Buenas
costumbres
42
Bifar
Buen trato a las
bodegas de por
aquí, acompañé el
pichón con un Nietro
viñas viejas de Cala-
tayud y el cuerpo
me seguía pidiendo
guerra y qué mejor
que darle defunción
a la botella con un
plato de quesos de
Aragón, un poquito
de oveja de Samper
de Calanda, otro poco de Radiquero de
cabra…, magnífico final antes del dulce, al
que llegué algo apurado (me suele pasar)
por eso soy de postres ligeros y refrescan-
tes, como el sorbete de hierba luisa, naran-
ja y lavanda, que puso fin con mi “cafelito”
y mi “ronsito” a un recibimiento en el cen-
tro de Zaragoza como nos merecíamos el
amigo David, su equipo y un servidor de
ustedes.
Salud y a disfrutar.
¡Y
a era hora, ya!, ya era hora
de que mi buen amigo
David Boldova
bajara de
su reducto en la calle Juan II
de Aragón al centro de Zaragoza, al mis-
mísimo centro, a la plaza Aragón. Y ya era
hora también que en el centro de la ciudad
hubiera un restaurante bonito de verdad,
con presencia, con una decoración interior
y exterior que acompaña una comida con
toda la prestancia que uno le quiera dar.
Y para semejante puesta de largo, el ami-
go David empieza con paso firme, traba-
jando una cocina de alto nivel e imaginati-
va. Menús cerrados con vino incluido que
es lo que se lleva ahora, y carta, como
debe ser cuando quieres ir a tu aire.
Unos pequeños
aperitivos al princi-
pio para ir jugando,
la oliva rellena de
vermut, la crema
de patata, queso y
foie, o una cosa difí-
cil de ver en Zara-
goza y espectacu-
lar: el
macarón
de
trufa negra
mela-
nosporum
, la per-
fección en bocado
pequeño.
La carta contiene alguno de sus platos clá-
sicos: el
tartar
de atún rojo con crema de
yogur y pepino y helado de empeltre tiene
Antonio Alfonso Casas.
Vicepresidente del COF de Zaragoza
Ya era hora: NOVODABO
Una cosa difícil de ver en Zaragoza
y espectacular es el
macarón
de trufa negra
melanosporum
, la perfección
en bocado pequeño
que estar durante otros diez años más en
la carta por lo menos, no hay otro
tartar
de pescado igual en muchos kilómetros a
la redonda.
Sugerente es también el arroz con carabi-
neros y borraja, cremosa mezcla de sabo-
res o si lo pillas, los tallos de borraja con
crema de patata y sorbete de tomate, pre-
cioso a la vista y al paladar.
Magnífico homenaje a la antigua casa allí
presente (La Mar) con unos callos de ter-
nera con chorizo y morcilla de Monreal del
Campo, para mí en su día eran los mejores
callos que se podían comer en Zaragoza,
hace 10 o 15 años.
Un pescado, el rape con empeltre y arbe-
quinas, ligero como plato y contundente
como resultado. Aunque a mí, ahora que
me van las nuevas tendencias, me gus-
ta más el pichón poco hecho con man-
go, verduras y brotes verdes. ¿En cuántos
sitios se puede comer un buen pichón por
estos lares?