COPA 17.Revista Invierno 2020
COPA/39 invierno 2020 M arzo de 1936: el ejército germano invadió Renania, Lander perdido por Alemania como resultado del «Tratado de Versalles», con el que se quiso establecer la paz en Europa tras la «Gran Guerra» con las desastrosas consecuen- cias conocidas. Días antes de la invasión alemana de Renania, Dorothea Buck, a la sazón una muchacha de 19 años, hija de un pastor protestante alemán, con fre- cuentes aflicciones nerviosas hubo de ser hospitalizada. Se le diagnosticó esquizo- frenia. Unos años antes, el 14 de julio de 1933, el régimen nazi promulgó la «Ley para la Prevención de Descendencia con Enfer- medades Genéticas». Esta Ley se redactó a partir de una Ley anterior prusiana de 1932 (República de Weimar). En ella se otorgaba a los funcionarios la potestad de ofrecer la esterilización «voluntaria» (va- sectomía para los hombres, ligadura de trompas para las mujeres). La nueva Ley nazi fue redactada por Falk Ruttke, abo- gado, Arthur Gütt, médico responsable de Salud Pública, y Ernst Rüdin, psiquiatra adalid de las políticas de «higiene racial». En un principio había que esterilizar a las personas con alguna de las siguientes condiciones: retraso mental, esquizofrenia, trastorno maníaco-depresivo (hoy deno- minada «enfermedad bipolar»), ceguera o sordera genéticas, grave deformidad física, y alcoholismo crónico. Muchos prestigio- sos genetistas, psiquiatras, antropólogos, e incluso filósofos, se afanaron ayudando a los tribunales en la elaboración de las listas para satisfacer las políticas eugenési- cas. Se consideró que la higiene de la raza aria exigía la esterilización de no menos de 400.000 ciudadanos alemanes. Muchos médicos apoyaron estas iniciativas, no pocos por convicción, algunos por man- tener su estatus profesional o por temor a represalias. Rudolf Hess , el “Hitler inte- rino” se refería a las prácticas eugenésicas como “biología aplicada”. El régimen nazi consideraba la raza nórdica (escandinavos) como paradigma de la raza aria. La «Ley para la Prevención de Descen- dencia con Enfermedades Genéticas» no fue rechazada de modo generalizada fuera de Alemania. Se criticaba más su Tras su último episodio de psicosis en el año 1959, Dorothea Buck inició una campaña a favor del trato humanitario a los enfermos mentales Dorothea Buck y su compromiso social Dorothea Buck en el año 1956 Texto: Dr. José Manuel López Tricas. Farmacéutico. posible aplicación a judíos (a quienes ya se les había despojado de la ciudadanía alemana) o a detractores políticos, que la conveniencia de la ley en sí misma. El po- sicionamiento favorable de prestigiosos científicos le otorgaba ante la comunidad científica internacional un aura de credi- bilidad. Durante las primeras décadas del siglo XX tomó un inusitado auge la creencia del empobrecimiento genético de la so- ciedad en una interpretación maliciosa y simplista del denominado neodarwi- nismo social, según el que los individuos menos dotados o con graves afecciones genéticas, dado que solían tener más des- cendencia, expandían genes defectivos en el conjunto de la sociedad. En algunos estados norteamericanos, pero también países como Noruega, Sue- cia y Finlandia se promulgaron leyes para esterilizar, con relativo consentimiento de sus familias, e indubitada aceptación social, a las personas catalogadas de de- fectuosas y, por ello mismo, inapropiadas para generar descendencia. En Reino Unido, solo la oposición de la minoritaria Iglesia Católica, consiguió impedir que se dictase una ley de ese tenor. Sin embargo, en todos estos países la esterilización fue minoritaria, en ningún caso de la forma generalizada de la Alemania nazi. Dorothea Buck, tras ser esterilizada, per- maneció confinada en un asilo (eufe- mismo para manicomio) durante nueve meses, donde se le “disciplinó” a base de torturas, incluyendo duchas con agua helada y prácticas médicas abusivas (por ejemplo, extirpación innecesaria del apéndice). Incluso así, se pudo considerar afortunada. En la mayoría de casos como el suyo, el destino final era la eutanasia, informándose a sus familiares de la muer- te por causas orgánicas, generalmente una infección pulmonar. Tras ser liberada, se le prohibió contraer matrimonio, así como desarrollarse profesionalmente. A lo largo de la Segunda Guerra Mundial su- frió otros dos ingresos hospitalarios. A pesar de las trabas, ocultando su historial médico, estudió durante la guerra, haciéndose es- cultora. Tras su último episodio de psicosis en el año 1959, inició una verdadera cam- paña a favor del trato humanitario a los en- fermos mentales. Recordemos que a finales de la década de 1950, comenzó a usarse el medicamento Clorpromacina (Largactil®), cuyos efectos para controlar farmacológica- mente la enfermedad psicótica, de la que la esquizofrenia es la forma más común, cam- bió para siempre la aceptación social de las enfermedades mentales. Dorothea Buck falleció en octubre de 2019, a la edad de 102 años, en la Clínica Psiquiá- trica Charité, adscrita a la Universidad Libre de Berlín y a la Universidad Humboldt, también en la capital alemana. En la puer- ta principal de la Clínica Psiquiátrica Cha- rité hay una escultura de Dorothea Buck que representa a una madre con un niño. En el año 2011, ya nonagenaria, fundó la Fundación Dorothea Buck para ayudar a enfermos mentales. En el año 2017, con 100 años, fue galardonada con la «Gran Cruz del Mérito de la República Federal de Alemania» (el máximo reconocimien- to por su servicio a la comunidad), así como por el senado de Hamburgo.
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