COPA 17.Revista Invierno 2020

La profesión de arqueólogo en España L a evolución de la profesión de arqueó- logo en España desde el siglo XIX ha pasado de estar integrada por perso- nas eruditas y amantes de las antigüeda- des que cuenta con recursos propios para emprender excavaciones arqueológicas, entre los que se encuentran aristócratas, sacerdotes o eruditos locales. Esta situación cambió completamente con la Democracia y la Constitución Española en la que (Art. 46) se recoge que los poderes públicos garantizan la conservación y pro- moverán el enriquecimiento del patrimonio histórico, cultural y artístico de los pueblos de España y de los bienes que lo integran. En 1985 se publica la Ley de Patrimonio Histórico Español, ley progresista en la que se recoge la competencia adminis- trativa para la concesión de autorizacio- nes arqueológicas y el carácter de bienes demaniales de los restos arqueológi- cos localizados en el subsuelo o bajo las aguas, en el territorio español. Todas las Comunidades autónomas han ido de- sarrollando su legislación en este marco, precisando en los respectivos reglamen- tos de excavaciones arqueológicas que las autorizaciones se concederían a pro- fesionales acreditados, con titulación su- perior y un currículum sobre la materia. Esta nueva situación supuso el pasar de los cientos de excavaciones arqueológicas antes de la Constitución, a las decenas de miles de excavaciones en todo el territorio español. El despegue en la arqueología preventiva se produjo gracias a la publicación de la Di- rectiva de la Unión europea sobre la obliga- toriedad de evaluar las afecciones sobre el Medio Ambiente en los Proyectos de Obra. Gracias a esta normativa todas las obras públicas deben contar con un informe medioambiental, una parte del cual es el informe sobre el Patrimonio arqueológico. La explosión de obras públicas en España en esos años, como la red de infraestruc- turas (AVE, Autopistas), circunvalaciones urbanas, pantanos y embalses, etc. moti- vó no sólo que se multiplicaran las inter- venciones, sino que se crearan empresas que pudieran asumir proyectos de pre- supuestos multimillonarios y que exigían una cualificación, calidad y eficacia que ningún autónomo podía ofrecer. El desarrollo urbanístico supuso otro de los motores del desarrollo incontrolado del sec- tor. Todas las ciudades e incluso pueblos tu- vieron que realizar excavaciones arqueológi- cas en sus cascos históricos con rapidez para no obstaculizar el crecimiento urbanístico. Los estudios realizados sobre la actividad arqueológica en España indican que se pasó de un centenar de personas dedica- do a la arqueología a 2358 entre 2006- 2008 y a 796 en la crisis de 2012-2014. Fruto de las necesidades democratizado- ras y asociativas, en 1990 se constituyen las Secciones de arqueología de los CDL en Madrid y Zaragoza, por el empuje de las nuevas generaciones de arqueólogos, recientemente incorporados al mercado laboral. Posteriormente se crean las Sec- ciones del resto de los CDL. Los Ilustres Colegios de Doctores y Licen- ciados en Filosofía y Letras cuentan con su Consejo General (RD 283/2006, de 10 de marzo, BOE 25 de marzo de 2006) con sede en Madrid, donde están representa- dos todos los colegios del Estado Español. A partir del 2008, el Consejo General tra- baja con el objetivo de desarrollar la pro- fesión arqueológica, dado que se trata de una actividad profesional nueva y que completa la tradicional de educador, ori- gen fundacional de los CDL y del Consejo. El Consejo General en el 2014 aprobó la creación de una comisión redactora del Código deontológico de la profesión de arqueólogo, integrada por el Doctor Feli- pe Criado-Boado, Director del Instituto de Ciencias del Patrimonio del CSIC (INCIPIT); la Doctora Silvia Carmona Berenguer, Deca- na del Colegio de Córdoba y el Doctor José Ignacio Lorenzo Lizalde, Decano del CDL de Aragón. El Código fue aprobado por unani- midad el 29 de noviembre de 2014. En la actualidad la profesión está sumida en una profunda crisis motivada por la situa- ción económica que ha afectado a la cons- trucción, a la obra pública y a los recursos disponibles por las administraciones para dedicar al patrimonio arqueológico en Es- paña. A pesar de que el colectivo se ha visto reducido en más de un 60%, los arqueólo- En la actualidad la profesión está sumida en una profunda crisis motivada por la situación económica que ha afectado a la construcción, a la obra pública y a los recursos disponibles por las administraciones Texto: Dr. José Ignacio Lorenzo Lizalde. Decano del Ilustre Colegio Oficial de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y en Ciencias de Aragón. 16 www.colegiosprofesionalesaragon.com

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