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Ramón Jordán Alva

Presidente del COF de

Zaragoza

Editorial

Para el 2019

debe estar listo el

proyecto europeo

EMVO, por el que

los medicamentos

estarán identificados

individualmente,

primer paso para

la desaparición de

las navajas en las

farmacias españolas

Viaje al futuro

H

ace unos días un compañero farmacéutico de otra comunidad

autónoma me comentaba que recibió la visita de unos farma-

céuticos japoneses a su farmacia. Los hijos del país del sol na-

ciente querían conocer cómo se efectuaban las prescripciones y

dispensaciones electrónicas, el sistema de facturación, la digitalización

automática, la revisión digital de las recetas... Es decir, todo ese proceso

que para nosotros es el pan nuestro de cada día. Los japoneses iban

escuchando y mostraban poco, por no decir ningún interés por las ex-

plicaciones de nuestro compañero español hasta que sucedió un hecho

que cambió radicalmente su actitud, y no dudaron en sacar sus teléfonos

para hacer fotos y videos de este “insólito” momento. Lo que tanto des-

pertó su interés fue nada más y nada menos que el instante en el que

el farmacéutico adjunto sacó una navaja de su bolsillo y con precisión

relojera recortó los cupones de los medicamentos y con una maestría

digna de un malabarista circense los pegó con una mano en una hoja de

cupones sin que los japoneses pudieran cerrar la boca.

Esta anécdota, real, pone en evidencia la farmacia de dos velocidades

que estamos sufriendo y las incoherencias que tanto nosotros como los

pacientes debemos padecer día a día. Tan solo si echamos la vista cuatro

años atrás, en Aragón estábamos en la edad de piedra: prescripción y

dispensación manual, procesos de facturación como antaño… Pero de

repente a las comunidades autónomas les entró un extraño virus que les

hizo competir entre ellas para ver qué región conseguía adelantarse en

la carrera de la receta electrónica. De hecho, los programas de e-receta

empezaron a salir como churros y los consejeros de turno solo hablaban

de las bondades de cada una de sus e-recetas.

Ahora bien, no contaron con un pequeño detalle: Los pacientes tienen la

mala costumbre de viajar y la temeridad de hacerlo fuera de los límites de

su región, situación que obliga al paciente a volver a la receta en papel de

toda la vida. En fin, un despropósito tremendo. Digo esto porque desde

mi punto de vista está claro que debemos usar y apoyarnos en la tecno-

logía, pero en sectores como el sanitario, no podemos ser tan miopes de

hacer las cosas independientemente, sin contar con el resto de las co-

munidades autónomas. Ya sé que no hace falta ser un lince para llegar a

esta conclusión, pero es importante tenerla en cuenta para valorar cómo

se hicieron las cosas hace solo unos pocos años y la dirección que se va

a seguir en los próximos tiempos.

En Aragón vamos a pasar de 0 a 100 en prácticamente 8 años. Como

comentaba antes, hace apenas cuatro años todavía estábamos traba-

jando manualmente. En la actualidad, un 97% de las prescripciones son

electrónicas, pero es que además, estamos trabajando para que en 2017

la interoperabilidad con algunas comunidades autónomas sea un hecho.

En los próximos años la receta electrónica llegará también a las mutua-

lidades, y para el 2019 debe estar listo el proyecto europeo EMVO, por

el que los medicamentos estarán identificados individualmente, primer

paso para la desaparición de las navajas en las farmacias españolas.

Como podéis ver, el cambio va a ser radical y debemos estar preparados.

Parafraseando a

Alfonso Guerra

cuando su partido ganó las elecciones

de 1982, solo me queda decir que

a esta farmacia no la va a reconocer ni

la madre que la parió

.

l

Bifar

5