COPA 16.Revista Verano 2019
cultura Versión sectaria de la Memoria Histórica E n 2018, el consistorio zaragozano de- cidió retirar los nombres que reciben las calles Miguel Allué, Gonzalo Calamita, Ru- desindo Nasarre y Antonio de Gregorio, para sustituir- los por los de Lola de Ávi- la, Martina Bescós, Juana Vicenta Arnal y Ángela García. De nuevo, al albur de una desdichada ley parcial, bajo el fantasma del espíritu de re- vancha, una mayoría política muni- cipal de artificio, ignorante de la histo- ria y pletórica de resentimiento, ofende gravemente a quienes, como aragoneses ilustres y zaragozanos de pro, ofrecieron su esfuerzo, su vida y sacrificios en favor de la ciencia y del bienestar de sus se- mejantes. De nuevo se pretende borrar de un plu- mazo la auténtica memoria histórica. Bien es cierto que las señoras propuestas como sustitutas en el nomenclátor calle- jero cuentan con suficientes méritos para que se les dedique una calle, plaza u otro espacio urbano de nueva apertura, pero no es admisible esta pretendida sustitu- ción, tan torpe como precipitada, que lle- va consigo la omisión y el olvido de muy ilustres aragoneses. No ignoramos que Lola de Ávila es maes- tra de danza y una bailarina y coreógrafa de fama internacional; que Martina Bes- cós fue la primera cardióloga española y fundadora de la Sociedad Aragonesa de Cardiología; que Vicenta Arnal fue asi- mismo la primera doctora en ciencias químicas de España; y que Ángeles Gar- cía fue también la primera catedrática de Instituto de la asignatura de física y quí- mica de nuestro país. Ahora bien, las personas que actualmente dan nombre a las calles cuyas referencias se desean sustituir, son como mínimo tan dignas de recuerdo, consideración y re- conocimiento como las que se postulan para sustituirles, a lo que hay que añadir que, además y entre otras razones, fue el mismo Ayuntamiento quien en su día les concedió la Medalla de Oro y nombró a uno de ellos Hijo Adoptivo y a otro Regi- dor Honorario Perpetuo de Zaragoza. Texto: Carlos de Francia Blázquez. Abogado. Cuando uno repasa las biografías de es- tos tres personajes aragoneses (Ca- lamita lo fue por adopción y de Nasarre no tenemos infor- mación suficiente), no pue- de por menos que sentir hondo pesar por el hecho de que, de una manera tan sorpresiva, se intente ocultar y arrojar de la histo- ria su decisiva y apasionada contribución al progreso de Aragón y, en particular, de Za- ragoza. Miguel Allué fue nombrado Alcalde con el voto unánime de todos los concejales en enero de 1927 y, años más tarde, presi- dente de la Diputación Provincial. Solven- tó, junto con el arquitecto Teodoro Ríos, la progresiva ruina que, durante su mandato en la Alcaldía, apareció en las columnas que sustentan la bóveda del templo del Pilar. Como consecuencia de sus desvelos, se restauró y se conserva hoy día la casa natal de Goya, en Fuendetodos, hasta en- tonces prácticamente abandonada. Gonzalo Calamita nació en Villaviciosa de Odón ( Madrid ), pero desde que obtuvo la cátedra de química orgánica de la Facul- tad de Ciencias de Zaragoza, en abril de 1897, se convirtió en aragonés y en Zara- goza falleció en febrero de 1945 ( ya se ha expuesto antes su nombramiento de hijo adoptivo de esta ciudad). Zaragoza –decía su biógrafo Sr. Bernal– entró en él y también él en Zaragoza, de tal forma que su figura se popularizó y todos los organismos aragoneses reque- rían su colaboración. De visión realista y con aires de innovación, contribuyó po- derosamente a mejorar la estructura de su Facultad. Orientó sus conocimientos no solo a la enseñanza e investigación sino también al ámbito industrial, en lo que se puede considerar precedente de la colaboración Universidad-Empresa; y así, dirigió sucesivamente varias fábricas de actividad relacionada con la química, entre ellas la Industrial Química, las Azu- careras del Gállego y del Pilar y los Talleres Mercier, S.A. El consistorio zaragozano decidió retirar los nombres que reciben las calles Miguel Allué, Gonzalo Calamita, Rudesindo Nasarre y Antonio de Gregorio Pero sobre todo –en palabras de su discí- pulo Jesús Navarro- se deben resaltar sus inolvidables lecciones como catedrático de literatura en los Institutos zaragozanos, transidas de calidad, humanismo, cla- ridad y elocuencia; su intenso amor a la belleza literaria y su paternal sentido de la tutela y del consejo. Por todo ello se le rindió homenaje, en el año 1957, tanto por el Ayuntamiento regido entonces por Luis Gómez Laguna, como por la Diputación Provincial, Univer- sidad, Asociación de la Prensa y compa- ñeros y discípulos, entre ellos y muy acti- vamente Guillermo Fatás. En discurso de agradecimiento, Allué recordó que “antes de que dejara el bastón de Alcalde en el joyero de la Virgen del Pilar, la Corpora- ción municipal le había honrado con la Medalla de Oro de la ciudad y el nombra- miento de Regidor Honorario Perpetuo. Decano de la Facultad de Ciencias y des- pués Rector de la Universidad, este perso- naje, que tanto contribuyó al mejor servi- cio de Zaragoza y Aragón , fue nombrado por el Ayuntamiento Hijo Adoptivo de la ciudad y distinguido por el Estado con la Gran Cruz de Alfonso X El Sabio. En el año 1896, La Universidad de Za- ragoza concede al joven científico De Gregorio Rocasolano una pensión para trabajar en París, al lado del profesor Kaisser, en el laboratorio de fermenta- ción, materia sobre la que versó su te- sis doctoral un año después. Cinco años más tarde gana la cátedra de química general de la Universidad de Barcelona, de la que, por permuta, pasa a la Uni- versidad de Zaragoza, su tierra, donde quiere vivir y trabajar. Ya en la cátedra, dedica parte de su tiem- po a escribir y publica la archiconocida www.colegiosprofesionalesaragon.com 40
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