Editorial
Ramón Jordán Alva
Presidente del COF
de Zaragoza
Bifar
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T
enía que ser precisamente el 28 de diciem-
bre, día de los santos inocentes, cuando
llegara a mi mano el documento “Antepro-
yecto de Ley de Servicios Profesionales”
adornado con membrete del Ministerio de Econo-
mía y Competitividad. Más que un documento, un
informe o un borrador, era simplemente
un power
point
, pero que en su interior aguardaba el último
atentado contra la base de nuestro actual modelo
de farmacia. Con una sola frase: “
Se suprime la
reserva exclusiva de la propiedad y titularidad
de las farmacias al farmacéutico
”, este docu-
mento pretendía alterar uno de los mejores siste-
mas de prestación farmacéutica del mundo.
La génesis de este documento no fue por casuali-
dad. Ya en julio del año pasado, la vicepresidenta
del Gobierno, en la presentación de la tramitación
del Anteproyecto de Ley de Servicios Profesionales,
tocó tres temas de vital importancia para al mundo
farmacéutico: la supresión
de la reserva exclusiva
de la propiedad
y titularidad de las farmacias al
farmacéutico, con la obligación de entregar la
di-
rección de la farmacia
a un farmacéutico, garanti-
zando así en todo caso la protección de la salud pú-
blica y la correcta dispensación de medicamentos.
Así como la eliminación de la
reserva exclusiva de
la producción y conservación
de medicamentos
a los farmacéuticos (en beneficio de profesionales
como químicos o biólogos). Desde luego, era una
idea y un proyecto que constituía un torpedo en la
línea de flotación de nuestro sistema farmacéutico.
El Gobierno de España justifica este “proyecto”
como una exigencia de Europa. Argumento que en
el caso del binomio titularidad-propiedad es harto
difícil creérselo si hacemos un poco de memoria.
Recordemos que desde el año 2003, se ha estado
discutiendo en Europa el modelo de farmacia de
España y el de otros estados miembros de la CE.
Proceso que desencadenó el dictamen motivado y
la defensa de nuestro modelo por parte del Reino
de España, a través de la abogacía del Estado en
colaboración con el Consejo General. Al cabo de
unos años, por fin, una sentencia confirmaba que
el modelo de titularidad-propiedad era conforme al
tratado europeo porque primaba el servicio sanitario
por encima de los intereses económicos. Después
de esta sentencia se archivan todos los dictámenes
motivados y en Europa no se vuelve a hablar de
este tema, por lo menos oficialmente.
También es paradójico que ahora el Reino de Espa-
ña cuestione nuestro modelo de farmacia después
de defenderlo a capa y espada durante más de 10
años y con gobiernos de ambos signos. ¿Pero es el
Gobierno en pleno quien quiere cambiar el modelo
o es sólo una parte de él?
Desde que a mediados del año pasado conocimos
estas intenciones, las organizaciones colegiales co-
menzamos una intensa labor de información ante
la clase política para acercarles la realidad de un
sistema farmacéutico que es bueno y, además, fun-
ciona. Esta labor ha sido realizada tanto a nivel mi-
nisterial, por el Consejo; como a nivel autonómico,
por los distintos Colegios. El resultado de esta labor
se observa en el apoyo incondicional del Ministerio
de Sanidad y de una gran parte de la clase política
nacional, así como el apoyo por escrito, por ahora,
de 16 Consejerías de Sanidad, incluida la nuestra, y
apoyos verbales de numerosos presidentes autonó-
micos, también el de Luisa Fernanda Rudi.
Comento todo esto porque ante la difusión de este
borrador se podían barajar dos posibilidades de
actuación: echarse a la calle protagonizando una
nueva marea de algún color del arco iris que no
estuviera ocupado ya, mientras salíamos en prensa
diciendo lo malo que es el Gobierno por querer des-
truir nuestro modelo; o bien trabajar internamente y
convencerlo con argumentos, desde la convicción
que te da saber que estás defendiendo un modelo
que ha demostrado durante muchos años que fun-
ciona y que es bueno para todos, principalmente
para el actor más importante: el paciente.
Creo que los estamentos colegiales hemos realiza-
do un trabajo arduo, intenso, continuo, pero sobre
todo silencioso. En este proceso, que a día de hoy
no está ni mucho menos finalizado, se ha estado
siempre al lado de la Administración buscando so-
luciones conjuntas e intentando convencer, siempre
desde el razonamiento y nunca desde el enfrenta-
miento. Posición, ésta última, que quizás sea la pri-
mera que se nos viene a la cabeza cuando vemos
actuaciones tan peligrosas contra nuestro sistema
farmacéutico.
El desarrollo de este proceso, que empezó hace
10 meses, refuerza la tesis de que la negociación
es siempre la mejor forma de actuar en las relacio-
nes con la Administración. Por desgracia, tenemos
ejemplos que demuestran que posiciones de fuer-
za llevan a situaciones caóticas. El diálogo (el estar
siempre al lado de la Administración y la búsqueda
conjunta de soluciones) es la única forma de de-
fender correctamente un modelo y una profesión
necesarias para la sociedad y para el paciente.
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Es paradójico
que el Reino de
España cuestione
nuestro modelo
de farmacia
después de
defenderlo a capa
y espada durante
más de 10 años y
con gobiernos de
ambos signos