BIFAR 137 - alta resolución

[19] Estábamos acostumbrados a que todo funcionase de una manera determi- nada y, de repente, esa normalidad se derrumbó y comenzó el pánico. Fueron unas semanas muy duras desde el punto de vista emocional y laboral. Los días fueron intensos: el teléfono no dejaba de sonar, las filas eran interminables y el cansancio hacia mella en todos nosotros. Por suerte, desde el minuto cero, empezamos a trabajar con fuertes medidas de seguridad: limitación del aforo, recorridos señalizados, mamparas, mas- carillas... La verdad es que me he sentido muy segura en mi trabajo. Por desgracia, muchos otros compañeros no han tenido la misma suerte. Pero también ha dejado experiencias positivas: el compañerismo, el apoyo dentro del equipo, sin olvidar los emotivos aplausos a las 20 h. Ahora no podemos bajar la guardia ni tampoco relajarnos, pero seguiremos sonriendo, teniendo paciencia y reeducando día a día porque “la cruz de mi farmacia no se apaga.” Nuestra labor como Farmacéuticos de Administración Sanitaria de Salud Pública en este período de pandemia ha sido, principalmente, aconsejar acer- ca de la implantación de medidas preventivas en establecimientos, especial- mente en los relacionados con la alimentación, así como en la vigilancia y segui- miento de medidas preventivas en centros residenciales de personas con discapaci- dad y mayores, siguiendo un plan elaborado por Salud Publica. La pandemia me ha trasmitido, fundamentalmente estupor: ante la actuación de organismos internacionales y nacionales; ante las compras a proveedores pirata, equipos y test que no cumplen con su cometido; ante unas comunidades autónomas “perfectamente coordinadas” pero incapaces de contar todas a una; ante la insensatez de muchos en la nueva normalidad y el rápido olvido de los fallecidos y el dolor que causa el virus. Del confinamiento me quedo con el silencio, con el respiro dado a la natura- leza. Mi aplauso para las farmacias, únicas puertas sanitarias abiertas en tantos lugares y para los trabajadores de otros sectores olvidados, expuestos a los “ riesgos propios de su profesión”. Son muchas las sensaciones que se tienen durante el desarrollo de nuestra profesión. Preocupación, responsabilidad, satisfacción… Pero lo que no nos podíamos imaginar, es que algún día sentiríamos “miedo”. Y es que la incerti- dumbre de ir a nuestra farmacia, sabiendo que cada vez había más casos confir- mados de COVID-19 en la población y la falta de medios de protección, convertía el ir a trabajar en un ejercicio de valor. Pero nuestra responsabilidad y profesionalidad han servido para reforzar los vínculos entre com- pañeros y con nuestros pacientes. Hemos hecho turnos para no coincidir, hemos desinfectado la farmacia, las aceras y la calle, más de 5 veces al día, hemos llevado la medicación a casas con familias aisladas por positivos en COVID-19; cambiarnos la ropa y ducharnos más de cuatro veces al día, y todo con la incer- tidumbre de no saber si cuando llegásemos a casa, podíamos estar infectados y transmitirlo a nuestras familias. El COVID-19 ha marcado definitivamente nuestras vidas, nos ha hecho reca- pacitar lo vulnerables que somos como especie, pero, sin duda, hemos salido reforzados. Tene- mos una profesión maravillosa de servicio a los pacientes y cada nueva experiencia nos ayuda a valorarla más. Dentro de las numerosas opciones laborables que tiene la titulación uni- versitaria en farmacia,  considero que he tenido la suerte de transitar desde la investigación y la oficina de farmacia a farmacéutico del Centro de Infor- mación del Medicamento del COFZ. Además de darme la oportunidad de estar formándome continuamente, este cambio me permitió pasar de atender a pacientes a través de la dispensación y del consejo farmacéutico, a poder apoyar a mis compañeros de profesión para que éstos puedan asistir a sus propios pacientes. Esto para mí es una gran satisfacción por partida doble. Por ello, el haber tenido la oportunidad de trabajar junto y para ellos en una situación tan excepcional como ha sido la pandemia de COVID-19 ha sido muy gratificante a nivel personal y profesional. María Jesús Bosque • Técnica de Farmacia Seguiremos sonriendo, teniendo paciencia y reeducando día a día david San millán • Farmacéutico de Administración Sanitaria Mi aplauso para las farmacias, únicas puertas sanitarias abiertas en tantos lugares josé luis montesinos • Farmacéutico de Monreal del Campo (Teruel) No nos podíamos imaginar que algún día sentiríamos ‘miedo’ eduardo perales • Farmacéutico del Centro de Información del Medicamento del COF Zaragoza He tenido la suerte de transitar desde la investigación y la oficina de farmacia a farmacéutico del Centro de Información del Medicamento

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