necesidad
el mantenerlo
Ya no estamos solos
estas alturas de la película sería repe-
titivo por mi parte hablar de las bonda-
des de nuestro modelo de farmacia,
pero sí que podríamos hacer juntos
unas pequeñas reflexiones. La gestación del
actual modelo se hizo a lo largo de la segunda
parte del siglo pasado. Mientras la farmacia
comunitaria estaba inmersa en la transición de
farmacia formuladora a una farmacia dispensado-
ra, a la vez, se estaban cimentando los pilares del
modelo de farmacia que actualmente todos cono-
cemos. Un modelo capilar basado en una plani-
ficación por población y distancia que hace que
el 99% de la población tenga una farmacia en el
lugar de residencia. Un modelo que permite que
pueblos de 200 habitantes tengan un agente sani-
tario al frente de la farmacia, a veces el único
agente sanitario de la zona, y que permite que
aparte de la labor profesional propia que el far-
macéutico pueda realizar, aseguremos la accesi-
bilidad del medicamento en condiciones de igual-
dad entre toda la población. Modelo que permite
que un paciente de Zaragoza capital y un pacien-
te del pueblo más distante y pequeño de nuestra
geografía puedan acceder al mismo medicamen-
to a coste cero, absorbiendo dicho coste la dis-
tribución farmacéutica y la farmacia.
Debe ser un modelo bueno ya que a pesar de los
distintos ataques que está sufriendo, sigue en pie
y sigue fuerte. Si hacemos un poco de historia,
cuando por parte del antiguo tribunal de la com-
petencia se empezó a cuestionar el modelo de
farmacia, la profesión se encontró “sola ante el
peligro” y fuimos nosotros mismos quienes nos
tuvimos que justificar y demostrar que el modelo
mediterráneo de farmacia no era bueno para los
farmacéuticos sino que era bueno para la socie-
dad. A partir de ahí, la historia de la farmacia
española ha sido una historia de continuas justi-
ficaciones. Pero los argumentos que hemos apor-
tado han sido sólidos y contundentes. Tan sólidos
y contundentes que ante los posteriores ataques
al modelo, esta vez provenientes de Europa, fue-
ron los sucesivos gobiernos de distinto signo del
Reino de España los que defendieron con solidez
nuestra planificación. De tal forma que la propia
Europa dejó a los propios países plenos poderes
en materia de planificación farmacéutica.
La última en cuestionar nuestro sistema de planifi-
cación ha sido de nuevo la Comisión Nacional del
Mercado de la Competencia. Su informe ha sido
demoledor y cuestionaba de la A a la Z todo el
modelo farmacéutico que tantos años ha costado
crear. Cuestionaba el modelo de planificación, el
modelo de titularidad propiedad, la dispensación
de medicamentos y productos sanitarios a través
de la farmacia, pedía la venta de medicamentos
no sujetos a prescripción a través de internet… Es
decir, pedía un “modelo” que, creo, no existe en
ninguna parte del mundo. Pero entre este último
informe y el primero que emitió hace años hay una
gran diferencia. Ahora no estamos solos. Nada
más salir el informe de la Comisión, el Ministerio
de Sanidad sacó una nota de prensa defendien-
do el modelo planificado español. El ministerio
indicaba en la nota, y cito textualmente,
“con este
sistema se garantiza un alto nivel de protección
de la salud, atención profesional y una asistencia
al servicio del paciente por encima de cualquier
otro interés”
.
Pero no solo salió a la palestra el
Ministerio de Sanidad. Partidos políticos a nivel
nacional defendieron también el modelo al igual
que lo hicieron diversas comunidades autónomas
a través de sendas notas de prensa. Organiza-
ciones de consumidores como FACUA también
salieron públicamente en defensa de la planifica-
ción farmacéutica.
En resumen, se aprecia un gran cambio en la per-
cepción que tiene la sociedad española de nues-
tro servicio farmacéutico. Hace unos años no se
consideraba imprescindible, es más, se veía como
una defensa corporativa de los propios farmacéu-
ticos. En cambio hoy se ve como una necesidad
el mantenerlo. El trabajo que se está haciendo es
agotador porque exige una justificación continua
del trabajo que diariamente están haciendo más
de 22.000 farmacias, muchas de ellas en condi-
ciones límite, pero por otro lado tenemos que ser
conscientes que este trabajo es muy apreciado
y valorado positivamente por la sociedad y por
nuestras instituciones, hasta tal punto que ya no
estamos solos en la defensa de un modelo que es
envidiado por muchos países de nuestro entorno.
Y todo gracias a la labor diaria y profesional reali-
zada por todos, porque podéis estar seguros de
que si nuestro trabajo no fuera de calidad, segui-
ríamos estando solos como al principio, con la
gran diferencia de que nuestro modelo ya no sería
lo que es. ¡Enhorabuena a todos!
l
Bifar
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